Después de muchos años de clausura y abandono, en diciembre pasado reabrió sus puertas el viejo Hotel Sevilla, ubicado a una esquina de la Plaza Grande y el cual fue remozado para dar nuevo servicio de alojamiento.

El establecimiento fue comprado o es administrado por Grupo Habita, cadena hotelera enfocada a los llamados «hoteles boutique» en México y Estados Unidos y que cumple 25 años de creado. El Sevilla es dirigido por Rafael Micha. En su rescate arquitectónico se conservó su estilo colonial y huellas del tiempo en que estuvo desocupado.
Ese establecimiento tiene 21 habitaciones -parte son suites-, bar, piscina, jardín, restaurante y terraza. Uno de sus atractivos es su ubicación, la esquina que forman las calles 62 y 65. Sus huéspedes pueden caminar hacia los atractivos turísticos de la Plaza Grande y otros puntos cercanos, como el Mercado Grande, y asistir a espectáculos y actividades que se ofrecen en el corazón de la ciudad.
El Portal AD informa que la casona que alberga al hotel es histórica, de las primeras que se construyeron después de la fundación de la capital yucateca. Surgió en el siglo XVI, perteneció a Josefa Escudero y Aguirre, hija de Pedro Manuel Escudero Gilón, encargado de administrar y recaudar ingresos del comercio de tabaco, bajo la supervisión de la Corona española. En esa época la casa era punto de encuentro de viajeros, exploradores e integrantes del Partido Conservador, conocidos como “Los rutinarios”, quienes organizaban tertulias políticas sobre el futuro de Mérida.

En el siglo XX, agrega ese portal, el inmueble pasó por distintas manos. Se le asocia a la familia Duarte, conocida por su relación con el sector azucarero y diversas propiedades en Yucatán. Aunque no existen registros totalmente verificables, se sabe que el edificio mantuvo su carácter residencial hasta la década de 1950, cuando fue adquirido por Antonio Mimenza Ortiz, quien lo transformó en el Hotel Sevilla.
La inauguración de ese sitio de hospedaje fue entre los años 1952 y 1956, cuando Mérida vivía auge turístico, El hotel se consolidó rápidamente como un espacio emblemático de hospedaje en la ciudad. Funcionó con éxito durante varias décadas, hasta finales del siglo XX.

Se indica también que el diseño arquitectónico e interior del actual Hotel Sevilla estuvo a cargo del despacho Zeller & Moye, el cual «reinterpretó los espacios históricos con una mirada sensible y respetuosa». Cada rincón preserva la atmósfera original gracias al manejo de texturas y la luz y el uso de materiales locales.
Aunque ese establecimiento abrió sus puertas desde diciembre pasado, la inauguración oficial se realizó hace unos días.
En el Centro Histórico abundan casonas similares que debieran ser rescatadas. Es patrimonio histórico, cultural o ambiental que se pierde debido al prolongado abandono que sufren.
Por Hanzel Vargas Aguilar



