Muchos integrantes de la caravana “sueños sin fronteras” que avanza por la costa de Chiapas, han buscado salir por cuenta propia de la frontera sur en distintas ocasiones pero han sido detenidos y retornados a Tapachula, por lo que decidieron integrarse al contingente en un nuevo intento por llegar a otras ciudades del país donde puedan encontrar empleo y seguir con sus trámites de regularización.
En su trayecto, los migrantes enfrentan riesgos de la propia travesía, adversidades climáticas por momentos de altas temperaturas pero también lluvias intensas, falta de espacios de atención y resguardo, obligándolos a establecer improvisados campamentos en espacios públicos, situación que profundiza su vulnerabilidad, advierte la antropóloga social, Blanca Mónica Marín.
La antropóloga sostiene que la caravana constituye una “sociedad en movimiento”, que tiene conflictos internos- esta semana murió un hondureño durante una riña con otros migrantes- y una capacidad de organización aun ante los retos de enfrentar las políticas migratorias tanto de México como Estados Unidos.
“Es un espacio donde, más allá de las diferencias de origen, lengua o experiencia migratoria, se comparten alimentos, preocupaciones, estrategias y, sobre todo, historias de vidas fragmentadas por una política migratoria que coloca a las personas en una constante espera, incertidumbre y desplazamiento”, señala.
En su trayecto por la costa de Chiapas, advierte, los migrantes enfrentan riesgos de la propia travesía, adversidades climáticas por momentos de altas temperaturas pero también lluvias intensas, falta de espacios de atención y resguardo, obligándolos a establecer improvisados campamentos en espacios públicos, situación que profundiza su vulnerabilidad.
La caravana migrantes “Sueños sin fronteras”, es el cuarto éxodo que intenta salir de la frontera sur este año. El primer grupo lo hizo en marzo, el segundo en abril y el tercero en junio. Todos fueron disueltos entre Chiapas y Oaxaca.



