Se acerca el día de la presentación del libro «La Mérida que se nos fue», que sin duda será este mes de marzo, en el que observaremos imágenes como esta que nos sorprenderán, y en pocos días les informaré del sitio y hora.
Por Sergio Grosjean
Esta imagen, es uno de los tesoros que se han perdido en la Mérida que se nos fue…, corresponde a un mural que se hizo en el cine «Aladino», y creo algunas personas se acordarán de él. No conozco otra imagen más que esta, misma que obtuve de una vetusta foto en blanco y negro, misma que trabajé con I.A y otros programas de edición, con la intención de darle el color que como pintor, pienso que así pudo ser. Los elementos inferiores del costado derecho, no se alcanzan a ver en la imagen original, por lo que con base a la descripción de la época, lo plasmé así. Si de casualidad alguien tiene la original sería interesante nos la comparta.
El tema de esta pintura mural al óleo hecha por uno de los más grandes artistas visuales que ha dado Yucatán y falleció en el año 2021 a la edad de 97 años, y me refiero a Emilio Torre Gamboa, fue nieto de Juan Gamboa Guzmán, otro ilustre artista solo que del siglo XIX.
Esta obra, se plasmó en el vestíbulo del cine Aladino, ubicado en aquel entonces en la calle 60 con 65, donde antes estuvo el famosísimo edificio “EL Candado” y ahora “tiendas del sol”. La magnífica obra representa – a decir de la prensa de la época- el nacimiento de una estrella, y el centro de la composición representa a una figura femenina simbolizando a la estrella fílmica que surge del anonimato y se proyecta hacia la fama en tempestuoso abrazo que le prodiga la vigorosa forma masculina que está representando a la gigantesca industria cinematográfica contemporánea de 1957 en sus proyecciones panorámicas y de tercera dimensión realizadas en el maravilloso colorido.
Finalmente, las figuras que se observan en escorzo en el ángulo inferior derecho representan a las estrellas que se apagan como consecuencia lógica del proceso evolutivo que rige la existencia. En síntesis la mente del pintor ha logrado presentarnos en forma claramente comprensible el contraste existente entre el cine de ayer primitivo y nebuloso y el de hoy majestuoso y lleno de color, si nos ubicamos en el año 1957.


