Tras recibir el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español en el Palacio de Bellas Artes, el escritor y periodista Juan Villoro advirtió que el elevado endeudamiento del país ha frenado el gasto social en sectores estratégicos, señalando que desatender la cultura, la ciencia, la educación y la salud podría conducir a México a una “bancarrota moral”.
Tras la recepción del reconocimiento, Villoro, atendió brevemente a la prensa, en donde respondió ante carencias presupuestales que enfrentan las instituciones culturales, haciendo un llamado a privilegiar a lo que consideró “pilares” de una “verdadera política de izquierda».

Al ser cuestionado sobre los señalamientos del próximo presupuesto para el sector, Villoro remarcó que si bien se han destinado recursos a programas asistenciales, se ha dejado de lado el financiamiento para las disciplinas que definen la proyección internacional del país:
“Uno de los problemas más graves que atraviesa el país es que tenemos un endeudamiento enorme y eso ha impedido tener suficiente gasto social. Se han destinado recursos a los programas asistenciales, pero no se destina lo suficiente a lo más importante, que es la educación, la cultura, la ciencia y la salud, sobre todo, que son los pilares de un gobierno de izquierda.
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“Quienes hemos apoyado estas causas estamos esperando, desde luego, que se privilegien estos sectores y todos nosotros sabemos que están trabajando con muy poco dinero. Entonces es un poco absurdo porque lo que México tiene que ofrecerle al mundo es principalmente su cultura. Las personas que vienen a este país quedan deslumbradas por lugares como este, Bellas Artes, el muralismo, el museo de Frida Kahlo, la música mexicana, la gastronomía, que también forma parte de la cultura; y si no cuidamos esto, vamos a estar en bancarrota moral como país. Yo creo que eso hace falta”.
Sobre el papel que debería asumir la comunidad artística y las instituciones frente a la falta de cobertura cultural en diversas regiones del país, Villoro subrayó la urgencia de garantizar el acceso a la lectura en zonas donde no existen librerías ni bibliotecas:
“Nos toca a todos nosotros estar implicados en esto. Creo que quienes tenemos el privilegio de dedicarnos a la cultura adquirimos una responsabilidad muy grande, que es la de tratar de que también otros puedan acceder a ella. Hay lugares del país donde no hay bibliotecas, donde no hay librerías, donde los libros no llegan. Se está haciendo mucho —yo colaboro con el Fondo de Cultura Económica en todos los programas de libros para niños, con los capacitadores de lectura—; se está trabajando con mucha fuerza y con energía, pero todo eso es insuficiente.
“Tenemos un país de 130 millones de habitantes, somos la quinta parte de la lengua castellana, la quinta parte del español, y entonces deberíamos tener, creo yo, mayor conciencia de la fortaleza cultural e incluso económica que esto representa. Yo puse el ejemplo de los zapatistas, que con lo poco que tienen dan prioridad a temas culturales, artísticos y educativos.
Y remató:
“Para ellos una vida digna es una vida que espiritualmente encuentra satisfactores, y yo creo que lo que necesitamos nosotros es que Bellas Artes no sea una estación del Metro, sino que Bellas Artes sea una necesidad cotidiana de todos los mexicanos”.
Las reflexiones del autor complementaron su discurso “El espejo de Obsidiana” al recibir el galardón, mismo que pronunció desde el estrado con el mural “El hombre controlador del universo» de Diego Rivera a sus espaldas.
Ante autoridades de la Secretaría de Cultura, la UNAM, integrantes del jurado y la periodista Silvia Lemus (viuda de Carlos Fuentes), Villoro reiteró que la crítica honesta favorece a los gobiernos progresistas y que se requieren mayores partidas presupuestales para consolidar un proyecto incluyente.



