EU cumple a medias orden de reunir niños migrantes con sus padres

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El régimen de Donald Trump cumplió parcialmente una orden judicial para reunir a decenas de niños que arrebató de sus padres inmigrantes en la frontera pero faltan casi 3 mil más que tendrá que ubicar y reunir con sus padres antes del fin de este mes, mientras que otros niños tan jóvenes como de un año de edad están siendo sentados frente a jueces de migración como acusados en procesos que no entienden -todo culpa de los inmigrantes, acusó el presidente.

Este martes, las autoridades federales informaron que están entregando a sus padres a aproximadamente 50 niños menores de 5 años que fueron separados a la fuerza cuando sus familias ingresaron a este país al intentar cumplir con la orden emitida a fines del mes pasado por el juez federal Dana Sabrow.

Abogados del régimen informaron al juez que no podrán cumplir plenamente con la orden de reunir a todos en esta fecha límite de hoy, ya que aún no han logrado ubicar a los padres de algunos, en parte porque fueron deportados.

Inicialmente el gobierno había identificado a 102 niños menores de 5 años que fueron separados, pero ahora dicen que son 75 -ésta como otras cifras sobre los menores de edad han cambiado múltiples veces, nutriendo la sospecha de que el gobierno no tiene ubicado ni identificado a todos los niños que separó de sus padres en los últimos meses.

Según informaron las autoridades, muchas de las familias reunificadas con sus hijos hoy serán liberadas de los centros de detención y vivirán bajo un tipo de libertad condicional -algunos con monitores electrónicos para tenerlos ubicados- mientras proceden sus casos ante tribunales de inmigración. Otras serán deportadas, una vez reunificados con sus hijos, hoy mismo.

Cuando le preguntaron a Trump sobre el fracaso de su gobierno de cumplir plenamente con la orden judicial, respondió: “bueno, yo tengo una solución: díganle a la gente que no venga a nuestro país ilegalmente. Esa es la solución”.

Preguntado si parte de su política era castigar niños, evitó responder y sólo reafirmó que “tenemos leyes, tenemos fronteras”, y que sin ello, no hay país.

Las autoridades -aparentemente sin ningún sentido de la ironía- defendieron el lento proceso de reunificación al insistir en que están tomando precauciones para bien de los niños. Informaron que están empleando análisis de ADN para asegurar los vínculos familiares, como también verificando el historial criminal de los padres.

“Nuestro proceso podrá no ser tan rápido como algunos quisieran, pero no hay duda de que está protegiendo a niños”, aseguró un funcionario del Departamento de Salud y Servicios Humanos que está dirigiendo parte de este esfuerzo a la agencia Ap.

La orden judicial del juez Sabrow también impuso una fecha límite del 26 de julio para reunificar a todos los demás menores de edad (o sea, los mayores de 5 años) separados por el régimen, un número que el gobierno ahora calcula en “poco menos de 3 mil”. Una semana antes afirmaba que el total era un poco más de 2 mil. Hay cálculos que indican que el número real podría ser superior a 4 mil.

Todo esto subraya el hecho, ahora en parte documentado por investigaciones periodísticas y testimonios, de que el gobierno no documentó de manera precisa estas separaciones, y que incluso ha perdido registros que vinculan a niños con padres. “Es una disfunción gubernamental estilo tercermundista que parte del pecado original de una política indescriptiblemente cruel seguida por la ineptitud de agencias no coordinadas”, opinó el Washington Post en un editorial.

Mientras tanto, el lunes otro tribunal federal rechazó la petición del régimen de Trump para anular o modificar un acuerdo judicial que prohíbe mantener a menores de edad inmigrantes en centros de detención por más de 20 días (con algunas excepciones, y la anuencia de los padres).

Como resultado, por ahora se frustró su intención de sustituir la práctica de separación de los niños con una medida para mantener encarceladas a las familias junto con sus niños mientras proceden sus casos ante tribunales.

A la vez, continua el torrente de testimonios y reportajes sobre el trato de los menores de edad inmigrantes por el régimen de Trump (aunque algunas de estas prácticas ya tenían antecedentes). Por ejemplo, en estos últimos días se ha reportado desde cómo un niño de un año de edad, bebiendo leche de un biberón y jugando con una bolita, fue obligado a presentarse como acusado ante un juez de inmigración en Phoenix a el caso de un niño de 14 meses de edad separado de sus padres que finalmente fue regresado a ellos después de 85 días cubierto de piojos y aparentemente sin haber sido bañado.

Con ello se sigue nutriendo la condena casi universal que, por ahora, ha puesto a la defensiva por primera vez a este régimen.

La Jornada

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