Pensión de expresidentes

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Las pensiones de los expresidentes de la República sirvieron para que López Obrador tomara una de sus banderas en campaña electoral.
El candidato de Morena aboga por eliminar las pensiones por considerarlas un privilegio a favor de los exmandatarios. Es una crítica muy dirigida. López Obrador sabe que tiene efecto mediático en su favor en el imaginario colectivo. Inmediatamente José Antonio Meade le respondió algo cierto: son derechos adquiridos de los exmandatarios, y si queremos regirnos con base en el Estado de derecho, se tienen que mantener. Sin embargo, las pensiones de los expresidentes sí se podrían eliminar, pero de aquí en adelante, es decir, a partir de la siguiente administración.
Lo cierto: ya hay varios expresidentes que han preferido renunciar a sus pensiones para evitar costos políticos o porque consideran que pueden tener otras actividades profesionales que les generen ingresos. Lo que la mayoría de ellos sí mantiene es el personal a su cargo, así como la seguridad del Estado Mayor Presidencial. Veamos.
SALINAS RENUNCIÓ A LA VITALICIA
Carlos Salinas de Gortari, quien acaba de cumplir 70 años y, como bien sabemos, realizó reformas de largo alcance en su administración (autonomía del Banco de México, negociación del TLCAN, privatización bancaria y quitar tres ceros a la moneda), pero también fue el último presidente con un Congreso afín y tenía el poder de remover gobernadores, ha sido uno de los políticos más criticados por López Obrador.
Sin embargo, Salinas de Gortari ya renunció a su pensión vitalicia de alrededor de 205 mil pesos mensuales. Se ha dedicado a dar clases, escribir libros. No sabemos si Salinas mantiene sus seguros médicos, profesionales para su staff y guardias presidenciales, que vienen con la pensión.
Pero sí renunció a la pensión monetaria. Salinas sigue viviendo en la misma casa desde que salió de la Presidencia, en Bosques de Tlalpan. Si bien ha tenido actividades profesionales fuera del país, su residencia en México sigue siendo la misma.
CALDERÓN LA DONÓ
Felipe Calderón, expresidente panista con quien López Obrador perdió la contienda presidencial de 2006, también anunció que iba a donar su pensión a la fundación Aquí Nadie se Rinde, dedicada a atender a niños con cáncer.
Sería otro expresidente que, de alguna manera, renuncia a la pensión monetaria mensual. De igual manera debe mantener su seguridad del Estado Mayor Presidencial y su staff, y quizá su seguro médico.
Durante su gestión se mantuvieron finanzas públicas sanas y se extinguió Luz y Fuerza del Centro, que traía adeudos cada vez más complicados. Calderón sigue siendo competidor político de López Obrador, ahora que su esposa es candidata que compite directamente con el candidato de Morena.
Calderón también se ha dedicado a distintas actividades profesionales, entre ellas las académicas (en Harvard) y las que tienen que ver con el medio ambiente. Y sigue activo en la política mexicana (basta ver su Twitter). Y sigue viviendo en la misma casa que tenía antes de ser Presidente, en Las Águilas.
ZEDILLO NO LA ACEPTÓ
Otro expresidente que también renunció a la pensión mensual fue Ernesto Zedillo, quien, como sabemos, desde que salió de la Presidencia buscó ser asesor de varias empresas y tener actividades académicas en el extranjero (en Yale, donde es director del Centro de Estudio para la Globalización). Zedillo ha vivido fuera del país.
ECHEVERRÍA Y FOX LAS MANTIENEN
Sin embargo, los expresidentes que sí ganan su pensión mensual, la de alrededor de 205 mil pesos, son Luis Echeverría y Vicente Fox, ambos sumamente distintos.
Fox ha dicho que él se mantiene de esa pensión vitalicia, pero también tiene su Centro Fox, que seguramente le debe dejar una remuneración. Desde luego, la pensión vitalicia para los expresidentes puede retirarse. Hoy en día los expresidentes pueden mantener actividades profesionales a la salida de su gestión. Ya no son los tiempos donde los expresidentes no podían dedicarse a ninguna otra actividad profesional. Y si trabajaron en la gestión pública, que tengan su pensión del ISSSTE, y si mantuvieron actividades privadas, que se pudieran sumar la del IMSS y la del ISSSTE y sus propios ahorros.
Pero, eso sí, quienes quieren mantener sus pensiones pueden hacerlo por ser un derecho adquirido. Y quienes han renunciado a ellas, como Salinas, Calderón o Zedillo, muestran que los exmandatarios pueden vivir de otras actividades profesionales y conservar una pensión a la que sí tengan derecho, como los demás mexicanos.

José Yuste

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