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Viernes de vejentud .Farmeando auras

V

Por Pedro F. Rivas Gutiérrez

De esas dos palabras, solo una pertenece al español: aura, que, entre otras acepciones, significa favor, aplauso, aceptación general, La otra: “farmeando”, es totalmente ajena a nuestro idioma. Proviene de los videojuegos y creo que consiste en recolectar armas, vidas y otros recursos para sobrevivir y ganar el juego, mediante acciones ejecutadas con los botones o palancas del control.
Empieza a tener sentido la cosa. Parece que se trata de ejecutar acciones rápidas y certeras para conseguir la aceptación y el aplauso de los demás, pero ya no con el control en la mano sino en vivo y en espacios públicos. Al parecer no hablan, solo gesticulan, mueven brazos y piernas, bailan, se tiran al suelo y a veces convulsionan. Lo hacen concursando uno contra otro frente a los demás asistentes que, con sus aplausos, deciden al ganador, que es al que consideran con más carisma, más aura.
Me interesó la cosa, vi algunos videos y opiniones, la mayoría de ellas en contra de esas manifestaciones. Bueno, pues mi opinión es a favor.
¡Ya enloqueciste escribidor! ¿Cómo puedes estar a favor de ridiculeces sin sentido?
A lo mejor, pero acuérdate de las reacciones de padres y abuelos frente a los primeros pasos del rock, el twist, el “brake dance”, el perreo y los que quieras recordar.
¿Y qué tal cuando en aquel juego tu equipo adivinaba la película con tus gesticulaciones, muchas veces ridículas? Te encantaban los aplausos, “farmeabas auras”.
Lo que creo que nos sucede a los veteranos es que nos gustaría que nuestros descendientes fueran a los lugares que nosotros quisiéramos, hicieran lo que se nos antojara y se comportaran conforme a las reglas de nuestro tiempo. No es malo, se llama tradición, pero cada generación siente la necesidad de vivir sus propias experiencias.
Mis principales argumentos para votar a favor de las competencias de “farmeando auras” son los siguientes:
Si el concepto surgió en la soledad de una persona inmersa en la realidad engañosa de un mundo computacional con jugadores virtuales, me parece un avance extraordinario que ahora los niños y adolescentes lo lleven a la plaza pública, con jugadores reales y con un jurado de personas humanas, no virtuales. No coleccionan trofeos de inteligencia artificial, consiguen la aprobación (o el rechazo) de sus congéneres, gente real.
Se fomenta la convivencia humana, persona a persona.
El público mismo centra su atención en acciones reales y cercanas, por ridículas que fueran, en vez de ver el juego a control remoto en un celular.
Será menos difícil poner límites a la soberbia y mitigar los efectos del fracaso derivados de experiencias vivenciales y no imaginarias.
Bueno, ya dije, ármese la polémica. Saludos.

PFRG

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