La ONU suspende a Rusia de Consejo de Derechos Humanos; AMLO dicta abstención mexicana

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La Federación de Rusia fue suspendida del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) debido a los abusos y las violaciones de derechos que ha cometido contra Ucrania, determinó la Asamblea General del organismo. En la votación, como lo había dictado el presidente Andrés Manuel López Obrador, México se abstuvo.

Por 93 votos a favor de la medida contra Rusia, 24 en contra y 58 abstenciones (entre ellas la de la representación mexicana), el órgano de la ONU suspendió a Rusia del consejo referido. Para esa resolución, que fue copatrocinada por 58 Estados, fueron muy importantes los señalamientos de Michelle Bachelet, alta comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, y la información proporcionada el pasado 26 de marzo por la Misión de Observación en Ucrania.

La medida puede ser tomada por la Asamblea General contra miembros que hayan cometido “graves y sistemáticas violaciones de los derechos humanos”. Es una decisión extraordinaria que apenas se toma por segunda ocasión: la primera fue contra Libia en 2011.

En la sesión, Sergiy Kyskytsya, representante de Ucrania, denunció los horrores en Bucha y otras ciudades de su país, en donde miles de civiles han sido asesinados, torturados y desplazados por la invasión rusa. Frente a ello, dijo que la ONU debería tomar la decisión “para evitar que el Consejo de Derechos Humanos se hunda”.

Por su parte, el ruso Genaddy Kuzmin dijo que la decisión de la Asamblea General “supone continuar con el neocolonialismo de Estados Unidos en las relaciones internacionales”, además de señalar que “una parte de los Estados miembro son sus subordinados”. Y denunció que las acusaciones contra su país son falsas.

A favor de la resolución se pronunciaron países latinoamericanos como Argentina, Chile, Costa Rica, Honduras y Uruguay, entre otros. Se abstuvieron, además de México, Brasil y El Salvador, mientras que en contra se manifestaron Bolivia Cuba y Nicaragua.

La abstención mexicana había sido dictada y anunciada por el presidente desde su conferencia de prensa, en la que se refirió al asunto: “Hoy se va a votar en la ONU, porque están proponiendo en el Consejo de Seguridad, y México es miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, la expulsión de Rusia. Lo que hemos nosotros planteado es que no debemos votar por la expulsión de Rusia ni estar en contra tampoco. Nos vamos a abstener”.

(En realidad no era un asunto del Consejo de Seguridad sino de la Asamblea General, y no se trataba de una expulsión sino de una suspensión).

Luego se planteó hasta una intermediación y atacó a la ONU. “¿Cómo resolvemos el conflicto de Rusia con Ucrania si no tenemos una intermediación? ¿Para qué es la ONU? ¿Cómo vamos a dinamitar un instrumento que es fundamental para conseguir acuerdos de paz y evitar la guerra, y que la gente no siga sufriendo, sobre todo la gente inocente? ¿Por qué no aceptar de que esa guerra dejó al descubierto el fracaso de la política? Porque la política se inventó para evitar la guerra”.

 

Luego, contra muchas evidencias en contrario, el presidente mexicano añadió: “¿Por qué se soslayó el problema? ¿Por qué no se le imprimió más diplomacia a la actividad política y evitó la guerra? ¿Por qué azuzar y no buscar la solución pacífica? Nosotros vamos a seguir insistiendo en que se consiga la paz. Esa es nuestra postura. Y para eso es la ONU y para eso es el Consejo de Seguridad; si no ¿quién lo va a hacer?”.

Acerca de los abusos y atrocidades cometidas por Rusia, López Obrador contestó que eso lo tiene que indagar la ONU: “Si lo que sobra en la ONU son organismos de todo tipo, pero cuando deberían aplicarse no lo hacen a tiempo” (como se mencionó antes, en la resolución de la organización fueron tomados en cuenta los informes y las opiniones de la alta comisionada para Derechos Humanos y de su Misión de Observación).

Y López Obrador se manifestó claramente contra las medidas que muchos países han implementado en represalia por la invasión rusa contra Ucrania: “Y es fácil decir: ‘Vamos a decretar sanciones y vamos a mandar armas’. Pues sí. ¿Y las vidas? ¿Quién pone los muertos?”.

López Obrador adelantó vísperas con falsedades, como la presunta “expulsión”: “Si no va a poder la ONU hablar con Rusia porque expulsaron a Rusia, entonces ¿quién va a hablar con el gobierno ruso?”.

Hay que mencionar que López Obrador insiste en omitir cualquier condena categórica a la agresión rusa (en lo que siempre ha sido muy cuidadoso), que es la postura mexicana en los foros de la ONU. Justamente el representante mexicano en este organismo internacional Juan Ramón de la Fuente, recordó esa condena y, a la vez, tuvo que justificar la abstención.

Aunque De la Fuente dijo que México condena la invasión y los ataques rusos contra la población civil y la infraestructura, además de promover la asistencia humanitaria y pedir el cese al fuego, no quiso apoyar la nueva medida contra el país agresor.

Dijo que se debe investigar para identificar a los responsables de las violaciones a los derechos humanos para que haya una eficaz rendición de cuentas. En ese sentido ha apoyado la creación de una comisión independiente para realizar las indagatorias, y que sigue con atención la que hace la Corte Penal Internacional.

Prácticamente dijo que hasta era inútil la medida: “La permanencia o no de Rusia en el Consejo de Derechos Humanos no constituye un factor que la exima o le imponga obligaciones bajo el derecho internacional. El punto central es llevar ante la justicia a quienes resulten responsables, no suspender a un Estado de su pertenencia a un órgano subsidiario de esta Asamblea ante el cual todos los Estados miembros debemos rendir cuentas bajo las mismas reglas y conforme a los mismos criterios”.

Y, para justificar la abstención, De la Fuente dijo que “las estructuras multilaterales se fortalecen mediante la inclusión, no a través de la exclusión. Excluir, suspender, no es la solución”.

 

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