Vacaciones laborales, bien… ¿pero y la IP?; Altán, del rescate sale de concurso y con AMLO

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Vacaciones laborales de 12 días desde el primer año de trabajo… pueden ser una realidad.

El Senado, con buen tino, aprobó por unanimidad, con 89 votos a favor y ninguno en contra, el dictamen para que las vacaciones de los trabajadores se eleven de 6 días a 12 días desde el primer año en el centro laboral.

Por fin podemos ir emparejándonos con vacaciones laborales de otras economías similares a la mexicana.

Y de los 12 días de vacaciones, cada año se van a incorporar otros dos días para que, al permanecer trabajando cinco años en una empresa, el trabajador pueda tener 20 días de vacaciones anuales.

Y ya después se van a ir aumentando otros días por cada cinco años de servicio. De tal manera que, al llegar a los 35 años de trabajo, poder gozar de 32 días de descanso.

Todo suena bien. Hay que decirlo: fue una propuesta impulsada por Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo, y en el Senado estuvieron todos de acuerdo.

El único pero es que siguen sin escuchar a las empresas.

Hay buen diálogo de empresarios con el gobierno. Hay comidas o cenas con tamales de chipilín. Pero no les hacen caso.

Tanto la Coparmex, como la Confederación Patronal de la República Mexicana, a cargo de José Medina Mora, incluso el mismo presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Francisco Cervantes, habían pedido que para las pequeñas empresas se les tuviera gradualidad para ir aumentando las vacaciones de sus trabajadores, poco a poco. No fue así.

El cambio a la Ley Federal del Trabajo entra en vigor el 1 de enero de 2023. Y lo que no se ve en la actual administración es un salvavidas, aunque sea pequeños incentivos para las pequeñas empresas. Ni en la pandemia, donde se perdieron más de un millón de pymes, ni ahora. Totalmente positiva la medida de elevar las vacaciones para los trabajadores mexicanos, sólo que las pequeñas empresas podrían tener incentivos para poder sobrellevar los cambios de manera más fácil.

ALTÁN, DE REFORMA DE TELECOM A EMPRESA CLAVE PARA AMLO

Altán Redes sale del concurso mercantil capitalizada, pero también con nuevos accionistas. El principal es la banca de desarrollo mexicana, Nafin-Bancomext, que inyectó a Altán Redes 161 millones de dólares, 41% de los recursos que se necesitaban. El resto de la inyección de capital provino de proveedores, con 166.6 millones de dólares, así como de accionistas, 50.5 millones de dólares, y clientes, 10 millones de dólares.

Ayer, el Juzgado Primero de Distrito en Materia de Concursos Mercantiles de la Ciudad de México aprobó la salida de Altán Redes del concurso mercantil.

En otras palabras, Altán ya está capitalizada, con deudas manejables, pero con nuevos dueños. Recordemos que su director, Carlos Lerma, era el jefe de asesores del secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O. Es decir, el gobierno puso a Lerma porque la banca de desarrollo capitalizó a Altán. No hay duda de que hará sinergia con la Comisión Federal de Electricidad, en la empresa de la CFE, TEIT (Telecomunicaciones e Internet Para Todos).

El objetivo del presidente López Obrador es tener una red de redes. No en balde Altán Redes es la única empresa salvada con recursos fiscales por el gobierno obradorista.

Y Altán llevará internet hasta el último pueblo. Incluso López Obrador ha elogiado a Walmart, que a través de su operador móvil, Bait, está llegando a la población de menores recursos.

El tema es clave: decir que se llevó internet a la población de poco acceso, aunque para hacerlo se recurrió a Altán Redes, creada en la reforma de telecomunicaciones que tanto se ha denostado.

José Yuste

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