La herencia bíblica de los talibanes

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Los talibanes de Afganistán representan probablemente la interpretación más cerrada, rígida y literal del Corán. A su vez, el Corán es un derivado de la Biblia judía, como lo es también el Antiguo Testamento cristiano. Dice por ejemplo ese libro: “el Corán muestra un gran paralelismo con el Antiguo Testamento, pues comparten la misma historia narrada en la Biblia. Dice el Corán que “Aláh es quien creó los cielos y la tierra y lo que hay entre ellos en seis días… y comenzó la creación del hombre a partir del barro”. Y agrega: “Dijimos: ‘Adam (Adán), habita con tu pareja el Jardín; comed sin restricciones de lo que haya en él, pero no os acerquéis a este árbol porque entonces serías de los injustos”. ¿No dice básicamente eso mismo el Génesis?. Dice también el Corán: “Es verdad que le dimos el Libro a Musa (Moisés) y le hicimos un guía para los hijos de Israel”. Y agrega: “Hijos de Israel. Recordad los beneficios con los que os favorecí y recordad cómo os preferí sobre los mundos”. ¿Hijos de Israel? ¿Pueblo preferido en el Corán? Sí, porque Jehová y Aláh son el mismo personaje.

 

La imagen de la mujer desaparece de las calles de Kabul. Wakil Kohsar / AFP

Muchas de las prácticas y costumbres radicales, puritanas y fanatizadas de los talibanes son preceptos en los textos bíblicos. Veamos. En la Biblia se justifica perseguir y matar a los infieles. Dice Jehová: “Que al que sacrificare a los dioses y no solamente a Dios, se le quite la vida”. Y sobre los pueblos infieles y paganos, al hablar de la venganza que vendrá contra Babilonia, se lee en Isaías: “Jehová de los Ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla”. Y sobre el ataque a Babilonia dice: “Cualquiera que sea hallado, será herido con lanza, y cualquiera que… sea tomado, caerá a espada… Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres… Con arco tirarán a los niños y no tendrán misericordia del fruto del vientre”. Eso se refleja en el Corán: “¡Profeta! Anima a los creyentes para que luchen. Si hay veinte de vosotros constantes podrán vencer a doscientos, y cien vencerán a mil de los que no creen”. Parece un pasaje calcado de la Biblia: “Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros”.

El maltrato y desprecio islámico a las mujeres tiene también un origen bíblico. Moisés dijo al ocupar una ciudad enemiga: “Matad a toda mujer que haya conocido varón carnalmente, pero a todas las niñas que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida”. Muerte a quienes habían tenido relaciones prematrimoniales y perdón a las vírgenes. Jehová ordenó que si al casarse una moza “resultare que no se halló virginidad en la joven, entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y le apedrearán los hombres de su ciudad y morirá… así quitarás el mal de en medio de ti”. Y en el Deuteronomio se lee: “Si un hombre descubre en la noche de bodas que su mujer no es virgen, debe apedrearla hasta la muerte”. Y en otra parte sentencia la Biblia: “La hija del sacerdote, si comenzare a fornicar, a su padre deshonra; quemada será al fuego”.

Un talibán pasa por delante de un salón de belleza con las imágenes de mujeres tachadas con aerosol, en Kabul este 18 de agosto. WAKIL KOHSAR / AFP

La monogamia es cristiana, no judía ni mahometana. En la Biblia hebrea hay gran tolerancia a tener varias mujeres (al margen de si se desposaban o no). Salomón, consentido también de Jehová, además de casarse con la hija del faraón, “tuvo 700 mujeres reinas y 300 concubinas”. Nada mal. Se trataba seguramente de una práctica conducente a incrementar la población judía, que es lo que hacía falta en ese momento. Incluso Jehová dice en algún momento a David: “Te di la casa de tu señor, y las esposas de tu señor en tu seno”. De Esaú, hijo de Isaac, dice el Génesis que “tomó para sí por mujer a Mahalat… además de sus otras mujeres”. Nada de eso molestó a Jehová (en eso sí era comprensivo).

Esas licencias fueron retomadas por el Corán: “¡Profeta! Te hacemos lícitas tus esposas, a las que diste sus correspondientes dotes y las que tu diestra posee entre las que Aláh te haya dado como botín, y las hijas de tus tíos maternos y las de tus tías maternas que hayan emigrado contigo y cualquier mujer creyente que se ofrezca al Profeta si el Profeta quiere tomarla en matrimonio”. Peor aún; Mahoma consultó a sus 53 años si podía desposar a una niña de seis… y el Padre magnánimo le dio ese permiso, que prevalece en varias regiones musulmanas. Claro, el comprensivo Mahoma tuvo a bien esperar a que la niña cumpliera 9 años antes de desflorarla. Así la herencia bíblica en el Corán y sus expresiones más radicales como las de los talibanes.

José Antonio Crespo

cres5501@hotmail.com

Investigador del CIDE

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