Cada día parece más claro que miles de personas fueron empujadas hacia Ceuta mediante una mentira: Les dijeron que España abriría excepcionalmente la frontera durante unas horas y se les concedería estatus legal de inmediato para vivir en Europa, para ello tan solo tenían que nadar hasta el enclave español. Solo unos apenas tres kilómetros a nado…
La ingenuidad de muchos, su deseo de creer en un milagro, una especie de lotería, la necesidad imperiosa de cambiar para mejor sus vidas y de tener que hacerlo ahora o nunca, el anhelo de vivir en Europa.., todo ello y más les impidió pensar con claridad. Y se lanzaron al agua.
Uno con su madre a cuestas, que no sabía nadar. Otro con su bebé delante, fuera del agua.
Hicieron lo que les dijeron, por loco que pareciera. Por eso, al llegar, muchos gritaban «¡Viva España!» «¡Gracias, España!» o «¡Gracias, España!» Y sonreían, sonreían. P
Algunos enloquecieron al comprende qué había sucedido, por ello regresaron de inmediato por donde habían venido cuando se lo explicaron. No fue un fracaso, fue una gran mentira.
En un informe publicado, un niño de 11 años dice: «Estábamos nadando y mi hermano me dejó». En otro, un joven de 18 años dice: «Busco a mi hermano, tiene 11 años, estábamos nadando y lo perdí».
Y los muertos, al menos cerca de cien vidas sesgadas. Malditos sean quien engañaron a tantas miles de personas.
Una vez más, las aguas del mar se cubre de cadáveres.
Hicham El-Ghayati, 17 años; Abdullah Al-Hafi, 17 años; Salam Makoh, 22 años; Mohamed Afasi, 9 años; Nada Al-Shiba, 14 años; Marwa Aheithour, 16 años; Ismail, 16 años; Omar, 24 años… Miles de familias desesperadas buscan a sus seres amados, aterrados temiéndose lo peor.
📸 por el fotógrafo de Reuter afincado en Ronda, Andalucía, Jon Nazca
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