AMLO acusa a sacerdotes de “hipocresía” y a la comunidad judía de “hitlerismo”

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El presidente Andrés Manuel López Obrador enfocó sus baterías contra los sacerdotes que le piden cambiar su estrategia de seguridad tras el asesinato de dos jesuitas, a quienes acusó de “hipocresía” y de callar en el gobierno de Felipe Calderón. Pero no sólo ello: acusó a la comunidad judía de México de “hitlerismo”.

El caso de los homicidios de los dos sacerdotes jesuitas un guía de turistas fue utilizado por López Obrador para volverse a victimizar durante su conferencia de prensa. Al ser preguntado sobre las denuncias de extorsión de la que han sido víctimas curas de Jalisco (de las que supuestamente no sabían ni él ni Ricardo Mejía Berdeja, subsecretario de Seguridad), el presidente volvió a embestir a la prensa (contra los dueños de los medios, señaló), a la que acusó de campañas en su contra.

Así, una de esas campañas, dijo, es la información sobre el triple asesinato en Chihuahua, “que nos dolió mucho”. Sobre el caso mencionó: “El único prudente, porque es un hombre con convicciones, un verdadero cristiano, uno de los mejores papas que ha habido en la historia de la Iglesia católica, fue el planteamiento de Francisco, del papa Francisco”.

El miércoles 22 de junio, a dos días de haberse perpetrado el crimen, Francisco escribió un mensaje: “Expreso mi dolor y consternación por el asesinato en #México, anteayer, de dos religiosos jesuitas y de un laico. ¡Cuántos asesinatos en México! La violencia no resuelve los problemas, sino que solo aumenta los sufrimientos innecesarios”.

López Obrador se fue contra los sacerdotes locales, quienes han prestado servicio en comunidades muy pobres, como en Cerocahui, con los tarahumaras: “Incluso ahí en Chihuahua, que saben muy bien lo que sucedió, no fueron capaces de decir: ‘Esto se origina porque las autoridades locales protegieron a esta persona y, aunque había orden de aprehensión, actuaba con absoluta libertad y participaba en política. Pero como ayudaba a los partidos conservadores tenía protección o actuaba con tolerancia’. Pero eso no son capaces de decirlo los sacerdotes, y no generalizo”.

El pasado sábado 25 de junio, durante los funerales de los sacerdotes ultimados, uno de sus compañeros, Javier Ávila pidió respetuosamente al presidente “que revise su proyecto de seguridad pública, porque no vamos bien (…) Este evento lamentable no es aislado en nuestro país, un país invadido por la violencia y la impunidad”.

En clara referencia a una de las frases propagandísticas de López Obrador en la materia, añadió: “Son miles, miles de dolientes sin voz que claman justicia en nuestra nación. Los abrazos ya no nos alcanzan para cubrir los balazos”.

Eso despertó la ira de López Obrador, quien se fue contra esos pronunciamientos: “Esas expresiones de que ya no nos alcanzan los abrazos. ¿Qué quieren entonces los sacerdotes? ¿Que resolvamos los problemas con violencia? ¿Vamos a desaparecer a todos? ¿Vamos a apostar a la guerra?”.

Recurrió a su fórmula favorita: ¿por qué no dijeron nada cuando…? Así, acusó a los sacerdotes de calderonismo e hipocresía: “¿Por qué no actuaron, cuando Calderón, de esa manera? ¿Por qué callaron cuando se ordenaban las masacres, cuando se puso en práctica el ‘mátalos en caliente’, cuando se decía a los altos mandos del Ejército: ‘Ustedes hagan su trabajo y nosotros nos encargamos de los derechos humanos’? ¿Por qué esa hipocresía? Eso no debe permitir a nadie y mucho menos a un religioso, sea pastor de una iglesia evangélica o sea sacerdote. La verdad”.

Acabó de politizar el asunto: “Y cuidado con la politiquería. Una cosa es que tengan simpatías con los partidos conservadores y otra cosa es la mentira y la calumnia, y el levantar falsos testimonios”.

López Obrador, que se supone es un hombre religioso (tanto que hasta ha puesto en una tablita al Estado laico mexicano), aprovechó el envión para insistir en que Carlos Alazraky es “hitleriano”, para lo cual incluso proyectó un video en el que el comunicador habla de la propaganda. Y no sólo eso: se fue hasta contra la comunidad judía en México.

Después de que en su conferencia de prensa del miércoles el tabasqueño acusó de “hitleriano” a Alazraky, el Comité Central de la Comunidad Judía de México rechazó el uso de ese término “para referirse a cualquier persona”, y aclaró: “Toda comparación con el régimen más sanguinario de la historia es lamentable e inaceptable”.

Preguntado al respecto este jueves, López Obrador lanzó su tarascada contra, cuando menos, una parte de los judíos en México: “Y son excepcionales constructores, gente de trabajo, gente buena, pero eso no quiere decir que toda la comunidad tenga una especie de patente de corso para poder dañar, afectar un movimiento de transformación nada más por sus ideales, sus pensamientos, su conservadurismo y, repito, su hitlerismo”.

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