La historia de Yucatán contada por sus mujeres en Palacio Cantón.Desde la civilización maya hasta la época actual

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El Museo Regional de Antropología Palacio Cantón, de la ciudad de Mérida, inauguró, en el contexto del Día Internacional de la Mujer, la exposición inédita Ko’olel: transformando el camino, recorrido histórico de la península desde la civilización maya hasta la época contemporánea, esta vez, contado a través de sus mujeres.
Ko’olel es una palabra maya que significa mujer. Las preguntas: ¿dónde están las mujeres en la historia? y ¿cómo han transformado Yucatán? hallan respuesta en más de 170 piezas que fueron aportadas por las zonas arqueológicas de Chichén Itzá y Ek’Balam, del Instituto Nacional de Antropología e Histora (INAH) de Campeche, del Fondo Reservado del Centro Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Fototeca Pedro Guerra, así como de otros archivos y colecciones del estado y de particulares.
Transformadoras
Toda la planta alta del palacio despliega la historia de Yucatán comenzando con las mujeres mayas y sus representaciones en figurillas de barro. Conforme avanza la cronología, las mujeres tienen nombre, apellido, rostro y memoria.
La muestra incluye fotografías, documentos como Diarios oficiales, cartas de la infancia de Rita Cetina, un documental sobre el primer congreso Feminista en Yucatán, vestimenta, esculturas y pinturas, entre otros materiales, muchos de los cuales son inéditos.
Yucatán tiene una larga tradición de mujeres que han transformado el camino desde las esferas políticas, culturales, científicas y sociales del estado.
Como muestra, la exposición presenta el primer libro escrito por una mujer en 1830, en Yucatán.
Las voces de 90 mujeres en primera persona cuentan la historia desde una perspectiva diferente. Reinas, señoras, dignatarias, intelectuales, feministas, escritoras, activistas y, en la última parte de la exposición, mujeres que decidieron serlo a pesar de nacer con el sexo masculino.
Con la sección Género y Nuevas Identidades reafirman el discurso de que la historia se escribe todos los días, y el museo es un laboratorio del presente, como expresó la directora del Palacio Cantón, Giovana Jaspersen.
La funcionaria destacó también que esta muestra ha sido el ejercicio de reconfiguración y relectura histórica más importante que se ha hecho en el museo desde su inauguración, en 1959.
Modelo ejemplar
El director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Diego Prieto, también reconoció esta exposición y al museo mismo como un modelo que el instituto busca que se repita en todos los estados de la República Mexicana.
Cuando vemos un museo, como el Palacio Cantón, que en el siglo XXI y frente a una supuesta crisis museística ha logrado quintuplicar sus visitantes y elevar 450 por ciento su agenda cultural y académica, es claro y determinante que esta voluntad compartida es semilla que rinde frutos a diario, y un referente en nuestro país.
Posteriormente dio a conocer la inversión de casi 30 millones de pesos para la compra de dos inmuebles que formarán el primer Conjunto Cultural del Paseo Montejo junto con el Palacio Cantón. Proyecto icónico no sólo para el INAH, sino para el estado de Yucatán.
La secretaria general de Gobierno, Martha Góngora Sánchez, dedicó la exposición –inaugurada el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer– a todas las mujeres del estado, a aquellas que viven en el último rincón de las comunidades donde amanecen y salen al campo para llevar el sustento de sus hijos; a las maestras en todas las aulas que ponen un poco de sí para educar a las nuevas generaciones; a aquellas mujeres que están por volverse empresarias; a las que tratan de librarse del yugo de la violencia que viven; a las que han sido violentadas y no han encontrado la paz, y a las que luchamos todos los días por tratar de seguir abriendo caminos.
Por su parte, Giovana Jaspersen reconoció que las instancias dedicadas a los temas de género necesitan engendrar proyectos con este enfoque para subsanar la inequidad y la violencia cotidiana.

La Jornada

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