Los Frentes Abiertos del Banxico

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Conforme transcurren los días empiezan a acumularse los nubarrones que se avecinan en el horizonte y que constituyen riesgos potenciales para la estabilidad económica del País. Algunos de esos nubarrones ya se han materializado, en tanto que otros solo están presentes por el momento como posibles amenazas. Todas y cada una de ellas eventualmente implicarían que el Banco de México tome decisiones importantes.
En primera instancia, y como ya se ha mencionado ampliamente en diferentes espacios, el rumbo que está tomando la renegociación del TLCAN ha venido inyectarle nerviosísimo al mercado cambiario, ante la posibilidad de que en el mejor de los casos, las negociaciones se extiendan hasta la segunda mitad del año, con todo y lo que ello implica en lo que respecta al cambio de Administración en nuestro País y la ideología que el nuevo gobierno mantenga sobre el tema.
No obstante, también está latente la posibilidad de que Trump decida denunciar el TLCAN, aludiendo al artículo 2205 de este acuerdo comercial, lo que implicaría formalmente el inicio de la salida de nuestro vecino del TLCAN, situación que representaría virtualmente la finalización de este acuerdo comercial.
Ambos escenarios los inversionistas ya los tienen incorporados en sus análisis, lo que ha desembocado en incertidumbre y una depreciación del peso frente al dólar.
A la par de lo anterior, la fortaleza que ha venido mostrando el mercado laboral en EU, hace más convincente la idea en el mercado de que la Reserva Federal tiene más razones y menos obstáculos en el camino para continuar con su proceso de normalización monetaria y que ello implicará alzas en las tasas de interés en EU, lo que ocasionará una salida de divisas de los mercados emergentes hacia la economía norteamericana en busca de esos mayores rendimientos.
Y por si fuera poco para tener que lidiar con problemas que provienen del exterior, la recuperación sostenida que ha mostrado el precio del crudo, aunque pudiera parecer una buena noticia para México, en realidad no lo es tanto. Un mayor costo del barril de petróleo, aunado a una moneda depreciada, encarece considerablemente la importación de gasolinas, afectando con ello no solo las finanzas públicas que ya es mucho decir, sino también la trayectoria de inflación.
En el ámbito interno, el instituto central tendrá que lidiar con riesgos que no son poca cosa. La respuesta del Gobierno Federal a la implementación de aranceles al aluminio y acero mexicano por parte de EU, ha derivado en la aplicación de aranceles a diversos productos norteamericanos. Aunque la medida es pertinente y bien pensada en términos estratégicos de negociaciones comerciales, eventualmente tendrá algún impacto en los precios al consumidor, aún y cuando la misma Secretaría de Economía ha reiterado que la selección de productos sujetos a arancel se hizo cuidando criterios de impacto en la inflación.
Como puede verse, todo este listado de factores no hace sino más que presionar el nivel de precios, uno de los dos principales objetivos que tiene que cumplir el banco central mexicano. El otro objetivo, el de mantener el buen funcionamiento del sistema de pagos del sistema financiero, pende de un hilo ante la amenaza de que continúen registrándose ataques cibernéticos al Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI).
Y si esto no es suficiente, el ruido político también ha llegado a Banxico. La cuestión del respeto a su autonomía y la declaración de Carlos Urzúa, uno de los asesores económicos del candidato puntero en las encuestas, en relación a la necesidad de incorporar sangre fresca al instituto central no viene nada bien en medio de toda esta tormenta.
En lo inmediato, la atención se habrá de centrar en la eventual intervención en el mercado cambiario por parte del Banco de México de seguir la tendencia alcista en el tipo de cambio. La disyuntiva sería si opta por un aumento en la tasa de referencia, una intervención directa por medio de subastas de reservas internacionales o bien continuar con el mecanismo de subastas de coberturas cambiarias liquidables en pesos.
Catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila

 

Guillermo E Garza de La Fuente

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