“¡El pueblo se cansa de tanta pinche transa!”

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La consigna que da título a esta columna se ha escuchado desde hace décadas en las callejeras manifestaciones de protesta en contra del enriquecimiento ilícito de funcionarios y políticos. Encierra un axioma que explica la llegada de López Obrador a Palacio Nacional hace más de 20 meses, y sus altos niveles de popularidad, a pesar de la falta de resultados en salud, economía, seguridad y empleo.

El Presidente utilizó la vieja consigna en la mañanera de ayer, celebrada en Zacatecas, para subrayar la necesidad de que no haya más Lozoyas o García Lunas en la vida pública de México. A los señalados por Lozoya —entre ellos tres expresidentes— les dijo que nada tienen de qué preocuparse si no recibieron dinero. Pero, luego agregó: “Se enojan. ¿Quién les manda? ¿Qué?, querían triunfar a toda costa sin escrúpulos morales de ninguna índole?, ¿transar para avanzar? Pues el pueblo se cansa de tanta pinche transa y ya…”.

La bronca es que sí tienen de qué preocuparse. Culpables o no, ese golpe ni Dios lo quita. El circo mediático armado y alentado por el autócrata de Palacio los deja muy mal parados. A los que sí son culpables no confesos les abrió la rendija por la que se coló Lozoya para no pisar la cárcel: devolver el dinero que se robaron. “Ésa es la condición”, subrayó.

La filtración de la denuncia de Lozoya a la Fiscalía obligó a Luis Videgaray —eje de la denuncia— a romper el silencio en torno al llamado “juicio del siglo”.

Desde Cambridge, Massachusetts, donde reside envió una carta en la que califica de “falsas, absurdas, inconsistentes y temerarias” las acusaciones que le hace Lozoya.

“No sorprende que Lozoya intente culpar a otros para salvarse…Tampoco sorprende que trate de culparme precisamente a mí de sus actos indebidos. Desde aquellos años es, ampliamente, sabido que tuvimos una mala relación personal resultado de su mal manejo financiero de Pemex”, escribió.

Antes de declarar su disposición de atender el llamado de la autoridad, dijo que el único responsable de la grave situación que enfrentan la madre, la hermana, la esposa y el propio Lozoya es él mismo.

Otro priista que salió a defenderse fue David Penchyna, presidente de la Comisión de Energía en el Senado durante la aprobación de la Reforma Energética: “Niego cualquier acto ilegal o componenda con Emilio Lozoya”, señaló en un escrito dirigido a la opinión pública.

Otro involucrado, el excandidato presidencial del PAN, Ricardo Anaya, pasó a los hechos. Demandó por daño moral a Lozoya.

  •  Parece un hecho, salvo que Morena no respete el acuerdo. La presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados  le toca al PRI en el tercer año de la presente Legislatura. Los sueños guajiros del PT de engrosar sus filas con diputados prestados —para convertirse en tercera fuerza en San Lázaro y quedarse con el cargo—, se esfuman.

Hay cuatro aspirantes del tricolor para suceder a la panista Laura Rojas en la Mesa Directiva.  Dos mujeres y dos hombres.  Alito Moreno y René Juárez juegan a las vencidas para dejar a su delfín en el cargo.

Según fuentes de la bancada tricolor, el presidente del PRI empuja dos aspirantes: Rubén Moreira y Cynthia López, la única nueva cara. El coordinador del grupo parlamentario se inclina por el mexiquense Ernesto Nemer o la yucateca  Dulce María Sauri.

Dentro de ocho días arranca la reunión plenaria virtual del grupo parlamentario integrada por 46 diputados.

Francisco Garfias

Más información: https://bit.ly/3aKuTCq

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