lunes, febrero 26, 2024

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¡Viva la libertad, carajo!

Por Jose Blanco

El Cono Sur es nuevamente motivo de severas preocupaciones en América Latina. Chile marcha rumbo a otro desastre político: Boric no es el hombre que podía modificar las condiciones de un país dominado por las derechas y las ultraderechas. Ahora mismo, mientras desatan la violencia por el país, especialmente en Santiago, acusan al gobierno de ser incapaz de detenerla. Las derechas quieren al pueblo en su casa, y someter a referendo la Constitución Política pinochetista formulada por sus consejeros constitucionales.

Este domingo Argentina empezó a adentrarse en el túnel del horror construido por la “democracia”. El país saltó de la desesperación al abismo, con El Loco montado encima, motosierra en ristre. La pesadilla avanza, aunque las extravagancias más incoherentes de Milei están siendo atemperadas por los necios hechos del mundo. Su soledad política no da para llevar a cabo todos los absurdos que lanzó durante la campaña presidencial. Pero sí veremos el cuarto intento argentino por implantar un neoliberalismo a rajatabla, mientras los gobiernos del mundo han empezado a despedir esa vileza a la chita callando. El neoliberalismo se va (¿por ahora?) debido a su desaforada injusticia social, a su perversión de concentración del ingreso y la riqueza sin precedentes, mientras ha encallado en el estancamiento.

Milei insistió una y otra vez en que “el Estado tiene que honrar sus compromisos, eso quiere decir que va a pagar la deuda, con ajuste sobre las partidas del Estado, por ejemplo, en obra pública”. Reiteró que las obras públicas iniciadas serán licitadas nuevamente “para que las haga el sector privado”. Y en caso de que no haya empresarios interesados las obras “se paralizarán, pues significa que no tenían sentido económico”. Una tesis de Hayek y de Milton Friedman para quienes los humanos comunes son redundantes. El “sentido económico” lo deciden los empresarios, según Milei. Si una inversión en obras necesarias para la sociedad no genera ganancias privadas, no tiene sentido. Una miopía social pérfida muy propia del capitalismo.

El gobierno argentino tenía 2 mil 308 obras públicas en marcha en 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. De esas obras 514 corresponden a infraestructura vial, mil 31 a gestión integrada de recursos hídricos y 763 a infraestructura urbana, rural y del cuidado. Incluye universidades, autopistas, rutas, centros de salud y centros de desarrollo infantil. Son las obras que serán paralizadas o nuevamente licitadas. Eso dijo Milei que haría.

Por ahora la dolarización ya no será, y el propósito de “dinamitar” el Banco Central tampoco, porque el FMI es neoliberal, pero sabe bien que el neoliberalismo necesita del Estado. Así que pidió a Milei mantener durante su gestión “un banco central fuerte y creíble”, para que Argentina pueda reducir la inflación y enfrentar los complejos desequilibrios macroeconómicos.

El ultraje caótico de Milei contra el pueblo argentino intentará debilitar los movimientos sociales, las organizaciones democráticas y los sindicatos; buscará así un cambio drástico de la relación de fuerzas en favor del despotismo neoliberal de los capitalistas. Para “sincerar” la economía este cuarto intento neoliberal será más brutal que los anteriores: iniciará con una devaluación durísima. El domingo pasado el dólar costaba 364.23 pesos argentinos; J. P. Morgan estimó al dólar en mil 100 pesos para marzo y en mil 450 para fin de 2024. Aunado al recorte monstruoso del gasto será el peor ajuste neoliberal argentino. Además, Milei se propone (re)privatizar Aerolíneas Argentinas y los medios de comunicación públicos, eliminar 11 ministerios, desregular los alquileres, rebajar las jubilaciones, hacer aprobar reformas laborales contra los asalariados… La devaluación desatará una inflación muy elevada, difícil de medir ahora mismo. Para 2023 será del orden de 140 por ciento.

Milei hizo campaña con un discurso contra la “casta”, al grito de ¡viva la libertad, carajo! Unos malos son responsables de las desdichas argentinas. Son los no neoliberales, los peronistas, y todos los políticos de todos los colores que no han hecho sino “robar al pueblo argentino”. Ahora, algunos de esos neoliberales serán parte del gobierno de Milei: la gente de Mauricio Macri. Es el punto: unos de los mayores responsables del grado de endeudamiento y de la situación económica infame de Argentina, serán parte del equipo gobernante. La “casta” (whatever that means) no pagará el ajuste, sino el pueblo. De eso se trata: un reinicio neoliberal de la economía.

El pueblo argentino responderá. Pero lo hará después de recibir una paliza terrible, encima del sufrimiento que por años ha vivido, que llevaron la pobreza a índices cercanos a 45 por ciento. La pobreza aumentará, pero será una medicina temporal, dice Milei, quien acaso no termine su periodo de gobierno. Pero ya habrá hecho la tarea: cambiar la correlación de fuerzas en la economía y en la política: ¡viva la libertad para el capital, carajo!

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