Los actores políticos de los años pasados… no son sólo los expresidentes

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¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.

Efectivamente, esta es la pregunta que aprobó la Suprema Corte de Justicia la Nación (SCJN) para que sea votada con un “SÍ” o un “NO” el próximo 1 de agosto, y necesariamente debe rebasar el 40 % del universo electoral para iniciar el debido proceso contra los actores políticos de los años pasados.

Esta consulta es consecuencia de que Andrés Manuel López Obrador se ha pasado afirmando que los expresidentes son corruptos, sin embargo, no ha sido capaz de levantar la denuncia correspondiente como es no sólo su responsabilidad, sino su obligación legal con el fin de justificar sus dichos, por ello, prefirió trasladar su responsabilidad al “pueblo bueno” y que sea el que decida lo que en derecho le corresponde al presidente.

Públicamente y en reiteradas ocasiones se lo ha dicho Felipe Calderón a AMLO: “… si el presidente López Obrador tiene alguna prueba contra mi persona, que levante la denuncia correspondiente, porque no necesita de ninguna consulta popular para ejercer su responsabilidad”.

No lo hizo AMLO, significa que carece de pruebas -como habitualmente ocurre en él- contra Calderón y cae en la difamación, la cual es denunciable.

Por otra parte, esto da total sustento al llamado pacto de impunidad que, según se dice, tiene con Enrique Peña Nieto para no tocarlo ni con el pétalo de una rosa.

Con esta pregunta reformulada por la SCJN se da cabida no sólo a que sean investigados y juzgados los expresidentes, sino todos los actores políticos de los años pasados.

Se entiende perfectamente que deberán ser incluidos todos los actores políticos de años pasados, del 2020 hacia atrás, y entonces estarán el mismo López Obrador, Manuel Bartlett, Irma Eréndira Sandoval, Rocío Nahle, Marcelo Ebrard, Mario Delgado, Claudia Sheinbaum, Dolores Padierna, Hugo López Gatell, Ricardo Monreal y un largo etcétera de la 4T y de Morena.

Sobre López Obrador, al margen de todo lo que ha hecho como actor político en los gobiernos priístas, sí, sí, desde la década de los 70 -incluida la quema de los pozos petroleros-, se hace necesario poner suma atención en los dos años pasados de su desgobierno, de los que él es el principal actor político y en los que por supuesto que hay mucho que investigar y juzgar.

Como por ejemplo, el haber suspendido una gran construcción: el que hubiera sido el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), que estaría en Texcoco (Estado de México), creando miles de fuentes de trabajo. No fue así. Para tal suspensión inventó que hubo corrupción, comprobando diversas auditorías nacionales y extranjeras que no existió tal.

Entonces volvió a desinformar, asegurando que además de tener un mal diseño, el NAIM estaba construido encima de un lago. La primera afirmación -como era de esperarse- no fue cierta, tan es así que en el reciente mes de mayo el diseño del NAIM obtuvo un premio internacional; la segunda afirmación fue otra mentira, porque si es verdad que hubo un lago en ese sitio, eso fue 200 años atrás.

Qué decir de sus inacabables difamaciones en su show mañanero, de acuerdo a los datos precisos de Luis Estrada: hasta el momento, van más de 55 mil afirmaciones que no puede ni podrá comprobar porque carece de pruebas (87 cada mañanera).

Los homicidios del crimen organizado que ha sido incapaz de controlar, alarmantemente, ya se acercan la cifra a los 88 mil muertos (un muerto cada 15 minutos en México) y esto amerita investigación y juicio, junto con los imparables feminicidios que no han sido atendidos, porque a pesar de lo que diga, se siguen multiplicando.

Así como investigar y enjuiciar a quien resulte responsable por todos esos niños con cáncer que han muerto -más de 2 mil- por la falta de medicinas; las madres a las que les arrebató las estancias infantiles, así como esas casas de protección para las mujeres agredidas.

Los fondos para atender los desastres, la ciencia, la educación, la cultura y demás que eliminó y no se sabe a donde fue a parar todo ese océano de dinero.

Haber duplicado la pobreza extrema y haber hecho quebrar a más de un millón de pequeños empresarios por la falta de apoyos.

Sin olvidar que en su primer año decrecimos al -0.5 % mientas que en el segundo, por un pésimo manejo de la pandemia, la economía decreció hasta el -8.5 %.

Cosas veredes y todavía hay mucho, muchísimo más que investigar y enjuiciar sólo por los dos años pasados de AMLO.

De Marcelo Ebrard, Mario Delgado y Claudia Sheinbaum, tantos, tantos, tantos errores, pero uno de los más graves, la Línea 12 del Metro. Marcelo autorizó el proyecto. No se puede decir engañado -como tampoco ahora, con los sospechosos contratos de las vacunas Cansino que fueron a dar a una empresa fantasma-: todo lo hizo con plena conciencia y habrá que investigar y en su caso enjuiciarlo, como también a Mario Delgado, quien manejó los dineros. Se tiene que hacer una exhaustiva auditoría para conocer a dónde fue a parar el presupuesto autorizado.

Y de Claudia, la más querida súbdita de López Obrador, al margen de sus gestiones como burócrata de alto nivel desde el 2000, hay que investigar su gestión como jefa delegacional de Tlalpan y por supuesto, la de estos dos años pasados, por seguir la absurda austeridad quitándole dinero al mantenimiento al Sistema de Transporte Metro, incluida la Línea 12, que colapsó.

¿Qué han hecho con todo ese dinero de la supuesta austeridad?

Seguramente en estas investigaciones saldrán más, muchas cosas más para ser juzgadas.

Y qué decir de Manuel Bartlett, con tanto que tiene que contar. No se olvida aquel 1988, al margen de esas casas y arreglos, que parecieran fuera de contexto, en donde ha participado hasta su hijo; tal como las casas y arreglos fuera también de contexto por parte de Irma Eréndira Sandoval, a quien acaban de echar de la Secretaría de la Función pública, ¿por incompetente y no cumplir los designios de su “patrón”?

Hugo López Gatell, a quien el pueblo le llama el “Doctor Muerte” por los cientos de miles de fallecimientos que provocó y sigue provocando por el pésimo manejo de la pandemia. A Dolores Padierna, de quien los habitantes de la Alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México ya no quisieron saber nada, como tampoco de Pablo Gómez, quien perdió su curul en la Cámara de Diputados.

En fin, que se podría agregar más, mucho más a la lista, pero dejemos que llegue el 1 de agosto y se decida esa consulta; aunque… eso no impide que los ciudadanos de todo México acudan a levantar la denuncia correspondiente contra los actores políticos de los años pasados, para que se integre la carpeta de investigación y todos estemos pendientes que ese proceso se conduzca con honestidad y sí sean juzgados con pulcritud.

¡Dígase la verdad… aunque sea motivo de escándalo!


 

José Mata

pepemata13@hotmail.com

@PEPEMAT91688656

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