El Grupo de Expertos de Casablanca y Juristes Pour l’Enfance pidieron a la ONU reconocer la maternidad subrogada, o vientre de alquiler, como una nueva forma de esclavitud de mujeres y niños. La solicitud fue dirigida a la relatora especial Katarina Schwarz.
Las entidades afirman que esta práctica convierte al niño en gestación en objeto de disposición y somete a la gestante al control de terceros. Por ello, solicitaron a los Estados avanzar hacia la abolición universal de la maternidad subrogada.
La Iglesia Católica también condena esta práctica. En 2024, el Papa Francisco sostuvo que la maternidad subrogada ofende gravemente la dignidad de la mujer y del niño, y recordó que “un hijo es siempre un don y nunca el objeto de un contrato”.



