Coatepec, Veracruz – 14 de julio de 2025

Una escena dantesca paralizó al tranquilo municipio de Coatepec este sábado 12 de julio. Un hombre cubierto de sangre fue visto caminando por la vía pública con un morral que ocultaba un macabro contenido: una cabeza humana. La imagen fue suficiente para alertar a vecinos, quienes llamaron de inmediato a las autoridades. El detenido, Jared André, de 32 años, no intentó huir. Al contrario, se entregó con frialdad, confesando su crimen sin muestras de remordimiento.
Según su propia declaración, asesinó y decapitó a un hombre de 65 años identificado como Manuel “N”, alias “El Lin”, como acto de venganza. Jared aseguró que la víctima lo había drogado y abusado sexualmente un año antes, aprovechando una reunión donde ambos bebieron alcohol. “Me viol0… se lo merecía. Me puso algo en la bebida y me dejó lleno de lesiones. Hoy me desquité”, dijo, mientras sostenía la cabeza en el centro de la ciudad como un mensaje escalofriante.
Tulum: el origen de un historial sangriento
Lo que más preocupa a las autoridades es que Jared André no es un desconocido para el sistema de justicia mexicano. Su historial criminal comenzó meses antes en el municipio de Tulum, en el estado de Quintana Roo, donde ya había sido detenido por narcotráfico.
13 de febrero de 2025 – Tulum, Colonia Huracanes: Jared fue capturado con 22 bolsas de marihuana tipo ziploc y una motocicleta Italika. Fue remitido a la Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Salud.
12 de marzo de 2025 – Playa del Carmen, Colonia El Pedregal: Fue detenido nuevamente junto a Carla Yadira “N”, con 271 dosis de presunta droga, un arma de fuego, cargadores y cartuchos útiles.
Ambos casos, aunque graves, no evitaron que Jared quedara en libertad, lo que evidencia una grave falla en la impartición de justicia y seguimiento a reincidentes peligrosos.
¿Venganza personal o mensaje criminal?
El brutal asesinato ha desatado un debate entre venganza personal, desequilibrio mental y posible ajuste de cuentas del crimen organizado. Las autoridades no descartan ninguna línea de investigación.
Jared, vinculado con el narcomenudeo en la zona de Tulum y Playa del Carmen, representa un perfil peligroso: joven, violento, y con un pasado delictivo respaldado por hechos concretos. Su caso evidencia lo que muchos han denunciado durante años: el sur del país se ha convertido en un semillero de impunidad, crimen y violencia extrema.
Un país donde la justicia llega tarde… o nunca
Este crimen no sólo es reflejo de una tragedia individual, sino un espejo del colapso institucional. ¿Cómo es posible que un hombre con antecedentes en Quintana Roo haya podido llegar hasta Veracruz para cometer un acto de este nivel sin ser detenido antes?
El horror no solo fue la cabeza en el morral. El horror es el silencio de las instituciones, la pasividad ante las denuncias previas, y la creciente sensación ciudadana de que la justicia ya no protege, sólo observa.