Los problemas que actualmente enfrentan las personas médicas residentes en México no es un asunto que se pueda ver de manera aislada, “es el resultado del desmantelamiento del sistema de salud propiciado por las políticas neoliberales implementadas desde los años ochentas”, sostuvo la presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra Ibarra.
En la presentación de un informe en la materia, difundido desde la semana pasada en el Senado, subrayó que no se puede aspirar a un sistema de salud fuerte si quienes lo sostienen “enfrentan condiciones que vulneran sus propios derechos humanos”.
Reconoció que hay a quienes “les molesta” la evocación a las políticas neoliberales y al pasado, pero “por casi cuatro décadas se priorizó la lógica del mercado sobre el bienestar social, de tal suerte que a la vez que aumentaba el número de personas afiliadas, se abandonó la construcción de los hospitales y la preparación y contratación de personal necesario”.
La consecuencia final, dijo, es que ese abandono ha sido pagado por los médicos en formación y desde luego por la población mexicana. «Al no garantizar plazos suficientes ni salarios dignos, las instituciones trasladaron toda su carga operativo a las personas en formación con un resultado devastador”.
Piedra Ibarra estuvo acompañada por Teresa Guadalupe Reyes Sahagún, ex titular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), actual directora general y encargada de despacho de la Sexta Visitaduría de la CNDH.
La presidenta de la Comisión destacó que el informe documenta cómo médicos residentes viven una dualidad jurídica, la cual las coloca al mismo tiempo como estudiantes en formación y como personal trabajador. Ello, ahondó, ha generado un escenario de desprotección para residentes y usuarios.


