El megaproceso electoral de 2027, para disputar en las urnas 21 mil cargos de representación popular en todo el país, arranca este jueves, con el banderazo del Instituto Nacional Electoral (INE) a una de las contiendas más caras de la historia nacional. Sólo el gasto solicitado por los órganos electorales federales –incluido el financiamiento a los ocho partidos nacionales–, asciende a 51 mil millones de pesos, monto sujeto a la aprobación de la Cámara de Diputados durante la discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación, en noviembre próximo.
Esa cantidad equivale, por ejemplo, a lo que paga México cada dos años en intereses de la deuda que dejó el rescate bancario de los años 90, acorde con el número revelado ayer por la presidenta Claudia Sheinbaum
De manera específica, para armar la operación de los comicios y la etapa de impugnaciones, INE y Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) piden 17 mil 453 millones de pesos: 13 mil 453 el primero y 4 mil millones el segundo.
A ese paquete deben añadirse otros rubros relacionados con la operación del INE (la nómina de 18 mil trabajadores permanentes, por ejemplo), así como 4 mil millones como “presupuesto precautorio” para consultas ciudadanas. Por tanto, el rubro clasificado en el apartado INE del anteproyecto del PEF va por 47 mil millones, mientras el del Tribunal Electoral queda en los 4 mil millones señalados.
Los funcionarios del instituto arguyen que el padrón electoral siempre va en aumento y eso significa, en automático, instalar más casillas.
Para la contienda intermedia de 2021, el INE dispuso de 8 mil 168 millones de pesos; en 2024 (para la elección de diputados, senadores y Presidencia de la República), la bolsa fue de 9 mil 355 millones. Es decir, aunque la del año entrante será una elección más chica, comparada con la de 2024, el instituto pretende que le den 4 mil millones de pesos más que en aquel momento.



