
Este domingo por la noche el empresario y politico vallisoletano publico en sus redes sociales :
Hoy solicito mi incorporación a Morena, inspirado por el proyecto del Gobernador Joaquín Díaz Mena. Lo hago con una firme aspiración: que Mérida, la ciudad donde he hecho mi vida, por más de 25 años, me permita servirle.
Crecí detrás del mostrador de la tienda de abarrotes de mi padre, donde aprendí que a la gente se le atiende de frente, se le llama por su nombre y se le respeta por igual. Mis padres me enseñaron que el trabajo honra, que la palabra se cumple y que venimos a este mundo a servir. De ahí viene mi vocación y antes de cualquier cargo, lo que he querido hacer con mi vida es ayudar y ser útil a los demás.
Esa vocación encontró eco en el 2006, cuando fui de los primeros en Yucatán en caminar al lado de Andrés Manuel López Obrador. Juntos, recorrimos el oriente de punta a punta con lo poco que teníamos. Recorrimos plazas, visitamos casas y mercados y hablamos con familias que nunca habían sido escuchadas.
Ahí, escuché de viva voz la frase «por el bien de todos, primero los pobres». Y entendí que describía exactamente lo que yo había visto desde niño: que quienes menos tienen siempre les tocaba esperar. Vi a Andrés Manuel, el político con mayor sensibilidad social, hablar con franqueza, sin discursos preparados. Vi a hombres y mujeres en los municipios de Yucatán, motivados porque alguien, por fin, los escuchaba.
En aquella ocasión los resultados no nos favorecieron, sin embargo, los ideales no se pierden en una elección. He visto crecer la semilla que sembramos en 2006, cuando el movimiento se mantuvo de pie a fuerza de convicción, cuando la gente no soltó la esperanza, aunque le dijeran que era inútil, y cómo en 2018 el pueblo de México lo llevó a la Presidencia.
Vi entonces cómo se gobierna cuando los principios van por delante, cuando los programas sociales llegan directo a las manos de los adultos mayores, de los jóvenes y de las madres que sacan adelante a sus hijos. Hoy veo a la presidenta Claudia Sheinbaum continuar esa obra con la misma convicción y cercanía con el pueblo.
Después de 2006 trabajé en diferentes proyectos de gobierno y en cada uno hice lo mismo: servir, resolver, escuchar y trabajar incansablemente, con los mismos principios de siempre y mirando al pueblo de frente. Los pobres primero, la palabra cumplida, la puerta abierta, el trato igual para todos y el trabajo de territorio, no de escritorio. Las convicciones de 2006 me han acompañado siempre, y son las mismas que hoy me traen aquí.
Hoy, veo en el proyecto del Renacimiento Maya lo que vi hace veinte años en aquellas plazas con Andrés Manuel. Lo veo en el Gobernador Joaquín Díaz Mena sentado en los pueblos escuchando y atendiendo a comerciantes, artesanos, y campesinos. Lo veo en cada programa social que llega directamente a las casas de las familias más necesitadas. Lo veo en la modernización del puerto de Progreso, que va a cambiar la economía de toda la península. Lo veo en la convicción de que el desarrollo tiene que llegar a todos los rincones de Yucatán, y en la palabra cumplida de un gobernador que viene de abajo, que conoce la pobreza porque la vivió y que gobierna como caminó: cerca de la gente.
El Renacimiento Maya es la Cuarta Transformación hablando en yucateco, y es la misma causa de aquel 2006, ahora con la fuerza de gobernar.
Mérida es una gran ciudad. Lo sabemos quiénes la conocemos y recorremos todos los días y, quienes la elegimos para vivir. Mérida, es hermosa por su historia, por su gente, por la calidez con la que recibe a cada persona que llega; es una gran ciudad que no se conforma con ser grande: aspira a ser mejor.
Quiero que la grandeza de Mérida no sea un privilegio de pocos, sino un derecho de todos. Que toda familia, sea que viva en el Centro o en la periferia, pueda disfrutar de sus parques, sus calles y sus espacios públicos y desarrollarse con seguridad y con dignidad. Que el talento de una joven que vive en el sur de la ciudad tenga el mismo valor que el de una joven del norte.
Mérida es grande, pero puede crecer mucho más. Quiero que el bienestar y la prosperidad compartida lleguen a cada rincón, sin dejar a nadie atrás. Mérida es grande. Hagamos que sea, además, una Mérida para todos.
Mérida es mi casa. Aquí he vivido muchos años, aquí he formado a mi familia y he construido una empresa. Mérida es la capital de todos los yucatecos: del que llega del sur a vender al mercado, del que viene del oriente, del que cruza cada mañana desde Kanasín o Umán para trabajar.
A esa Mérida para todos quiero servirle de la mano del proyecto del Renacimiento Maya y de su plan para la zona metropolitana, para que haya agua, transporte digno, seguridad y vivienda para la gente trabajadora. Mi compromiso es con todos, empezando por los que menos tienen.
Creo en la política basada en hechos y en resultados. Cuando fui diputado, doné la totalidad de mi sueldo para apoyar a diversas causas sociales, y el destino de esos recursos lo decidieron los ciudadanos. Creo en el trabajo duro, comprometido y responsable. He generado empleos aquí en Mérida y sé lo que cuesta abrir la puerta de un negocio, pagar una nómina y cumplir cada compromiso.
Llego a este movimiento con humildad, como un ciudadano más. Sé que hay compañeras y compañeros que llevan años construyendo, casa por casa, desde las colonias y los pueblos, a ellos vengo a unirme con respeto, a caminar a su lado y a ganarme un lugar con hechos, como se gana todo en la vida.
Registré mi nombre en el proceso interno para la coordinación municipal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional y aceptaré con el corazón abierto lo que decida la militancia porque en este movimiento manda el pueblo.
Aspiro a que Mérida sea la ciudad donde la historia se escriba con todos adentro y donde nadie se quede atrás. Quiero una Mérida para Todos.
Con el corazón lleno de esperanza por Mérida,
Liborio Vidal Aguilar
Tu amigo de siempre



