Africanos y afrodescendientes en Yucatán.La historia oficial los borro de la historia

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Africanos, afrodescendientes y pardos (descendientes de mayas y africanos) vivieron en Yucatán durante la colonia española bajo el régimen de la esclavitud, pues las personas con ciertos recursos los adquirían como parte de su estatus social, sin dejar de considerar su empleo en alguna faena doméstica o rural. Con el tiempo llegaron a ser numerosos, sobre todo por su descendencia con mujeres mayas, y en ocasiones la Corona española los utilizó para defender algunos territorios, organizados bajo los ejércitos de pardos.

Para Jorge Victoria Ojeda, investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), la política liberal de los siglos XIX y XX borró a los africanos de la historia con la idea de crear una nación mestiza compuesta únicamente de lo español y de lo indígena, pero de aquellos que construyeron las grandes ruinas, no de los indígenas que existían en ese momento.
“El binomio mestizo fue el que nos fue ofertado por el grupo en el poder, que es el que sigue actualmente. En los estudios con los mayas, cuando tenemos en mente estudiar el mundo colonial yucateco, lo clásico es estudiarlo en el binomio mayas-españoles, pero el tercer grupo también fue sumamente importante”, resaltó en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt.
Tras la huella de los africanos
Para situar la presencia de los afrodescendientes en la sociedad colonial, Jorge Victoria se convirtió en el primer investigador a nivel regional en estudiar el tema desde el cuerpo académico Identidad y Cultura Maya en Yucatán del Centro de Investigaciones Regionales Dr. Hideyo Noguchi (CIR Uady).
Durante dos años, el investigador desarrolló el proyecto “Africanos, mayas, españoles y yucatecos: relaciones, intercambios y aportaciones”, centrándose en el estudio de la relación de los africanos con otros grupos étnicos que coexistieron en la península de Yucatán. Como resultado, se corrigieron datos históricos imprecisos que se tenían por verdaderos y se obtuvo un nuevo conocimiento sobre las interacciones interétnicas de la época colonial.
“Siempre nos orientamos a lo que es la cultura maya, pero pienso que erradamente las investigaciones se dirigen siempre a la relación que se tuvo con el grupo dominante, los españoles, pero casi nunca se ha abordado la relación con los otros grupos, como los africanos”, expresó.
De acuerdo con el investigador nacional nivel I, uno de los pocos antecedentes en el tema es el trabajo del investigador estadounidense Matthew Restall, quien en 2009 publicó el libro The Black Middle: Africans, Mayas, and Spaniards in Colonial Yucatan, en el que afirma que los afroyucatecos principalmente jugaron papeles intersticiales en la colonia, llenando una posición media entre españoles y mayas y, por tanto, impactando a la sociedad colonial, desde la ciudad española hasta la villa maya, de maneras profundas que aún faltan por ser reconocidas.
Configuración racial de Mérida
Durante muchos años, los afrodescendientes vivieron en las mismas casas de sus amos en un estilo de esclavitud “doméstica y laxa”, en la que los tres grupos de la región se encontraban en los grandes solares de las familias hispanas, tanto en espacios de convivencia como de fricción, según describe Jorge Victoria.

Jorge Victoria Ojeda.
“Se pensaba que en el siglo XVI el centro de la ciudad de Mérida era solo para españoles, pero es una idea falsa. En las casas vivían los tres grupos y en las calles y en las fiestas religiosas estaban los tres, aunque con restricciones”, señaló el investigador.
En las casas coloniales, los españoles estaban siempre al mando y los afrodescendientes en una posición intermedia entre aquellos y los indígenas. “Los negros tuvieron más contacto con los españoles que los indígenas, que tal vez por su demografía mayoritaria estaban consignados a un tercer grupo, más recelosos de los españoles que de los propios negros”.
La iglesia de la población afro
Entre los cinco barrios principales del Centro Histórico de Mérida (Santa Lucía, Santiago, Santa Ana, San Sebastián y Mejorada), se consideraba que Santa Lucía era el barrio de la población africana y afrodescendiente, con base en el trabajo de Rubio Mañé (1942), pero el estudio de la Uady arrojó nuevas luces sobre esa información.
Esta población estaba organizada para llevar a cabo sus sacramentos y sus rituales en la catedral de Mérida junto con otros grupos, según revelaron los libros de matrimonio del sagrario de la catedral de Mérida, la más antigua de México. Sin embargo, los movimientos políticos y administrativos de la iglesia católica y la Corona española derivaron en que los grupos terminaran segregándose en el siglo XVII.
“En el libro 2 de matrimonios del Sagrario, encontramos que el 15 de enero de 1686 se estrena la iglesia exclusiva para negros. No obstante que desde antes ya estaban divididos en los libros, a partir de su salida y conformación de su parroquia, sus archivos se resguardaron en el templo denominado del Santo Nombre de Jesús”, apuntó.
Esa iglesia, también conocida como Dulce Nombre de Jesús, abrió sus puertas para recibir a la población negra, pero también recibió mujeres mayas casadas con afrodescendientes. Un asunto de interés es que también recibió a fieles procedentes de la población española que daban aportaciones a la cofradía de la Virgen de la Montaña y que tenían devoción por esa imagen localizada en el templo de los subalternos.
“Los negros y los españoles siempre aparecen en la cofradía de la Virgen de las Montañas. Esta era incluso una fiesta votada por el ayuntamiento en el siglo XVIII, eso nos habla de su importancia. Cuando en 1822 se cierra la parroquia de negros por los aires independentistas, en sede distinta a la abierta en 1686, la imagen siguió siendo de gran devoción hasta principios del siglo XX”, describió.
Tras la independencia de la Corona española, la población africana y afrodescendiente se difundió entre el resto. Aparecían en fotografías de principios del siglo XX (algunas conservadas en la fototeca Pedro Guerra de la Uady), y en historias como la del doctor Eduardo Urzaiz quien, bajo el seudónimo de Claudio Mex, describió en el libro Reconstrucción de hechos que en 1915, después del saqueo de la catedral, el Negro Timbilla bailó sobre la imagen del Cristo de las Ampollas, arrojada a una de las calles principales de la ciudad.
“Hay que tener en cuenta que hubo una oleada de gente de color proveniente sobre todo de Cuba. Se vuelven personajes pintorescos, ya no los vemos confundiéndose entre la sociedad, sino como ya son escasos, son personas curiosas”, indicó Jorge Victoria Ojeda.
Para el investigador, los resultados del estudio han permitido situar mejor la presencia de los afrodescendientes en la sociedad colonial y en los estudios de la vida colonial yucateca. “Nuestro siguiente proyecto es sobre la relación comparativa entre los negros de Mérida y los de Campeche, donde siempre nos han dicho que hubo muchos negros y que fue un sitio de venta y de entrada de negros a Yucatán, entonces queremos hacer un estudio de ambas ciudades para conocer un poco más el aspecto de los africanos y afrodescendientes en el mundo colonial yucateco, sin perder de vista su relación con otros actores sociales”, finalizó.

 

Agencia Informativa Conacyt

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