“La gente no quiere militares” en la calle: CEM

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 El recién nombrado presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Rogelio Cabrera López pidió al presidente electo Andrés Manuel López Obrador rectificar su plan nacional de seguridad y paz, “porque la gente no quiere militares” en las calles. En una charla telefónica con La Jornada, dijo que la Iglesia católica buscará que su relación con el nuevo gobierno sea de diálogo, que se impulse la educación, el empleo y el respeto a los derechos humanos.

Sobre la pederastía clerical, dijo que la CEM no cuenta con un reporte de casos de abusos cometidos por sus integrantes pues no están obligados a tenerlo y cada diócesis se encarga de las denuncias que se les presenten.

Respecto al combate a la violencia, el también arzobispo de Monterrey dijo que se requiere la coordinación de las fuerzas del orden en todo el país, y que se rectifique el plan nacional de seguridad y paz.

“Clarificar qué significa la Guardia Nacional, cómo van a participar los municipios y los estados para que se conserve el orden en cada territorio y para eso es necesario escuchar a la gente, que no quiere militares”, sino “una policía empática con la ciudadanía”, dijo.

Cabrera López señaló que “un gobierno que se pone a consultar y a dialogar también tiene que aprender a rectificar porque sino cuál sería la razón de organizar un diálogo”.

Indicó que es a ellos a quien le competen “poner orden con el crimen organizado” con una estrategia inteligente. “Lo primero que hay que hacer es ordenar la cuestión de los recursos ilícitos que surgen” de los grupos criminales.

—¿Cómo buscará que sea la relación de la Iglesia con el nuevo gobierno?

Lo primero, nosotros estaremos siempre dispuestos y cuando sea necesario tomaremos la iniciativa de dialogar, de interceder por el pueblo porque esa es nuestra responsabilidad.

Estaremos atentos siempre a las oportunidades que debe tener el pueblo en su desarrollo personal y comunitario. Nos preocupa la educación, pero sobre todo que tengan un empleo con un salario digno para que puedan resolver las situaciones más exigentes de su familia y de su desarrollo personal.

—Educación y empleo, ¿principales puntos a atender?

— Siguen siendo los pendientes en nuestro país, la educación en todas las etapas de la vida desde preescolar hasta la universidad, se requieren más recursos, un proyecto cada vez mejor, y superar las diferencias que se dieron con la reforma educativa en este sexenio que está por terminar.

Hay mucho qué hacer, compaginar y sobre todo consensuar a las fuerzas más importantes de la educación que son los maestros, sindicatos y los padres de familia.

—¿Veremos mayor participación de la Iglesia en cuanto a los temas de derechos humanos y de violencia?

—Dentro de nuestro proyecto de la ruta que nos hemos propuesto, uno de los temas es trabajar por la dignificación de las personas y por el respeto a los derechos humanos.

Vamos apoyar como siempre lo hacemos a todas las organizaciones civiles y desde luego donde haya de parte de las diócesis una iniciativa de tener un grupo de apoyo a los derechos humanos tendremos siempre.

Sobre la migración, uno de los temas en donde pondrá acento en su gestión al frente de la CEM, Cabrera López dijo que al ser un fenómeno que durará por un largo tiempo, la atención tiene que hacerse “con inteligencia, con mucha capacidad de caridad y de cercanía” y afrontando las diversas opiniones de la población

—¿Qué acciones realizará la Iglesia para apoyar a los migrantes?

Fortalecer nuestras casas de migrantes. Hay una red muy importante en todo el país para atender esta necesidad. Tendremos que animarlos a seguir adelante porque la labor de la migración tiene que ver con la conscientización para que haya mayor solidaridad del pueblo de México.

Somos buenos anfitriones y a veces, sobre todo cuando vienen migrantes en grupos muy grandes, hay dificultades para poder atenderles, hay reacciones de malestar de un grupo de ciudadanos, pero creo que a nosotros nos toca aligerar la carga de lo que significa a una ciudad una casa de migrante, el impacto de poder atenderlos bien y de que ellos puedan encontrar solución a sus problemas.

—¿También ayudarán a que encuentren empleos?

México tiene la capacidad para generar empleo aunque también muchos mexicanos lo necesitan pero creo que da para todos. En Nuevo León, en la metrópoli de Monterrey hay posibilidad de que se puedan emplear muchos que vienen de Centroamérica.

—¿Buscarán crear puentes con otros países para que los migrantes sean recibidos?

Nueva ruta que tenemos que explorar. Hasta ahora nuestra relación era con los vecinos más cercanos que son todos los obispos de nuestra frontera, pero creo que va a ser necesario que se busque una solución más global porque no solamente puede ser Centroamérica, México y Estados Unidos sino ojalá y Canadá.

Respecto a si en algún momento se hará un informe sobre los casos de abuso sexual a menores por parte de sacerdotes, señaló que no han recibido de parte del Vaticano “la instrucción ni la autorización para poder recabar la información general”, por eso cada diócesis lleva sus registros.

—¿Es grave la pederastia clerical en México?

Aunque fuera un solo caso será siempre repugnante, siempre digno de ser corregido. No sabría yo hasta dónde estén los casos en las diócesis del país.

El presidente de la CEM confió en que posiblemente en enero próximo quede conformado el primer Equino nacional para la protección del menor, cuyo objetivo es prevenir y atender los casos de abuso sexual cometidos por integrantes del clero.

En relación a la violencia hacia los sacerdotes, que ha colocado a México en un lugar peligroso para ejercer el ministerio sacerdotal, y la impunidad en la que quedan los casos, dijo que esto “sucede en muchas cosas en nuestro país, los procedimientos no llegan a la claridad. La historia de México está siempre con estas indagaciones que nunca terminan y todo queda así sin saber qué pasó ni por qué pasó”.

Y tampoco la CEM puede hacer “más allá que solicitar que se haga la justicia”, dijo.

Respecto a la pérdida de más fieles católicos en el país señaló que “es un fenómeno cultural universal la fragmentación de la sociedad y la dispersión de la práctica religiosa.

“Nosotros tenemos que trabajar en la pastoral y en la misión y ojalá quienes son católicos sean fieles a sus principios y también cualquiera que pertenezca a otra religión porque la crisis religiosa es una crisis general y universal”.

Cabrera López dijo que enfrentará su cargo como presidente de la CEM con responsabilidad y seriedad. Además de la migración, pondrá el acento en los jóvenes y sacerdotes y que su sello será el diálogo.

La Jornada

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