Las vacunas y la polarización social,

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Ayer, la prestigiada publicación británica The Lancet, referencia médica internacional, publicó un artículo con los resultados de la tercera fase de los ensayos clínicos de la vacuna rusa para prevenir el Covid-19, Sputnik V.

 

Los resultados muestran una eficiencia de la vacuna de 91.6 por ciento de acuerdo con el artículo de los investigadores de Gamaleya National Research Center.

No se trata solo de un juicio de los investigadores rusos. Dos dictaminadores independientes verificaron el contenido del trabajo. Se trata de Ian Jones, investigador de la University of Reading en el Reino Unido, y Polly Roy de la London School of Hygiene and Tropical Medicine.

¿Por qué la referencia a la muy conocida vacuna rusa?

Quizás porque puede ser ejemplo de la polarización que existe en México.

Cuando el gobierno de López Obrador señaló la intención de comprar ciertos volúmenes de la vacuna rusa, se levantaron voces de crítica por doquier manifestando que se trataba de una vacuna ‘chafa’.

Era cierto que no se había publicado un informe de la tercera fase de ensayos clínicos, dictaminado por una publicación independiente. Pero, la verdadera razón de la crítica –no seamos ingenuos– es que era una iniciativa proveniente del gobierno de AMLO.

No se han publicado los resultados de diversas vacunas, pero le aseguro que, si la compra hubiera sido de la vacuna de Johnson & Johnson, ni remotamente hubieran existido las críticas que se levantaron.

Pero también es cierto que las autoridades de salud de México han considerado la publicación de The Lancet como soporte para la compra de 24 millones de dosis, que se entregarán presuntamente entre febrero y mayo, pero, cuando la misma publicación, con un artículo igualmente dictaminado, cuestionó la estrategia mexicana, entonces el gobierno desacreditó al medio especializado.

Estamos en un ambiente en el que, aun personas inteligentes e informadas, se ponen en contra de decisiones del gobierno o propuestas de la oposición, simplemente por el origen que tienen. Sin evaluar objetivamente sus méritos.

Por ejemplo, en el caso de la vacunación, los críticos hablan del desastre en el que está ese proceso en nuestro país.

Pero si usted revisa la prensa internacional, prácticamente encuentra esas críticas por todos lados.

Hay inconformidad, sobre todo porque hay escasa oferta de vacunas y una gigantesca demanda insatisfecha.

Claro que ese contexto no justifica los errores cometidos ni las mentiras que se han dicho.

El gobierno desesperadamente trata de crear la mejor imagen posible y a la vuelta de la esquina se convierte en un fracaso.

El anuncio del día de ayer de la página para que los adultos mayores se registraran como solicitantes de la vacuna fue evidentemente prematuro. No estaba listo y falló en cuanto se puso en operación.

Eso impidió valorar el esfuerzo de la creación de este listado que podría permitir que por primera vez en México haya solicitud libre de vacunas, al margen de ubicación, padrones previos o adscripción a otros listados.

Permítame hacer, finalmente, una reflexión respecto a esta polarización.

Hay un grupo de la población que está dedicado a buscar en el gobierno todo tipo de aspectos negativos: errores, corrupción, insuficiencias, etcétera, en el gobierno. Es una búsqueda legítima en una sociedad democrática.

El gobierno ve en la crítica, ataques. Y considera que todos los que están en desacuerdo, son adversarios políticos.

El resultado es que el gobierno, y especialmente el presidente, ponen en práctica la filosofía de que “la mejor defensa es el ataque” y a lo largo de los meses se ha lanzado a desacreditar y cuestionar.

Se construye así la polarización.

Una en la que, si vemos los resultados en popularidad e intención de voto, quienes ganan son el presidente y el gobierno.

No van a tener adversarios reales hasta que se construya una narrativa propia, que dé una opción a los ciudadanos y que no se defina solo en función de los dichos y las decisiones del gobierno.

Si ello sucede, entonces el gobierno puede preocuparse.

Mientras la visión opositora sea meramente reactiva, la 4T puede estar tranquila.

por Enrique Quintana

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