
Por Sergio Grosjean
Cómo informamos, el sábado, luego de casi una década de conformada nuestra asociación, presentamos el primer número nuestra nueva revista. Muchas gracias a todas las personas que nos acompañaron y nuestro más extenso agradecimiento al ayuntamiento de Mérida por su cálida hospitalidad en el Centro Cultural Olimpo como cada mes.

Por otro lado, consideramos que la historia de Yucatán no se resguarda exclusivamente en los tomos de la historiografía oficial, tal y como lo demostramos en El Gran Libro de Yucatán, ya que se vive, se respira y se renueva en el pulso cotidiano de nuestra gente, además de la que se resguarda en cada uno de nuestros rincones y en la mirada atenta de quienes se detienen a contemplarla.
Bajo esta premisa nace Chilam-es, un espacio concebido como refugio y tribuna para la crónica, ese género híbrido que mezcla la precisión del dato que se hermana con la sensibilidad del relato.
Chilam-es reúne un mosaico heterogéneo de voces y miradas, ya que entre sus páginas escribimos cronistas provenientes de los más variados horizontes profesionales: historiadores, educadores, arquitectos, médicos, antropólogos, exploradores, periodistas, abogados, escritores o creadores visuales, siendo que cada uno de nosotros contempla el mundo a través del cristal de su propio oficio, aportando en cada línea el rigor analítico, la escrupulosidad técnica y el lirismo narrativo.
De manera bimestral y a partir del jueves 1 de octubre, nuestras páginas ofrecerán una lectura ágil y profunda de la memoria regional, de nuestras tradiciones, de nuestra cultura, de la transformación urbana, así como de los episodios
borrados por el tiempo y rescatados en archivos, bibliotecas o hemerotecas de diversos continentes y que gracias a documentos, fotografías e incluso testimonios se nos permite reconstruir y rescatar la memoria de la época, a tiempo de proteger nuestra identidad y aquello que le da sentido a nuestra comunidad



