Las noticias falsas

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Lo más que se podrá hacer durante un buen tiempo, ante las posverdades y las noticias falsas, es apelar al sentido común y a la conciencia ciudadana. De no ser que haya una acción integral y multisectorial, vamos a seguir viendo y padeciendo lo que está a diario entre nosotros.
No hay manera de frenar la tendencia. Hacerlo sería meternos en terrenos de la libertad de expresión, que, como principio, no debe por ningún motivo cerrarse a cualquier tipo de expresión. Caer en estas “tentaciones” lleva, tarde que temprano, a cerrar espacios que derivan en férreos controles que inhiben a los medios, a las redes y, por supuesto, a los ciudadanos. El control lleva a la censura y a cercar a la democracia.
Tres recientes procesos políticos en el mundo tuvieron a las noticias falsas como detonante. El Brexit en Gran Bretaña, las elecciones en EU y la consulta sobre el sí o no a la paz en Colombia. En los tres casos, las redes reportaron elementos de toda índole, sin que hubiera forma de comprobarlos.
Muchos ciudadanos se movieron entre creerlos y querer creerlos. Parte de lo que se difundió en las redes, sin estar mínimamente comprobado, fue verdad para quienes querían escuchar lo que las redes les dictaban.
No estaba a discusión si fuera cierto o no. De lo que se trataba era de confirmar y ratificar lo que se pensaba y se quería de los procesos; las redes sólo fueron las facilitadoras.
No había espacio para el debate y menos, para la reflexión. No se trataba ni por asomo de ello. Se consumía la información para ratificar lo que se creía y se quería. Quienes echaron a andar las redes se encargaron de ello.
¿Qué tanto influyó todo esto en el voto de los ciudadanos? Estudiosos nos dicen que todavía no hay manera de saberlo de forma clara. Lo que sí es un hecho, es que los procesos se distorsionaron, lo cual debió tener algún tipo de efecto en los votantes; es difícil que no haya sido así.
Hay preguntas que no se responden sólo por lo que pasa en las redes. Una de ellas es lo que motiva a los ciudadanos a sufragar por un candidato u otro. Algunos procesos siguen siendo inexpugnables. La decisión del voto se puede terminar por tomar frente a la urna. Sin embargo, es claro que el entorno y la información de la cual se allegan los ciudadanos, forman la conciencia, cabeza y resortes que llevan a decidir una cosa u otra.
Nuestro país ya está en estos procesos. Apelemos a la información comprobada, sus fuentes y al sentido común; porque esto apenas empieza.
RESQUICIOS.
Así nos lo dijo ayer
Ariana Dennis García Bosque, de Familias Unidas Búsqueda y Localización de Personas Desaparecidas: Entre las 6:30 y 7 de la tarde del viernes 18 de marzo del 2011, y hasta el domingo 21, al menos 60 sicarios de Los Zetas atacaron a los habitantes de Allende, Coahuila. Estaban buscando a Zetas que habían desertado y se habían ido a EU.
A lo largo de todos estos años hemos estado cerca de las familias afectadas. Los Zetas habrían desaparecido a por lo menos a 300 personas.
Con el actual gobierno de Coahuila se ha dado un mayor acercamiento y ha sido sensible.
En el informe que le presentamos a la CIDH destacamos los principales problemas. El central es que hay un nexo letal entre policía y delincuencia organizada.
En el informe también se reporta lo que pasó y, en algunos casos, se sigue presentando:
1. Detenciones arbitrarias. 2. Tortura. 3. Abuso sexual. 4. Desaparición forzada. 5. Ejecuciones extrajudiciales.
En el reporte se precisa que tenemos documentado que ese fin de semana se hicieron mil llamadas de los habitantes de Allende para reportar que estaban ocurriendo muchos incendios en la ciudad. Las llamadas lo que intentaban era evidenciar lo que estaba pasando; no se explicitaban detalles por miedo a que los teléfonos estuvieran intervenidos.
Estamos trabajando sobre la “verdad histórica”; ya habrá tiempo para la “verdad jurídica”. Esperemos que poco a poco la gente quiera hablar; hoy sigue teniendo, con razón, mucho miedo.

 

Javier Solórzano

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