
Abrumadas por el excesivo recale de sargazo, las principales playas de la Riviera Maya han dejado de ser el ancla para la economía de Playa del Carmen, municipio que ha tenido que recurrir a préstamos a corto plazo ante la insolvencia para el pago a proveedores de servicios públicos, toda vez que se ha caído la recaudación de impuestos provenientes del turismo.
Pese a la afectación económica y ambiental, el gobierno federal en vez de aplicar mayores recursos monetarios para combatir la macroalga con bloqueos en altamar mediante la Marina, ha disminuido la inyección de capital, que pasó de 87 millones 258 mil pesos en 2020, a apenas 18 millones 500 mil pesos para este 2026.
Por primera vez en 11 años, justo el tiempo que cumplen los recales de la materia orgánica en altos volúmenes, Playa del Carmen, principal sede del corredor hotelero Riviera Maya, ha entrado en tendencia de riesgo crediticio, de acuerdo con la calificadora HR Ratings, firma que atribuye la baja al sargazo.
Durante la presente temporada alta vacacional de verano, una de las tres del año, cuando tradicionalmente la ocupación se disparaba a más de 80% con una oferta de 59 mil 36 cuartos de hotel, muchos de ellos de lujo, apenas se ha aumentado a poco más de 55 por ciento.



