La política pone sus muertos

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La gran cantidad de asesinatos de candidatos no ha sido analizada en su justa dimensión, tanto por el INE, por los partidos y, sobre todo, por las autoridades. El asunto es, a estas alturas, alarmante e incontrolable.
No hay respuesta en ningún sentido en lo que empieza a ser una avalancha. Las muertes se han convertido sólo en estadísticas y de ahí ya no pasan.
Cada uno de los asesinatos tiene su razón de ser. Se podrá argumentar un sinfín de razones, pero lo cierto es que el ambiente político se ha enrarecido todavía más y no se ve cómo se pueda frenar la ola de violencia, la cual tiene en vilo, y con la renuncia en la mano, a muchos candidatos.
A esto se ha sumado que, en algunos casos, a las autoridades les ha dado por criminalizar a los candidatos asesinados. Más de un aspirante había alertado sobre amenazas e inseguridad en que estaban desarrollando sus campañas.
La candidata del PRI-PVEM-Panal a segunda concejal a la presidencia municipal de Juchitán, Pamela Itzamaray y Terán Pineda, nos decía hace algunos meses que temía por su vida. Conversamos brevemente con ella en los días posteriores a los temblores de septiembre. Fue asesinada el sábado pasado.
Las cosas han llegado a tal nivel, que cerca de 300 candidatos en Guerrero han optado por renunciar a sus aspiraciones. Conversando el viernes pasado con uno de ellos, deja en claro el porqué de su decisión: “Estamos todo el tiempo bajo el riesgo, no tenemos ni idea de quién nos puede atacar, todo está muy revuelto en el estado y no se ve cuándo se vayan a resolver las cosas, llevamos mucho años igual, pero ahora todo está peor”.
En algunos estados del país se va a votar con miedo, lo que puede alentar el abstencionismo. El problema no va a estar en la instalación de las urnas; por lo que dice el INE está claro dónde hay dificultades, las cuales, asegura, son pocas.
El gran problema es el clima en que se va a desarrollar el proceso. Los ciudadanos obviamente van a tomar sus precauciones, pero lo que resulta un enigma es qué van a decidir, ir o no a la urna en medio del violento entorno en que viven.
Independientemente de la problemática que cada comunidad tiene, el desarrollo de la violencia es un tema particular en cada una de ellas, particularmente en Guerrero, Oaxaca, Tamaulipas y Edomex. El asunto genérico es la violencia, pero en cada comunidad adquiere sus propias formas y manifestaciones, sobre todo sus reacciones.
No se aprecia que se esté haciendo algo de fondo. Estamos llenos de declaraciones cargadas de buenas intenciones y alertas, pero no pasan de ahí.
La violencia que se vive en el país se ha extendido, como se preveía, a la política.
RESQUICIOS.
En el partido de despedida de la selección nacional de futbol, el sábado en el Azteca, el público se manifestó. Se sigue con la necedad y el absurdo de seguir gritando ¡eeeeeee… pu…!, cuando despeja el portero del equipo visitante. El chistecito le puede salir muy caro al equipo nacional y a los propios aficionados, en los estadios donde juegue el Tri en el Mundial de Rusia.
Los mensajes de los organizadores son claros y determinantes para quienes lo hagan. Sería de pena un nuevo incidente provocado por los aficionados mexicanos; el pasado nos condena.
Lo otro que llamó la atención fue la música de viento que se llevó el entrenador de la selección, Juan Carlos Osorio. Era de esperarse, por momentos el Tri no se ve ni con pies ni cabeza, y no se visualiza que las cosas vayan a cambiar. La selección provoca incertidumbre y dudas.
Lo que hace al Tri fuerte es que los jugadores saben que creemos poco en su futuro y ante ello se han unido de manera casi fraternal. Esto puede hacer la diferencia, junto con la capacidad de los futbolistas que, sin duda, la tienen.
Lo que está por venir es la fiesta de la tele. Es el único momento en que las televisoras compiten, porque en lo general viven en la total convivencia, aunque pongan cara de lo contrario.Javier Solórzano.

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