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A 50 años ¿Seguimos pagando tenencia por culpa de los Juegos Olímpicos?

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A medio siglo de la creación del impuesto sobre tenencia o uso de vehículos, comunmente conocido como tenencia, y el mito detrás de este, la supuesta relación con el financiamiento de las Olimpiadas en 1968.

Cuando se menciona la palabra “tenencia” es inevitable no pensar en dos cosas: enojo y los Juegos Olímpicos de 1968. Esto por la creencia que relaciona el nacimiento de este impuesto con el financiamiento del evento.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el pasado diciembre se reportaron 29 millones 458 mil 389 automóviles particulares registrados en el país, un incremento de 3.38 por ciento respecto al mismo mes de 2016.

Casi no hay ciudadanos que posean un automóvil que consideren como un impuesto justo o necesario. Parte de este paradigma social tiene que ver con un mito que se ha creado sobre su origen.

El nacimiento del impuesto “temporal” es relacionado con el financiamiento de las Olimpiadas de 1968 hace 50 años. Es probable que en este momento se haga un juicio de valor sobre la continuidad de dicho impuesto y, en algunos casos un señalamiento ante un supuesto robo que representa la vigencia de medio siglo del impuesto.

 

El impuesto sobre la tenencia y uso de vehículos no fue creado con la finalidad de financiar las Olimpiadas de 1968. De hecho, la primera vez que apareció este impuesto en México fue en la  Ley de Ingresos de la Federación de 1962 que se publicó en diciembre de 1961.

Adolfo López Mateos, ex presidente de México (1958-1964) presentó la iniciativa durante su gestión. La primera tenencia de la historia se pagó en 1962, poco más de un año antes de que México presentara su candidatura para la Olimpiada ante el Comité Olímpico Internacional (COI).

Cuando México ganó la sede, en 1963, ya se había pagado el impuesto vehicular en dos ocasiones como parte de la disposición del artículo 13 de la Ley de Ingresos de 1962, donde establece que el impuesto se deberá pagar por anualmente durante los primeros tres meses del calendario. En la Ley no existe algún apartado que sustente que el impuesto tiene algún tipo de vigencia o sea de manera temporal.

Sobre los hechos, es difícil relacionar la creación del impuesto tres años antes de la aprobación de la candidatura para la Olimpiada, cuando en ese momento aún era completamente incierta la ocurrencia del evento.

Sin embargo, lo cierto es que el impuesto ayudó a solventar la justa olímpica del 68, misma que según el reporte financiero del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos, el costo del evento ascendió a los 2 mil 198 millones 800 mil pesos, mismo que se cubrió en su totalidad durante la década de los setenta.

En los años ochenta, durante el sexenio de José López Portillo, al impuesto se agregó aviones, yates, motocicletas, helicópteros y hasta esquíes acuáticos. Por lo que se convirtió en una de las formas de recaudación tributaria más importante de nuestro país.

Para el año 2012, en el sexenio de Felipe Calderón, se sugirió la eliminación total de la tenencia, pero no sucedió. No obstante, en ese mismo año la ley cambió y el impuesto pasó de ser federal a local, proveyendo la facultad a las entidades de decidir seguir cobrando o no la contribución.

Esta nueva disposición ha llevado a varios políticos, gobernadores o aspirantes a gobernación a que incluyan en su oferta política o en su lista de promesas la abolición o cancelación de la tenencia.

El ex Gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, se negó a hacerlo durante su administración comprometiéndose a que se cancelara a partir del año posterior al din de su gobierno lo que obligó al nuevo Gobernador, Eruviel Ávila a cumplir con el compromiso de su antecesor.

Algunos otros se han arriesgado a ofrecerlo como promesa de su campaña y han terminado cumpliendo su oferta solo a medias, exentando únicamente a vehículos por debajo de un cierto valor o sujeto al cumplimiento de otras obligaciones tributarias locales.

Un ejemplo actual es la de Jaime Rodríguez “El Bronco”, quien en campaña se comprometió a retirar la tenencia en el estado de Nuevo León en octubre del 2015. Tras la victoria, el candidato independiente argumentó “No podemos bajar la tenencia. Si no, no podemos tener más policías. Necesitamos 600 millones de pesos para contratar mil policías por año”.

Y ¿para qué se creó la tenencia?

La Ley de impuesto sobre la tenencia o uso de vehículos tipifica que “la razón del impuesto es la de contribuir al gasto público que, en el caso de la expansión de carreteras, autopistas, vías, etc. Requieren de recursos cada vez más cuantiosos”, es decir, la naturaleza del impuesto en un inicio era la de financiar la creación de una mayor infraestructura vehicular, misma que sería usada por los contribuyentes de ese nuevo impuesto.

En resumen, la leyenda que rodea a la creación del impuesto sobre la tenencia y el uso de vehículos resulta falsa. Su introducción, a diferencia de lo que se cree fue para continuar financiando la construcción de una mayor infraestructura vehicular, la cual sería usada fundamentalmente por los propios contribuyentes a este impuesto

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