Reconciliación, argumento en la primera sesión de la 64 Legislatura

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La reconciliación es un método para construir juntos pero no un subterfugio para olvidar, consideró el presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo. En la sesión del Congreso General, celebrada en San Lázaro, los legisladores escucharon a un Muñoz Ledo firme, y con voz de mando.
“Nadie puede abolir la historia. Ejercemos tanto el derecho a la memoria como el don de la tolerancia. Y acatamos el imperativo de la justicia. ¡esta es la hora cero de la nueva República!”
Actor de la transición política desde hace tres décadas Muñoz Ledo, recordó que desde 1988, en San Lázaro, surgió el primer reclamo parlamentario en contra del ejecutivo federal, por “el grotesco fraude electoral, perpetrado y cometido por el gobierno” de Miguel de la Madrid y a favor de Carlos Salinas de Gortari.
Dio cuenta ante 498 diputados y 127 senadores, que en aquél entonces se incineraron urnas y boletas electorales para desintegrar el cuerpo del delito. Y ahora, derivado de aquellos sucesos, a los que se suma la primera derrota parlamentaria del PRI en 1997, se instaura una mayoría absoluta de la oposición al partido gobernante.

Durante la sesión se vio otro mensaje en protesta por la censura. Foto José Antonio López
“El espíritu democrático fue anulado por la frivolidad política y la entronización de la partidocracia. Vivimos hoy la refundación de la república. La cuarta transformación del país incluye desde al presidente electo Andrés Manuel López Obrador hasta el más modesto de los servidores públicos (…) La tarea que nos aguarda es inmensa. Edificar un andamiaje jurídico digno de la sociedad mexicana. Nos enfrentamos a un desafío constituyente para el que necesitamos como nunca firmeza en las convicciones y un gran suplemento de voluntad”.

Escarceo fallido
La sesión de Congreso General, que conlleva el protocolo señalado en la Constitución sólo contempla la intervención de los grupos parlamentarios representados en el Congreso de la Unión, y omite cualquier otra postura o manifestación independiente.

Cuando Muñoz Ledo daba continuidad al acto, Emilio Álvarez, quien fue beneficiado con una senaduría plurinominal del PAN, solicitó intervenir ante el pleno en representación de los legisladores independientes.

Muñoz Ledo, quien antes había advertido que no permitirá más vicios ni conductas extra legales en la Cámara de Diputados le replicó con firmeza: “He recibido sus llamadas telefónicas, conozco sus argumentos. Usted no es propiamente un senador independiente, sino un senador sin partido. Usted concurrió a las elecciones a nombre de un frente formado de tres partidos (PAN, PRD y MC) y luego se separó de él”.

Entro al quite Oscar González Yañez diputado del Partido del Trabajo, quien pretendió salir en defensa de los independientes, y alegó que Emilio Álvarez (que ahora reniega del PAN) es una expresión de la sociedad.
El presidente de la Cámara le replicó, con la norma en la mano, “No es una sesión de debate ni de deliberación. Es un acto de cumplimiento de la Constitución y de la Ley Orgánica del Congreso, permítame continuar. No nos separemos de la ley que es el mayor vicio cometido en los últimos años.”
En medio de la ceremonia, Oscar González, distinguido por su socarronería, se llevó las manos a los bolsillos del pantalón, se rió, y una vez que Muñoz Ledo le concedió la palabra, el petista espetó:
-Nuestra intención es ayudarle.
– Qué me quiere decir. La conducción es exclusiva del presidente del congreso. Le agradezco por nuestra antigua amistad. Y le ruego respeto al curso de esta sesión – respondió con firmeza Muñoz Ledo, quien se llevó el reconocimiento del pleno con un aplauso.

 

La Jornada

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