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Estiman encefalopatía traumática crónica en 75 por ciento de exjugadores fallecidos de la NFL

La encefalopatía traumática crónica (CTE), una enfermedad cerebral relacionada con la exposición repetida a impactos en la cabeza, podría haber estado presente en casi tres de cada cuatro exjugadores de la NFL fallecidos entre 2008 y 2023, de acuerdo con una nueva investigación que buscó determinar qué tan extendido es este padecimiento entre quienes practicaron futbol americano profesional.

El estudio, publicado en la revista científica JAMA Network Open y dado a conocer por ESPN, calculó una prevalencia cercana al 75% a partir de los registros de 2 mil 362 exjugadores. Los autores aclararon que se trata de una estimación estadística, no de diagnósticos confirmados en todos los casos, y que sus resultados no permiten establecer cuántos jugadores vivos padecen la enfermedad.

La investigación fue realizada por especialistas de la Universidad de Boston, Mass General Brigham y la Concussion & CTE Foundation. Para desarrollar el análisis, combinaron información de 396 exjugadores cuyos cerebros fueron donados a la ciencia con registros de defunción de otros mil 966 que no participaron en programas de donación.

El propósito fue atender una de las principales dificultades de las investigaciones sobre la CTE: los cerebros disponibles para su estudio no necesariamente representan a todos los exjugadores fallecidos.

En los casos de donación, casi el 94% de los cerebros presentaban señales de la enfermedad. Sin embargo, los investigadores identificaron diferencias entre los donantes y quienes no lo fueron. Los primeros tenían mayores probabilidades de ser blancos, haber muerto a una edad más temprana y haber permanecido durante más años en la NFL.

Ese desequilibrio resulta relevante porque las familias de jugadores que experimentaron problemas de salud posiblemente relacionados con la enfermedad podrían haber tenido más motivos para donar sus cerebros. Por ello, los científicos utilizaron información de ambos grupos para calcular una estimación que no dependiera exclusivamente de las donaciones.

El resultado fue una prevalencia cercana al 75%, inferior a la encontrada entre los cerebros examinados directamente, pero que los autores consideran elevada incluso después de los ajustes realizados.

La encefalopatía traumática crónica es una enfermedad neurodegenerativa asociada con impactos repetidos en la cabeza. Sus alteraciones se clasifican en cuatro etapas, según su gravedad, aunque la presencia de lesiones no implica necesariamente que una persona haya desarrollado síntomas durante su vida.

Los propios investigadores señalaron que algunos exjugadores pudieron haber presentado formas tempranas de la enfermedad sin manifestaciones perceptibles antes de morir.

Esta distinción es fundamental para interpretar el estudio. Actualmente, la CTE sólo puede diagnosticarse de manera definitiva mediante el examen del cerebro después del fallecimiento. Además, la investigación no determinó qué síntomas experimentaron los jugadores incluidos en el análisis ni estableció que la enfermedad hubiera sido la causa de sus muertes.

Julia Gallini, autora principal del trabajo, calificó como preocupante la estimación obtenida y planteó la necesidad de ampliar los esfuerzos para acompañar a las familias, encontrar métodos de diagnóstico en personas vivas y desarrollar tratamientos para los síntomas relacionados con la CTE.

El estudio tampoco permite calcular la prevalencia de esta enfermedad entre jugadores de futbol americano universitario o juvenil. Los especialistas reconocieron que la falta de información sobre deportistas fallecidos que no donaron sus cerebros representa un obstáculo para investigar lo ocurrido en esas categorías.

Los resultados se suman a investigaciones anteriores sobre las consecuencias de los golpes repetidos en la cabeza, un problema que ha llevado a la NFL a modificar sus medidas de seguridad.

En declaraciones recogidas por ESPN, la liga aseguró que continúa desarrollando estrategias para disminuir las conmociones cerebrales y los impactos durante la práctica del futbol americano. También alentó a sus exjugadores a utilizar los recursos médicos disponibles cuando tengan inquietudes sobre su salud.

Por su parte, la Asociación de Jugadores de la NFL reconoció la importancia de estos estudios para comprender las consecuencias que la práctica profesional de este deporte puede tener a largo plazo.

Aunque el nuevo análisis ofrece una estimación más amplia de la presencia de CTE entre exjugadores fallecidos, permanece sin respuesta una de las preguntas centrales para quienes todavía practican futbol americano: cómo identificar la enfermedad durante la vida y determinar qué personas podrían desarrollarla.

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