El general Cienfuegos y un grillo Apagafuegos

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Concluyó la operación de protección: Cienfuegos está “limpio”, es casi un santo patrio, dice la FGR, porque eso quería López Obrador: es lo que conviene a su gobierno militarizador. De eso se trata, de protección política. No de justicia ni de expedientes judiciales. Por eso no discutiré aquí si el general es culpable o no. Lo sea o no, este presidente intentaría salvarlo de alguna forma: dada la extremada militarización obradorista, si Cienfuegos aparece/se le hace aparecer como culpable se desprestigia enormemente el ejército que AMLO elogia y usa tanto, y pierden militares y militarizadores; si aparece/se le hace aparecer como inocente, López Obrador parece (ante muchos) no haberse equivocado en su confianza excesiva hacia el ejército. Eso es todo. La operación era una y sólo una: proteger al más reciente ex secretario de la Defensa Nacional –ex jefe directo del secretario actual- para proteger al presidente y su proyecto. El ejército no sólo no es “pueblo”, como ha argumentado convincentemente Fernando Escalante, sino que es transexenal, transgubernamental, y sigue siendo transpartidista –por lo que beneficia o perjudica a todos los distintos “fuereños” que lo abrazan “en carne viva” de un periodo a otro.

Pero si la operación fue exitosa, no fue perfecta. Éxito parcial, dudas en otros mexicanos, abolladuras y moretones duraderos. “Limpiar” a Cienfuegos es necesariamente “limpiar” una parte del gobierno de Peña Nieto, para “limpiarse” a sí mismos. ¿Qué tanto se “limpiaron”? ¿Qué tan diferentes son? Y el adorno idiota no podía faltar… Lo proveen, por supuesto, los “intelectuales” obradoristas. El “politólogo” Ackerman, por ejemplo, celebró la detención del general, solamente por ir contra Peña, y la presentó como logro de “la 4t”, pero el sol de su esposa no brilló (¡otra vez!) para John: mientras él afirmó que Cienfuegos es un delincuente –por eso dijo que Meade y Anaya eran sus cómplices-, López Obrador lo defendió (a la peje) y afirma ya que es inocente. El logro de “la cuarta” sería, por tanto, o aceptar que Ackerman “es nuestro imbécil pero no por eso poco imbécil” o haber salvado/protegido/lavado a un delincuente cómplice de “los adversarios”… A ver, absurdo John: si Cienfuegos sigue siendo culpable para ti, ¿qué es AMLO? Si es inocente, porque ya habría dejado de ser culpable en tu mente, ¿qué eres tú? Y por si algún otro bucéfalo quería culpar a la FGR de exonerar a un “criminal peñista de la noche neoliberal”, evitando artificialmente el parentesco político AMLO-EPN, el presidente contradictorio los contradice de nuevo: “secunda, avala y respalda” la actuación del pejista ex foxista Gertz Manero. ¿Por qué será?…

En caso de que necesiten optimismo: por lo menos hemos reconfirmado para qué sirvió realmente tanta abyección frente a Trump.

José Ramón López Rubí Calderón

joseramonlrc@gmail.com

Politólogo, editor y consultor.

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