Miguel de la Cruz, un periodista con 30 años de trayectoria: Premio Filey

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Pocas veces un hombre de nuestro medio –tan habituado a las envidias y a los malentendidos- ha concitado tanto gozo. Ha recibido un galardón a su trabajo. Hace ya casi tres décadas que es periodista de Cultura de Canal 11. Sin embargo, es un hombre freelance que no sabe si tendrá empleo el año que viene, pero mientras tanto dedica todos los días a su vocación.

 

–Merced a los proyectos de Alex Pulido (hombre de Mérida) y a la iniciativa de Alejo Jesús Santiago, de Carolina Hidalgo, de Baltazar Domínguez, de Yaneth Aguilar, de Juan Carlos Valdés y el apoyo de la Universidad de Yucatán, se ha creado el Primer Premio Nacional de Periodismo de Cultura.
Esta vez ha recaído en Miguel de la Cruz, el hombre de la cultura de Canal 11, que ya lleva 30 años en la profesión y que ha despertado múltiples simpatías en el medio. Poca gente como él, ha conminado toda la atención y el beneplácito por una fuente en caída en todos los periódicos, revistas y noticieros, que sin embargo hacen al hombre más sensible y virtuoso con el medio que lo rodea.
“Por la batalla que desde hace treinta años ha librado en la televisión en pro de un periodismo cultural de excelencia, por difundir incansablemente los productos culturales de una sociedad que tiende a ignorarlos”, afirmó el jurado integrado por María Teresa Mézquita Méndez, José Luis Preciado Barreto, Enrique Mendoza Hernández, Héctor de Mauleón Rodríguez y Rodolfo Cobos Argüelles.
“Su periodismo diario en diversos géneros -agregaron- enriquece la vida cultural del país, informando puntualmente sobre festivales, ferias, presentaciones editoriales y acontecimientos de diversas disciplinas artísticas”.
El certamen, promovido por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), a través de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY), tiene la finalidad de reconocer la trayectoria de periodistas cuyo trabajo cotidiano ha contribuido a la promoción, difusión, comprensión y entendimiento de las diferentes disciplinas artísticas y el quehacer cultural en México.
Miguel de la Cruz se inició en los medios de comunicación en 1988 como asistente de producción del programa “El Gran Premio de los 64 mil pesos”, conducido por Pedro Ferriz Santa Cruz.

El periodista recibe el premio del Rector de la Universidad de Yucatán. Foto: Secretaría de Cultura
El año siguiente, ingresó al noticiero “Hoy en la Cultura”, de Canal Once, del cual fue reportero entre 1990 y 2001. En su trayectoria como periodista especializado en la fuente de cultura, Miguel de la Cruz ha dado cobertura al Festival Internacional Cervantino en los últimos 21 años y ha reseñado el Festival de Música de Morelia, el Festival de las Artes de Sinaloa, la Expo Internacional de Lisboa (1998), el Festival de Jazz de Montreal, la Feria del Libro de Bogotá, el Salón del Libro de Quebec, Fórum de las Culturas de Barcelona, por citar algunos.
–¿A la hora que recibes el Premio pensaste en qué momento ibas a ser periodista?
–No, ya lo había pensado antes. Revisé el origen y me encontré con el azar, sin proponérmelo, sin que fuera un objetivo, una meta, más bien me dejé llevar. Y siempre me dejé llevar, cumpliendo las normas y por eso supongo que he seguido aquí.
–Periodismo de Cultura es una fuente especial, ¿siempre fuiste de cultura?

–Es curioso, porque esto que te acabo de decir, que me dejé llevar, me pescó cuando todavía estaba en la universidad. De repente se acercó una amiga y me dijo que si no me interesaba hacer el servicio social en Imevisión, era el programa de don Pedro Ferriz, “El Gran Premio de los 64 mil pesos”, que tenía algo de programa cultural. Escogían temas y luego hacían preguntas para premiar a quienes tenían los aciertos y sin buscarlo llegué ahí. Ahí mismo, yo estaba metido en producción, el noticiero cultural de Canal 11 estaba buscando gente y ella me recomendó. Antes de terminar la carrera me preguntaban adónde vas y yo decía, donde haya chamba. Ahora está un poco más abierto, pero en esa época era tremendo.

–Tú dices que está más abierto el panorama, pero cuando uno se encuentra con un periodista de cultura no sabe si darle el pésame o felicitaciones
–Casi 30 años después desde luego que hay un avance, pero también hay muchos obstáculos en el camino. Mucha gente me detiene en la calle, yo quiero su chamba, siempre digo que no todo es como se ve. Tengo muchos momentos en Canal 11 que han sido como traumáticos, el primer jefe que tuve era un guitarrista y que a alguien se le ocurrió que también podía ser periodista de cultura. Fue jefe de información y la cultura para él era lo exquisito, lo refinado y a todo lo demás lo descartaba. O tú le entras a que yo te enseñe cómo hacer periodismo o ya sabes cuál va a ser tu destino en esta emisora, así me dijo. Afortunadamente, el director del noticiero me dijo, yo te apoyo. Algún director de noticias me llamó un día y me dijo que tal como yo escribía no lo soportaba. Hasta ahí fue mi escritura de cosas, hacía las notas de color, con un lenguaje distinto que muchos me lo aplaudieron pero él no. Él, por otro lado, abrió la modalidad de hacer los enlaces, estar en el lugar donde se produce la noticia y desde ahí mandar nota. Él inventó eso.
–Que es lo que haces ahora
–Sí y me gusta mucho. Una de las bases de la televisión es la síntesis y la transmisión de emociones. Lo que hago en los enlaces es eso. Es la sensación de que algo está sucediendo y yo lo transmito, parece sencillo, pero no se logra siempre.
–Con Javier Solórzano las cosas pintaron distinto
–Claro. Yo le agradecí a él y siempre que puedo lo agradezco públicamente el hecho de que haya sido un parteaguas en mi carrera. Yo había hecho ya una trayectoria bien consistente y que se supone que podía hacer cosas, pero no sucedía nada. Cuando llegó Javier, al principio no se entendía muy bien mi espacio. El primer Cervantino que cubrí con él no entraba al aire. Hasta que me abrieron un minuto y ahí entraba yo. Luego Javier me comentó que durante una cena, con gente importante, muchos le reclamaron que no le daba más tiempo a Miguel de la Cruz y a su espacio cultural. Lo cierto es que con Solórzano la cultura creció muchísimo y debo reconocerle todo a su sensibilidad.

 

 

–Sería muy bueno tener un programa de entrevistas, un noticiero cultural, ¿crees que se darán las condiciones?
–Cada vez pintan más las condiciones para que sea más fácil, una de las cámaras grandes, que es la que traemos, costará aproximadamente unos 250 mil pesos, para un noticiero necesitaríamos cinco cámaras, estamos hablando de una inversión grande, cada una de ellas viene con computadora para editar, con un vehículo para moverse, con una camarógrafo y un asistente. Lo que veo ahora como posibilidad es la tendencia que tienen las agencias internacionales, que el camarógrafo graba, entrevista, redacta y manda. Un multimedia en una computadora, el teléfono y una buena cámara, uno hace todo.
–¿Qué es lo que más te gusta cubrir?
–He descubierto que lo más me gusta es el teatro. Había un camarógrafo que decía: -Yo amo mi trabajo. Yo nunca he podido decir eso. Pero con el teatro estoy cerca de ello. Los libros también, ahora con la sala de lectura me encantan.

Por Mónica Maristain
Es editora, periodista y escritora. Nació en Argentina y desde el 2000 reside en México. Ha escrito para distintos medios nacionales e internacionales, entre ellos la revista Playboy, de la que fue editora en jefe para Latinoamérica. Actualmente es editora de Cultura y Espectáculos en SinEmbargo.mx. Tiene 12 libros publicados.

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