Pensar diferente

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La exhibida que el Presidente hizo en la mañanera de las y los senadores que se opusieron a extender hasta el 2028 la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles, termina por ser un acto en que queda en evidencia que no comparte la diferencia de opinión.

Se coloca como quien decide los pasos de la sociedad pasando por alto la pluralidad cada vez más acendrada. Si bien los 30 millones de votos le dan una legitimidad única, también es cierto que existen voces que deben ser escuchadas como parte de la democracia y la pluralidad.
Lo que subyace es que el Presidente no comparte que se piense diferente, lo cual acaba siendo de enorme riesgo para la gobernabilidad e integración de la sociedad.

Detrás de la decisión de las y los senadores de oposición puede estar la búsqueda de los equilibrios políticos, pero también está, esto es lo más importante, la mirada alternativa a la estrategia de gobierno en seguridad, la cual ha sido apuntalada estos días por el desdibujado y confuso PRI.
La descalificación que se ha venido dando contra la oposición se va acercando a la intolerancia. Ayer mismo el Presidente dijo que sus adversarios quieren ver muertos para evidenciar su estrategia cuando en el fondo, sin dudar de las batallas políticas, en muchos casos lo que se ha querido hacer es exponer la relevancia que tiene que la estrategia oficial tenga variantes.

No creemos que la gran cantidad de personas muertas por hechos violentos le pudieran dar gusto a alguien sólo por confrontar al Presidente y su estrategia, suena algo más que aventurado.

López Obrador se ha venido convirtiendo estos años en el eje de todos nuestros males; de todas las esperanzas y expectativas; en la personificación del cambio social añorado y en el personaje central de la vida del país como no teníamos antecedente alguno. Ni en los tiempos de la brutal concentración del poder habíamos visto algo parecido.

Mucho de ello se debe a la forma en que ha establecido su gobernabilidad bajo una manifiesta y sostenida popularidad y una división interna cada vez más profunda. Parte de su gobernabilidad se establece a través de una crítica sistemática hacia aquellos que no comparten sus planteamientos.
Se tendrá que reconocer que no habíamos tenido un antecedente en donde el Presidente fuera tan frontal con quienes no piensan como él.

Pero también es cierto que el mandatario ha tocado fibras sensibles que a lo largo de décadas se habían enquistado por la gran cantidad de intereses que se han establecido. Han sido procesos de clarooscuros porque si bien ha atacado instituciones con argumentos válidos, no ha ofrecido soluciones de lo que sería la construcción de lo que se presume debe ser el nuevo estado de las cosas.

Es bajo esta gobernabilidad multifactorial que hay que entender lo que llamo “exhibición”, que en el fondo no es otra cosa que evidenciar a quienes no piensan como él.

El problema para el Presidente es que las críticas a su estrategia las está alcanzando el tiempo. No se pasa por alto el juego político de vencidas. Pero sería carente de miras concentrar la atención en ello con un país que se desangra día a día.

Tampoco soslayamos que más de un senador le quiera poner un cuatro al Presidente. Pero pensar que todo empieza y termina en ello es llevar lo que vivimos al personalismo olvidándonos de los millones de familias que a diario viven en el miedo y en vilo.

RESQUICIOS.

Jorge Fons es uno de los grandes artistas de México. Hizo teatro, televisión y dirigió importantes películas que son en referente del cine nacional, El Quelite; Los Cachorros; Nosotros, en Tú, Yo, Nosotros; la muy recomendable Caridad; Fe, Esperanza y Caridad; la multipremiada, extraordinaria y reconocida Rojo Amanecer; La Casa al Final de la Calle; El Vuelo del Águila; Tuyo es mi Corazón y Sueño de Amor entre muchas. Adiós en medio de la tristeza y extrañamientos a un gran maestro y personaje que enalteció nuestro cine.

Javier Solórzano

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