El Gran Cinturón de Sargazo inunda el Caribe con millones de toneladas de macroalga cada año. Para enfrentar esto, un equipo del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA) de la UNAM, liderado por la investigadora Miriam Estévez González, logró convertir esta biomasa en una solución de ingeniería: el Sargapanel.
Para fabricar una sola unidad, el equipo procesa entre 50 y 60 kilogramos de sargazo húmedo. Tras un tratamiento de secado, triturado y tamizado, se obtienen unos cinco kilos de materia seca que conforman hasta el 70 por ciento del panel, integrándose con yeso y fibras orgánicas. Esta estructura, documentada por la publicación de UNAM Global, destaca por su alta resistencia a la flexión, retarda el fuego y funciona como aislante térmico, soportando cargas directas de hasta 10 kilos sin necesidad de taquetes.
El proyecto demuestra su viabilidad técnica apegándose a métricas comprobables. “Es un desarrollo a nivel laboratorio apegado a las Normas ASTM establecidas en cuanto a medidas, peso y características de los productos existentes en el mercado”, explica el académico y desarrollador Ángel Luis Rodríguez Morales.
El material ya fue instalado con éxito en una casa en Querétaro. Lejos de quedarse en la teoría, el investigador Rodrigo Alonso Esparza Muñz perfila su escalabilidad industrial: “Ya somos competitivos, pero una vez que el panel salga al mercado, será una muy buena opción”.
Fuente: UNAM


