Por Sergio Grosjean
Curioso que hace 6 años exactamente como hoy, escribí acerca de las inundaciones derivadas de las lluvias en las que se hablaba de un fenómeno atípico.
En aquella época, débido a las prolongadas e intensas lluvias que trajo consigo el huracán “Delta” y que aunada a las tormentas “Cristóbal” y “Gamma”, aumentó el nivel del manto freático a un máximo histórico desde que se tiene registro: 5.2 metros sobre el nivel medio del mar.
Por fortuna, esta vez no nos inundamos ( a diferencia de Acapulco que parece no aprendió la lección), a pesar que la tormenta volvió a caer con tremenda fuerza en ciertas zonas de la ciudad. Y esto nos deja una gran lección que diría que es incluso contundente: de ninguna manera las lluvias son atípicas en estás épocas pues son parte natural de nuestro medio ambiente en Mérida y Yucatán.
Impresionante como gran número de recién construidos edificios sus estacionamientos quedaron bajo el agua por meses y la verdadera historia del Paso Deprimido resume perfecto lo que pasa cuando se ignora el suelo y la historia de Mérida:
Se diseñó y construyó mal a la primera y con lujo de la fuerza.
Se le dieron «manos de gato» y arreglos deficientes que no sirvieron de nada.
Tuvo que venir otro torrencial para corregir el desastre.
¿El resultado? Los meridanos terminamos pagando el gasto TRIPLE aparte de todas las molestias por muchos meses por no hacer las cosas bien desde el principio.
Por eso, el trabajo de la crónica urbana y de la historia del presente es vital, especialmente para las nuevas generaciones que desconocen el pasado, y los cronistas en la Asociación de Historiadores de Yucatán no registramos el pasado por nostalgia, sino para no perder la memoria.
Quien ignora la historia acepta la excusa de la «lluvia atípica»; pero quien la conoce sabe que el agua siempre vuelve a su cauce y que la improvisación nos cuesta muy cara a todos.
«Al igual que con el Paso Deprimido, con los apagones y la caída de ramas debido a vientos sorpesivos la naturaleza no nos toma por sorpresa pues lo que falla es la memoria. Registremos el presente para no seguir pagando caro el futuro.
Seguro más que uno recuerda está postal grabada en la memoria de nuestra Mérida, la que se nos fue… El «Paso deprimido o inferior»



