El creador del Zapata ‘gay’ hablo y lo dejo claro : «quiero cuestionar la masculinidad

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La tarde que Emiliano Zapata entró cabalgando  «bareback» al Palacio de Bellas Artes una nación entera aulló de indignación. A muchos de ellos les resultaba inconcebible ver a uno de los principales caudillos de la Revolución Mexicana representado de “esa” manera, tan opuesto a la imagen del hombre hecho y derecho impresa en el imaginario colectivo. Porque Zapata, con su bigote varonil, mirada férrea y rifle en mano, nunca habría permitido que se le tratara de esa forma —tal vez—, pero con sus logros y tras su muerte pasó a ser algo más que un hombre; se convirtió en un símbolo, y como tal su significado e intenciones cambian constantemente con el uso y el tiempo y Fabián Cháirez lo sabe. El pintor chiapaneco Fabián Chairez plasmó al militar no solo desnudo, sino también en una delicada pose y portando tan solo una banda tricolor, tacones de pistola y sombrero, montando un caballo con una erección, con la intención de cuestionar el arquetipo de “macho” en México y aunque su obra “La Revolución” se expuso por primera vez en 2015 fue hace tan solo unas semanas que el país giró sus ojos hacia ella cuando el Museo del Palacio de Bellas artes la incluyó en su muestra “Zapata después de Zapata” y la usó como imagen para la publicidad en redes, prensa y otros medios.

En entrevista con VANGUARDIA el autor mencionó que esta pieza formó parte de su exposición individual “El jardín de las delicias” en la galería José María Velasco hace cuatro años, en la que incluyó obras similares, con personajes como el luchador El Santo también planteados desde una estética queer, todos hombres morenos, todos femeninos y vulnerables, en una clara contraposición a la figura del hombre hipermasculinizado y blanco que incluso predomina en la comunidad gay. “He tenido la posibilidad de experimentar con elementos del imaginario nacional y me he enfocado en llevar a mis piezas a temas relacionados con los sectores que han sido relegados socialmente”, comentó Cháirez. “Siempre he abordado elementos como el charro, los más reconocibles. Siempre los he abordado desde mi respectiva porque es una respuesta en contra de la falta de representación de algunos sectores de la sociedad y cuestionando también la masculinidad hegemónica que es la que aparece siempre en la publicidad, en los medios, la televisión y el cine”, agregó.

Quemen el cuadro

El interés público y mediático por su trabajo se disparó con esta reciente exposición pero en el pasado, mencionó, la opinión fue mayoritariamente positiva mientras que “las respuestas negativas habían sido debatidas por otros usuarios, en redes sociales, pero siempre ha existido mucho apoyo por parte de la comunidad LGBTTTQI”. La muestra, que se realiza en el marco del centenario de la muerte de Zapata, presenta la pieza dentro de su sección “Otras revoluciones” en la que se encuentran obras que han utilizado el símbolo del caudillo para representar sus propias luchas, no solo en la comunidad LGBT+, sino también en el movimiento feminista, el zapatismo y los movimientos estudiantiles del 68, entre otros. Al respecto de las opiniones negativas, algunas de las cuales hablan incluso de “denigrar” la figura del caudillo mencionó que “están evidenciando problemáticas que a veces creemos que ya están superadas pero realmente no es así, como la libertad de expresión, como la homofobia y se podría decir que la misoginia incluso”. “Una reportera preguntó algo muy acertado ¿dónde radica la ofensa?, eso nos hace evidenciar este rechazo a otro tipo de manifestaciones que no sean la hegemónica”, agregó. Es la familia del general la que en días recientes ha encabezado la indignación en respuesta a la pintura y su nieto Jorge Zapata González quien busca llevar a cabo acciones legales contra esta ofensa. En rueda de prensa dijo que “para nosotros, como familia, es denigrar la figura de nuestro general pintándolo de gay. Yo no tengo nada contra los gays, tengo muchos amigos; no sé por qué en Bellas Artes, un lugar tan importante para todos, fueron a exponer la figura de nuestro general en esa forma y no lo vamos a permitir” y aunque aseguró algunas personas le han pedido que vaya a Bellas Artes a quemar el cuadro, ellos serán “respetuosos de las instituciones” pero “si ellos no quieren tomarla por la buena, al rato que la gente se enardezca no habrá poder humano que la pare”.

Fuera del arquetipo

También como parte del centenario luctuoso comenzó a circular en redes la historia de la supuesta bisexualidad de Zapata y sus amoríos con más de un hombre, además de la protección que le dio a Manuel Palafox, su secretario personal abiertamente homosexual y la presencia de Amelio Robles, un coronel trans, en las filas de su ejército. Parte de esta historia señala que sus actitudes burlonas e incluso los fusilamientos contra homosexuales que llevó a cabo eran para ocultar esta faceta. Si bien este aspecto de la vida privada del general se ha estudiado desde hace años a través de cartas de sus allegados Cháirez mencionó que no la conocía cuando creó el cuadro y que incluso el mismo no señala explícitamente que se trate de él, más allá del parecido físico del rostro. “Creo que la pintura en ningún lado dice ni quién es el personaje ni cuáles son sus preferencias. Si se está intuyendo porque representación de un cuerpo está más ligada a las representaciones femeninas es donde podemos cuestionar cosas”, comentó. “Me parece gracioso porque al final hay 140 imágenes de Zapata pero justo la que hace alusión a lo femenino es la que causa indignación y eso nos habla de algo. Hay una de Emiliano Zapata como Speedy González y les ofende menos eso”, añadió.

“Creo que en general mi obra se enfoca en hombres morenos que se muestran vulnerables ante el espectador y han generado comentarios tanto positivos como negativos sobre la representación del cuerpo”, concluyó, “esta experiencia me hace no quitar el dedo del renglón, lo que ya hacía lo seguiré haciendo. Creo que son momentos de cambio, quiero llamar a todos los creadores de todos los ámbitos, que expongan nuevas realidades, que cuestionen las normas y que todo sea dentro del bien común”. Sobre la demanda mencionó que se precipitará a la acción, mientras que el curador de la muestra, Luis Vargas-Santiago, en entrevista con Excélsior, comentó en días pasados que la pieza “tenía que estar, porque si la hubiéramos dejado fuera… el relato estaría incompleto” y expresó que Zapata González está en todo su derecho de estar ofendido por la obra “pero no puede coartar el derecho del artista”, mientras que las amenazas de la quema de la pieza hablan “de un lugar de intolerancia que es preocupante. Porque si no puede existir el derecho a disentir, y las instituciones públicas de este país no son baluartes de la pluralidad del discurso”.

Periodico Vanguardia

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