Despidos en medios en la 4T

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Es una mala época para quienes laboramos en medios de comunicación. A la competencia existente, la llegada de nuevos actores, una transición hacia lo digital que no termina de aterrizar y demasiadas inercias –o mañas si usted gusta– que complican el panorama, viene a sumarse la decisión del gobierno de López Obrador de implementar una austeridad que ha agravado la situación para muchos medios y sus trabajadores. Los despidos ya suman miles después de julio de 2018.

Recortes y más

De acuerdo al índice de personal ocupado total en los servicios privados no financieros, sector información en medios masivos, que publica INEGI, se ha mostrado una tendencia negativa en el número de plazas del sector, que aunque se viene observando desde 2017, ha sido más notoria a partir de agosto de 2018 a tasas de poco más de 1%.

El anuncio que como presidente electo anticipó López Obrador en el sentido de que se reduciría el presupuesto para publicidad oficial, fue la señal de arranque para que varios medios iniciaran una serie de ajustes para enfrentar un panorama que empezaba a lucir difícil.

Así, los despidos empezaron ante un panorama incierto y un enfrentamiento con el titular del Ejecutivo Federal que sacaba a relucir el resentimiento acumulado por años de ataques en su contra, pero que generaliza a la mayoría de los medios de comunicación.

Getty Images

Una breve revisión de algunos de estos recortes de personal nos ayudarán a tener una imagen del impacto que esto ha tenido entre los periodistas que laboramos en medios.

Agosto de 2018. Milenio (Grupo Multimedios) despidió personal en la Ciudad de México. Las versiones apuntan a la salida de entre 100 y 200 personas. Reforma, argumentando razones económicas, deja de publicar las columnas de Lorenzo Meyer, Sergio Segura y José Woldenberg, además de un número indeterminado de periodistas despedidos.

Diciembre de 2018. Grupo Imagen (Excélsior, Imagen Tv e Imagen Radio) despiden a 400 trabajadores, así como al personal de la versión nacional de Huff Post.

Enero de 2019. Grupo Radio Centro despide personal. Se estima, además, que Televisa ha recortado cerca de 4 mil plazas. Esta última empresa reconoció en un informe que “en el tercer trimestre de 2018, otros gastos, neto, estuvo comprendido principalmente por liquidaciones de personal”.

De acuerdo a la Fundación Fernando Mora Gómez, “los despidos se agudizaron, después de que como presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, anunció que reduciría la publicidad del gobierno. El número de trabajadores cesados en meses recientes (esta información se dio a conocer en enero de 2019) se ubica entre cinco y 10 mil, y en un lapso de dos años conforme con un cruce de datos del INEGI, el número llegaría a casi 20 mil”.

El drama de los medios públicos

Notimex, IMER y Canal 11 no se han salvado de esta situación. De acuerdo a trabajadores despedidos de estos medios, la constante ha sido la forma desaseada de hacerlo, el no respeto a sus derechos laborales y la sustitución de personal por amigos e incondicionales de los directivos.

En el caso de Notimex, un grupo de extrabajadores hizo pública una carta en la que denuncian que en los despidos “no solo se nos avisó el mismo día, horas antes de terminar nuestra jornada laboral, sino que algunos compañeros fueron desalojados de las instalaciones custodiados por policías y con la advertencia de que a partir de ese momento estaba estrictamente negada su entrada a la empresa”, y que “la nueva administración que llegó a Notimex en abril pasado, encabezada por la periodista Sanjuana Martínez, se estableció un sistema de amiguismo e influyentismo, donde los mandos medios y altos han sido ocupados por personas que no cumplen el perfil adecuado y que desconocen la labor periodística que demanda la agencia de noticias del Estado Mexicano”.

De igual manera, dieron a conocer que “hasta el momento nadie de los despedidos de base ha tenido una respuesta clara sobre su liquidación, dejando sin sustento a cientos de familias”.

En Canal 11 se dio una situación similar, pues a decir de exempleados, “como ha ocurrido en las otras dependencias, el despido se hizo de la manera más arbitraria, sin el más elemental cuidado de las formas exigibles en el trato a las personas, a seres humanos que, por si fuera poco, habíamos laborado durante años en el Canal Once, algunos con una antigüedad promedio de 20 años”.

Agregan –de acuerdo a una nota de El Universal– que “algunos de los trabajadores despedidos están siendo sustituidos por recomendados y amigos del director, José Antonio Álvarez Lima, y de su mano derecha, Diana Esperanza Constable Thompson, y que ese nuevo personal no cuenta con los conocimientos ni la capacitación para desempeñar esas labores y además, con sueldos altos”.

Previamente se había concluido los contratos con corresponsales en el extranjero, dejando a varios de ellos sin apoyo en los países en los que laboraban.

El IMER estuvo a punto de correr a 200 personas y cancelar varias emisiones, pero la protesta que se hizo en medios de comunicación hizo que se otorgara un aumento de presupuesto para no llegar a esta situación.

Como podemos apreciar, la metáfora que describía el triunfo lopezobradorista como un tsunami nunca había sido mejor empleado por lo daños que está dejando a su paso.

Armando Reyes Vigueras

armando.reyesvigueras@gmail.com

Periodista

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