Durante el Ángelus en Castel Gandolfo, el Papa León XIV invitó a contemplar la fe de la mujer cananea. Aunque era extranjera y encontró obstáculos para hablar con Jesús, se acercó con humildad y perseverancia para pedir la curación de su hija, confiando plenamente en la misericordia del Señor y en su poder salvador.
El Santo Padre recordó que los discípulos veían a la mujer como una molestia y que Jesús pareció resistirse a su petición. Sin embargo, ese encuentro inesperado reveló que el Señor se deja conmover por lo que ve y escucha. Finalmente le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe; que se cumpla lo que deseas».
León XIV afirmó que la mesa de Dios está preparada para todos y que nadie debe conformarse con migajas, porque cada persona tiene un lugar junto al Padre. Por ello, pidió rechazar las desigualdades, discriminaciones y barreras que hieren la dignidad humana y obstaculizan la paz, la fraternidad y la esperanza entre los pueblos.
ACI Prensa


