La oposición avanzó, pero no se consolidó

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Vivimos una impecable jornada electoral gracias a que tenemos un sólido Instituto Nacional Electoral (INE). Se demostró que la democracia sigue vigente en México por decisión de la ciudadanía, muy a pesar de los ataques infundados que lanza un día sí y otro también López Obrador.

Nos queda claro que avanzó la oposición conformada por PAN, PRI y PRD, así como en solitario lo hizo Movimiento Ciudadano, sin embargo, no ha sido suficiente, ya que no se consolidó.

Retrocedió el partido oficial Morena y eso es un hecho irrefutable. Los que no creen en el partido oficial fortalecieron sus argumentos por la ineficacia, ineptitud e indolencia del presidente y su partido; justamente por ello, los 15 millones que le dieron en el 2018 el llamado voto del hartazgo, lo abandonaron en los tres primeros meses de su desgobierno -como he sostenido-, tan pronto inició su camino de gravísimos errores y esto se hizo notar en los recientes comicios.

Definitivamente no fueron los medios de comunicación los que cambiaron la opinión de los electores: fue el propio presidente por sus innumerables desaciertos que han conducido a México a la debacle. Ya ha dicho Luis Estrada que López ha rebasado las 50 mil mentiras en su show mañanero.

Para las elecciones de este 6 de Junio de 2021, el universo electoral creció sumando 93 millones 528 mil 473, y penosamente sólo acudieron a votar -en cifras cerradas- 48 millones, esto es el 52%. Para ser elecciones intermedias se incrementó, sí, pero tampoco es suficiente para la democracia.

Todavía el abstencionismo tuvo un alto porcentaje, del 48 %, superior al del 2018. Una ausencia de 44 millones 893 mil 667 ciudadanos; si bien es cierto, la oposición no los pudo convencer, tampoco lo ha hecho López Obrador y esta historia se ha escrito desde que decidió lanzarse para ser candidato presidencial en 2006.

Una verdad como la copa de un pino.

Otro análisis que surge de esta elección nos indica que del universo electoral (93 millones 528 mil 473), Morena sólo consiguió 16 millones 136 mil 841 votos… el 17.2 %. Sí, justamente el promedio que apoya a AMLO, como lo he sostenido en todos mis escritos. Fundamental observarlo porque algunos analistas políticos inventan cifras tras eliminar, sin argumento alguno, al abstencionismo.

Como si éste -el abstencionismo- no viviera, ni pensara, ni tuviera la capacidad de actuar y como se ve, con el 48 % se convierte en el sector más grande y poderoso de la población al que hay que convencer, porque de lo contrario podría llegar a ser un gobierno sin pueblo.

Tan se olvidaron de la existencia del abstencionismo, que las encuestas “oficiales” desde el inicio de la gestión de López Obrador intentaron convencer a la opinión pública que tenía más del 70 % de aprobación; encuestas que por cierto nunca especificaron cómo diseñaron sus muestras y en algunos casos hubo un alto porcentaje que no quiso contestarlas, rebasando en más de las ocasiones el 64 %.

Era tanto como asegurar que más de 60 millones que no votaron por el líder morenista, porque no creen en él, un buen día amanecieron iluminados por el Espíritu Santo y decidieron aprobarlo; o bien, afirmar que en el universo sólo existe el Sol y la Tierra.

En contraposición, las encuestas que aparecen en las redes sociales creadas habitualmente por líderes de opinión, tienen un mayor número de encuestados, así como una amplia concurrencia de diferentes niveles sociales e ideologías; y a pesar que desde Palacio las inundan de bots como palomitas de maíz, siempre han demostrado que AMLO suma más de un 70 % pero de… desaprobación.

En medio de todo esto, la oposición no había logrado consolidarse, fundamentalmente en el Congreso, olvidándose de la importante, importantísima responsabilidad histórica que tiene para ser un auténtico contrapeso y así, conformando una infranqueable barrera, evitar el aprobar todas las aberraciones impuestas por López a través de Morena.

Y cuando todo parecía mostrar que nunca iba a reaccionar la oposición, decidieron unirse PAN, PRI y PRD y, sin lugar a dudas, ha sido la mejor decisión para México.

 

No obstante, a este nueva oposición le faltaron estrategias de convencimiento más sólidas con el fin de demostrar a los ciudadanos -sobre todo a los más exigentes, inmersos en la abstención- que son la solución para la debacle que vive México.

En este contexto, los 15 millones del voto del hartazgo que apoyaron a ungir a López Obrador como presidente, son los que en este elección decidieron confiar nuevamente en la naciente oposición, y efectivamente, avanzó, pero faltó más, mucho más para convencer al abstencionismo y así consolidarse.

¿Lo pueden hacer?

Me queda claro que sí y sólo podrán conquistar la confianza de los abstencionistas para el 2024 con hechos. Sí, con hechos concretos, realizables y trascendentes.

Tienen como metas inmediatas:

– Devolver a los mexicanos la tan ansiada seguridad a través de legislar con sabiduría y responsabilidad. Se han incrementado en proporciones geométricas los homicidios en todo el país y el pueblo intuye que desde Palacio se permite que el crimen camine con tranquilidad por México. Ya suman más de 86 mil los muertos desde que López Obrador asumió la presidencia.

– Urge también devolverle a la ciencia, al arte, la cultura y la educación todos esos fondos que les arrebataron, tan necesarios para consolidar a muchos mexicanos, sobre todo, del estrato más desfavorecido.

– Al sistema de salud es imperioso regresarle todas esas importantísimas ayudas económicas que reprobablemente les quitaron desde Palacio; y por supuesto tener presente a todos esos niños con cáncer que no tienen medicamentos y de los cuales, penosamente, ya van más de 2 mil muertos.

– Devolver el fundamental Seguro Popular que tanto bien había hecho a los más necesitados, a los más pobres y todo lo que hubiera apoyado en estos tiempos de coronavirus, sobre todo con las vacunas tan prometidas y poco cumplidas; a pesar de la inútil frase de Marcelo Ebrard “Misión Cumplida”, al que por cierto, habrá que llamar a cuentas junto con Mario Delgado y Claudia Sheinbaum por la terrible masacre de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México.

– Y, qué decir del olvido en el que han caído las mujeres, porque todo hace ver que el actual presidente transita con inenarrable felicidad por la misoginia.

– Sin olvidar el indispensable apoyo al empresariado mexicano y extranjero para la creación de fuentes de trabajo. No olvidar que la economía decreció el primer año del desgobierno de AMLO el -0.5 % y el segundo el -8.5 %

Si la oposición consigue devolver a todos los mexicanos la paz, la confianza, la salud y el bienestar común estarán conquistando la confianza no sólo de los votantes cautivos, sino de la abstención que no cree en nadie -en ese nadie está incluido López Obrador- y hace una aplastante mayoría.

Y, por supuesto, deberán mantenerse unidos, olvidándose de vanas pretensiones que conduzcan a las traiciones. Solidaridad, honestidad, respeto deben habitar entre ellos para convencer a la ciudadanía.

Se entiende que deberán soportar los ataques desde Palacio, los que podrían llegar a través de Santiago Nieto; quienes claudiquen y se sumen a Morena será porque sí tuvieron “cola que les pisen”. Cabe recordar que en la legislatura pasada sorpresivamente varios diputados abandonaron al PRD, habrá que investigar el verdadero motivo.

Ya comenzó la cuenta regresiva para la oposición, la que está escribiendo la nueva historia. Haber avanzado fue edificante y necesario, pero no fue suficiente para consolidarse.

Consolidarse: ese es el reto.

¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!

José Mata

pepemata13@hotmail.com

 

@PEPEMAT91688656

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