Ahoga a proveedores la lenta actividad del gobierno federal

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La falta de proveeduría al gobierno federal y la situación económica que atraviesa el país ha provocado que algunos sectores de la industria comiencen a realizar paros técnicos y adelanten vacaciones a sus trabajadores con el fin de evitar el cierre de empresas, de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra).

Juan Manuel Chaparro Romero, presidente de fomento industrial del organismo, dijo en entrevista con La Jornada que hasta abril pasado el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador erogó mil 200 millones de dólares –cifra que incluye las facturaciones hechas en pesos– para saldar parte de las cuentas que tenía con proveedores desde julio del año pasado y algunas recientes.

Precisó que ese monto no cubrió toda la deuda de bienes y servicios de la administración federal con las empresas de proveeduría, pues en ese momento se quedaron a deber alrededor de 60 millones de dólares, pero para este momento la cifra ya es inferior.

Indicó que el pago fue un alivio para muchas empresas, pues algunas de tamaño mediano comenzaban a caer en mora por los intereses de sus deudas.

Sin embargo, desde que se inició el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador “no hay proveduría nueva”, a lo que se suma la desaceleración de la economía. Por ello, algunas empresas de diversos sectores se han visto obligadas a adelantar vacaciones a sus trabajadores o hacen paros técnicos, es decir, no trabajan todas las horas que deben o dejan de acudir un día a la semana.

Explicó que estas medidas buscan preservar empleos y, sobre todo, el personal que ocupa puestos especializados que son difíciles de volver a captar, porque ya tienen el conocimiento requerido para procesar los bienes que se fabrican.

El líder de Canacintra subrayó que en el caso de las industrias relacionadas con la infraestructura, al no haber obras emprendidas por el gobierno federal, no hay nada que cobrarles este año, pues tanto la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, que se ubicará en la base militar de Santa Lucía, en el estado de México, aún son proyectos.

Destacó que como medida extrema, antes del cierre de compañías, algunas industrias considerarían prescindir de personal, porque la actividad del gobierno va muy lenta y eso afecta a las empresas, sobre todo a las pequeñas y medianas.

Indicó que si bien no se tiene una cifra de las industrias que ya están recurriendo a este tipo de medidas, basta con revisar que el desempleo se ha incrementado, pues al primer trimestre de 2019 aumentó 22.5 por ciento el número de retiros parciales por falta de empleo en las Afores, cuyo monto fue de 2 mil 597 millones de pesos. Chaparro Moreno acotó que las empresas más afectadas son las que se dirigen al mercado interno, pues las más de 45 mil que exportan tienen esa “tabla de salvación”, pero el número de las que comercializan al exterior es pequeño comparado con el total.

La Jornada

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