Uso consciente de antibióticos contra la resistencia bacteriana, la epidemia silenciosa

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Ciudad de México.  (Agencia Informativa Conacyt).- De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia a los antibióticos es actualmente una de las mayores amenazas para la salud mundial, seguridad alimentaria y el desarrollo, por lo que el uso excesivo de estos fármacos pone en riesgo los logros de la medicina moderna.

En este sentido, se ha llevado a cabo un plan de acción a nivel mundial para enseñar a la población a través de la concienciación y la puesta en marcha de acciones que destaquen la importancia del uso adecuado de los antibióticos y, por ende, la lucha contra la resistencia bacteriana.
Para México, estas acciones van de la mano con las indagaciones que realiza el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) a través de un equipo de investigadores conformados —entre otros integrantes— por las doctoras Anahí Dreser, investigadora en ciencias médicas e integrante de la línea de investigación de Medicamentos en Salud Pública del INSP, y Celia Alpuche Aranda, especialista en enfermedades infecciosas y directora general adjunta del Centro de Investigación sobre Enfermedades Infecciosas del mismo instituto.
En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, las especialistas mencionaron la importancia del uso controlado y consciente de los antibióticos para evitar riesgos de efectos adversos, y que en mayores consecuencias pueda ocasionar una amenaza para la medicina moderna.
Resistencia bacteriana, la epidemia silenciosa
“El interés por este tema surge de la preocupación desde hace dos décadas aproximadamente cuando hay una llamada de atención a nivel mundial sobre la epidemia silenciosa de resistencia bacteriana que plantea un futuro negro, sin antibióticos, de los cuales depende la medicina moderna”, comentó Anahí Dreser.
En el año 2015, la Asamblea Mundial de la Salud destacó la importancia de la resistencia a los antibióticos como un problema de salud pública y aprobó un plan de acción mundial.
Atendiendo a este llamado, el INSP ha colaborado con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud, así como instancias gubernamentales de México para contar con una estrategia nacional que pueda hacer frente a la creciente amenaza para la salud que constituye la resistencia antibiótica.
“Estamos perdiendo estos medicamentos tan importantes porque estamos usándolos mal y abusamos de ellos, lo que incrementa el problema de resistencia bacteriana y que significa una amenaza a nivel global”.
El hecho de que se expanda cada vez más la resistencia de las bacterias puede perjudicar tratamientos médicos vitales como trasplantes de órganos, reemplazos de cadera, quimioterapias contra el cáncer, así como tratamientos de terapia intensiva y neonatal, pues el papel de los antibióticos en estos casos es de suma importancia para prevenir infecciones bacterianas.
Organismos evolutivos y resistentes
Desde que inició el uso clínico de los antibióticos a mediados del siglo pasado, específicamente en la Segunda Guerra Mundial con la aplicación de penicilina, hubo un cambio notable en la historia natural de las enfermedades infecciosas.
Sin embargo, desde los inicios de los estudios se describió la capacidad que tienen estas bacterias para hacerse resistentes a los antibióticos a los que previamente eran sensibles por especie.
“Eso es parte de la evolución normal de estos microorganismos por poseer una gran capacidad de adaptación a diferentes ambientes, ya que pueden fácilmente cambiar su material genético o intercambiarlo, lo que se traduce a resistencia”, explicó Celia Alpuche.
Con el uso indiscriminado de antibióticos, hay una selección de estas cepas que ya se hicieron resistentes en la naturaleza y cuando se requiere tratar las infecciones a nivel clínico, estas no se curan por los problemas de resistencia, “entonces algo que empezó como el tratamiento de una otitis media y con antibióticos sencillos, tuvo que cambiar a dosis más altas o utilizar antibióticos de mayor espectro”.
De acuerdo con las especialistas, la resistencia bacteriana ocurre todos los días en todos los hospitales y comunidades en mayor o menor proporción, por lo que se ha visto como algo cotidiano, la gente es insensible al tema, lo ubica únicamente en hospitales, y no es sino hasta que hay un brote que causa atención mediática por las muertes en poblaciones cuando realmente llama la atención.
Automedicación y peligro del uso indiscriminado de antibióticos
El tema de la resistencia bacteriana es un problema complejo que afecta la salud, no solo individual sino familiar y social en general. Las bacterias no solo se mueven entre personas sino también en animales y ambiente.
Además, se considera importante reconocer que el uso de antibióticos no implica solo el riesgo de resistencia bacteriana, sino también el riesgo de reacciones adversas a los medicamentos, como alergias o diarreas, por mencionar algunas y que pueden terminar con el paciente en un hospital por el agravamiento de la situación a causa de un uso inadecuado de estos medicamentos.
Hay muchos mitos respecto a la utilización de antibióticos y el bienestar físico que provoca su uso, por lo que existen especificaciones claras en las cuales un médico puede administrarlos.
Las investigadoras mencionaron que las enfermedades donde hay mayor uso indiscriminado de antibióticos son las más comunes, como los resfriados y las diarreas, y que curiosamente estas enfermedades ni siquiera requieren de tratamiento antibiótico porque son patologías causadas, en la mayoría de los casos, por virus, donde el tratamiento antibacteriano no tiene lugar.
“Inclusive en las diarreas que son bacterianas se autolimitan, es decir, el cuerpo mismo se defiende y las limita, por lo que no se necesita ningún antibiótico”, comentaron.
Celia Alpuche mencionó que del total del consumo de antibióticos a nivel mundial, 10 por ciento es para uso clínico en humanos, otro 10 por ciento para uso clínico en medicina veterinaria y aproximadamente 80 por ciento se utiliza en la industria como promotores de crecimiento en animales.
Acciones de prevención
Considerando también el uso veterinario de antibióticos, las especialistas mencionaron que una de las acciones dirigidas está en limitar el uso de antibióticos en la cría de ganado como promotores de crecimiento, lavarse las manos y vacunarse para evitar enfermedades infecciosas y requerir menos de estos medicamentos.
En México se ha considerado un avance importante la aprobación y puesta en marcha de la regulación de la venta de antibióticos solo con receta médica en 2010, iniciativa que se basó, en parte, en información generada por el INSP.
Se hace énfasis en la importancia de no automedicarse con antibióticos y seguir las indicaciones del tratamiento prescrito por el médico, las cuales son basadas en las características individuales del paciente y la enfermedad.
“Es importante mencionar que tampoco es recomendable utilizar los medicamentos que ya tienen en el hogar y que pertenecen a prescripciones pasadas y a miembros diferentes de la familia. Si no te lo recetaron a ti, no lo utilices”, subrayaron las especialistas.
Una vez incidida la parte regulatoria, el siguiente paso en el tema es mejorar la calidad de la prescripción de antibióticos en el sector público y privado, que es un tópico en el cual el equipo de investigación ya trabaja y que está dirigido a que los médicos no prescriban antibióticos, a menos que de verdad sea necesario hacerlo, las especialistas concluyeron que “ser parte de estos esfuerzos a nivel mundial es algo que llena de satisfacción de manera personal y profesional”.

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