“Si pasan, los vamos a chingar…”,

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Las palabras fueron pronunciadas por uno de los policías de la CDMX que ayer chocaron con los alcaldes electos de oposición que iban al Congreso local a protestar contra la aprobación de nuevas leyes que buscan mermar sus facultades en temas de seguridad y desarrollo inmobiliario.

Pedían también un diálogo directo con la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, quien desde que fueron electos, el pasado 6 de junio, les ha aplicado la máxima salinista: ni los ve ni los oye. La respuesta al reclamo de diálogo la dio el secretario de Gobierno, Martí Batres, descrito como “porro” por su excompañero de partido Jesús Zambrano, presidente del PRD: un cerco policiaco alrededor del Congreso local.

En su ruta hacia Donceles, los alcaldes se toparon con ese muro de cascos y escudos que les bloqueó el paso. Quisieron forzarlo y ya sabemos en lo que acabó:

A Lía Limón, alcaldesa electa de Álvaro Obregón, le partieron la nariz con un escudo en el zafarrancho; a Mauricio Tabe, alcalde electo en Miguel Hidalgo, jura que le dieron toques eléctricos. Hasta un celular se perdió.

Sandra Cuevas, alcaldesa electa de la Cuauhtémoc, hizo ayer la crónica de los hechos en la rueda de prensa:

“Llegamos los alcaldes (de oposición) y nos prohibieron el paso. Nos dijeron claramente: no pueden pasar y, si pasan, nos los vamos a chingar, y eso pasó.

“Esa instrucción no creo que la haya dado una coordinadora y, si así fue, qué lamentable que la jefa de Gobierno no tenga capacidad para ordenar a su policía”.

Sheinbaum había ignorado los llamados al diálogo que le hicieron los opositores. Hasta ayer declaró que ya tiene fechas para recibirlos por separado; y casi los regañó por no haber avisado que iban al Congreso: “¿Por qué no buscaron al secretario de Gobierno?”, preguntó.

La jefa de Gobierno añadió: “No se puede hacer de la política un circo, ellos están llamados a una mesa de trabajo conmigo, uno a uno. La política no es un circo, gobernar significa un gran esfuerzo dedicado a los ciudadanos”.

El tono entre gobierno y oposición subió. Marko Cortés, jefe nacional del PAN, exigió una disculpa y la renuncia del “represor” Martí Batres. “Exigimos la disculpa pública de este gobierno represor; y la renuncia de quien lo mandó”, dijo el panista.

Francisco Garfias

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