Ya viene una nueva caravana de migrantes centroamericanos

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Unos 15 mil migrantes saldrían el 15 de enero de Honduras

Defensores de derechos humanos han añadido que esta nueva caravana será más grande y más fuerte que las que salieron el pasado mes de octubre de San Pedro Sula, Honduras y cuyos integrantes fueron detenidos por las autoridades migratorias estadounidenses o permanecen varados en Tijuana, Baja California, México.

Aunque no hay nada que lo confirme, medios como Los Ángeles Times han asegurado que los caravaneros, de Honduras, El Salvador y Guatemala, no planean ir a la frontera entre Tijuana, Baja California y San Diego, California, sino quedarse en México y solicitar empleo.

Pues aseguran que esto es en respuesta a las declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien prometió visas y trabajo en el país para los migrantes centroamericanos, como en el Tren Maya, que unirá a los estados de Quintana Roo, Tabasco y Yucatán.

De por sí,  déjeme contarle que el pasado 20 de diciembre, a las ocho de la mañana, para ser exactos, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se enteró que de facto se convertirá en Tercer País Seguro para los solicitantes de asilo en Estados Unidos. Esto luego de que la secretaria de Seguridad Interna de esa nación, Kirstjen Nielsen, anunciara que enviarán a México a extranjeros no mexicanos mientras esperan una respuesta a su solicitud de asilo de su país.

Se lo explico de otra forma. El tema que es que desde las negociaciones del ex Tratado de Libre Comercio, hubo presión del gobierno estadounidense para obligar a México a albergar a los centroamericanos o de otras nacionalidades que soliciten asilo en EU, mientras dura su proceso, que puede alargarse por meses e incluso años.

La figura del Tercer País Seguro es una práctica originó en la actual Unión Europea para canalizar a los países de tránsito a los solicitantes de asilo de la UE. Primero deben solicitar asilo en el país de tránsito y luego en los miembros de la Unión Europea.

La intención de EU de obligar a México a absorber a toda esa población de centroamericanos que no quieren mantener en sus centros de detención. Con las implicaciones económicas y de prestación de servicios que ello implica.

Si bien la cancillería en voz de su consejero jurídico, Alejandro Alday, dijo que la medida es unilateral, pero que México la aceptará por razones humanitarias, México podría verse obligado a albergar a un gran número de migrantes que solicitaron refugio o asilo en Estados Unidos y que  tan sólo en el año fiscal 2018 sumaron 92 mil 959 y 55 mil 584 en 2017, según datos oficiales.

El funcionario aclaró que la decisión no quiere decir que México se convertirá en un tercer país seguro porque en dicho esquema, los migrantes tendrían que pedir primero asilo en México y no en Estados Unidos. Pero agregó que les vamos a brindar protección porque esta medida unilateral los pone en vulnerabilidad y el gobierno mexicano tiene interés de proteger a estas personas que pueden sufrir enormes riesgos. “El gobierno mexicano apoyará los derechos humanos de los migrantes, en particular a los menores de edad, autorizará por razones humanitarias y de manera temporal, el ingreso de ciertas personas. Estos migrantes tendrían que haber ingresado a Estados Unidos por un puerto de entrada y haber sido  entrevistados por las autoridades de control migratorio de ese país, para recibir un citatorio para presentarse ante un juez”.

El plan emergente de México implica que se les darán visas humanitarias para permanecer en territorio mexicano y la capacidad para solicitar empleo y otras protecciones mientras esperan su proceso en Estados Unidos.

Sin embargo, congresistas y organizaciones defensoras de migrantes dijeron que la medida es ilegal y México es una guarida de rufianes, cuyo territorio no es seguro para esperar.

El proceso que tradicionalmente se ha seguido es que tras una primera entrevista ante la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) los solicitantes de asilo a Estados Unidos eran liberados en territorio estadounidense para luego continuar su caso ante un juez de migración.

Con el presidente Donald Trump, las cosas se han puesto complicadas para México, cuyo pecado, seamos honestos, es pura mala suerte: ser vecinos del país más poderoso del planeta.

Ya Alan Riding, desde la década de los 80, puso el dedo en la llaga sobre la difícil relación que históricamente hemos tenido México y los Estados Unidos. “Existe una desconfianza natural aderezada por la poca tolerancia que los norteamericanos han demostrado para tratar de entender a su Vecino Distante. Lo que sí existe es una gran tolerancia para la explotación, en especial si de recursos naturales se trata, por lo que en todo caso, habría que aprender de la sabiduría popular que nos dice en el caso de ciertos tratos: Hay quién quiere llevar el agua (o petróleo) a su molino, y dejar en seco el de su vecino”.

Ahora nos aventarán a toda esa gente que no quieren allá y que son personas, como usted o como yo, que sólo quieren un lugar dónde hacer la vida. Después de que ese mismo monstruo impuso un modelo económico rapaz que arrasó con la economía, con la paz social y ha provocado el despojo contra miles de centroamericanos.

Si tiene alguna opinión, escríbame, me interesa mucho. norcudi@gmail.com

Que este año le traiga prosperidad y mucha salud.
 Norma Angélica Cuéllar

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