Coneval: sistema de salud sin coordinación ha afectado a los más pobres; aumenta demanda de servicios privados

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El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reporta falta de coordinación en el sistema de salud, cuyos cambios recientes han afectado mayormente a la población más pobre y han generado que aumente la demanda de servicios privados.

En su Primer Informe de Evaluación Estratégica de Salud, el Coneval advierte que la pandemia generada por la Covid-19 dio lugar “al mayor reto del que se tenga registro en la época moderna en materia de salud”. Por ello se tuvo que incrementar la capacidad hospitalaria para atender la demanda de pacientes, por lo que se procedió a la reconversión de nosocomios y la adaptación de otros espacios, lo que afectó los servicios de atención primaria.

Ello fue hecho con un Sistema Nacional de Salud con una “configuración fragmentada”, con “instituciones poco vinculadas entre sí —con fuentes de financiamiento diversas, poblaciones y objetivos en continuo intercambio (como el caso de los trabajadores que entran y salen del mercado laboral formal frecuentemente); paquetes de cobertura diferenciados y desiguales por sistema de aseguramiento (contributivo y no contributivo), y la falta de un sistema único de información en salud, que concentre la información proveniente de todas las instituciones, tanto del sector público como privado— dificultando así las acciones de coordinación entre instituciones y subsistemas, tanto como la obtención de información epidemiológica indispensable para la planeación estratégica en materia de salud”.

Por si fuera poco, la emergencia se dio en el proceso de cambio originado por la modificación a la Ley General de Salud.

Sobre la situación de carencia por acceso a servicios de salud, el Coneval señaló que entre 2010 y 2018 se redujo, ya que pasó de 29.23 por ciento (33.48 millones de personas) a 16.18 por ciento (20.24 millones). Sin embargo, en 2020 subió a 28.15 por ciento (35.7 millones).

Sobre el gasto público en salud, el Coneval refiere que en 2019 México le dedicó 2.7 por ciento del producto interno bruto, cuando el umbral de las organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud es de 6 por ciento. En 2020 el gasto mexicano se incrementó a 3.3 por ciento, apenas la mitad del gasto corriente promedio de América Latina y el Caribe durante 2017, que fue de 6.6 por ciento.

Además, anota el Coneval, “el gasto público ha reflejado una baja inversión total en el sistema de salud que limita la disponibilidad de recursos físicos, humanos y materiales y, por lo tanto, restringe la oferta de servicios”.

También advierte que, debido a las dificultades financieras y las limitaciones en la atención, la población usuaria de los servicios de salud busque los servicios privados. Sobre esto, señala que México es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico con el mayor gasto de bolsillo de los hogares, lo que muestra la insuficiencia de la capacidad del sistema de salud para dar una cobertura efectiva.

Otro dato interesante es que ha aumentado el porcentaje de hogares con gastos catastróficos en salud: en 2016 fue el 2 por ciento, en 2018 el 2.1 y en 2020 el 3.9, casi el doble.

Acerca de las personas que se encuentran en situación de carencia por acceso a los servicios de salud, sin adscripción a instituciones públicas de seguridad social, a servicios médicos privados, al Seguro Popular y al Instituto de Salud para el Bienestar, los datos indican que se redujeron entre 2000 y 2015, cuando pasaron de 58.6 por ciento al 16.7. Pero esto se interrumpió, ya que hubo un aumento entre 2018 (16.2 por ciento) y 2020 (28.2).

Esos cambios han afectado principalmente a los más pobres: “La mayor incidencia de esta variación se dio en el primer y segundo decil de ingreso con un aumento de 22.6 y 22.9 puntos porcentuales. Por tanto, según el porcentaje de población en situación de pobreza, la mayor afectación se registró en la población en situación de pobreza extrema, con un aumento de 31.7 puntos porcentuales, pues pasó de 25.6 % en 2018 a 57.3 % en 2020, mientras que para las personas que se encontraban en pobreza moderada aumentó de 19.3 % a 37.8 %, es decir, se incrementó 18.5 puntos porcentuales”.

Asimismo, el informe da cuenta que aumentó el porcentaje de población que efectuó un pago por atención médica, al pasar de 52 por ciento en 2016 al 69 por ciento en 2020. También aumentaron los porcentajes de personas que pagaron por consultas médicas y medicamentos, que en 2016 fueron de 45 y 48 por ciento, y en 2020 de 63 y 65, respectivamente.

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