miércoles, junio 12, 2024

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Estamos deshaciendo el machismo poco a poco: Las Amazonas de Yaxunah.Elegir el softbol costó el matrimonio a algunas jugadoras

Los Ángeles. Cuando a los 47 años Enedina Canul decidió jugar a la pelota nada la detuvo. Ni su marido ni las convenciones sociales de su pequeña comunidad indígena ni la falta de recursos.

De la rama de un árbol talló su propio bate y tomó una pelota de beisbol de su esposo. Ya en el improvisado campo de juego percibió que no podía correr con sandalias, así que se las quitó y comenzó a correr descalza.

Su determinación inspiró a otras mujeres de su localidad, un pequeño pueblo indígena enclavado en la selva de Yucatán, en México, quienes formaron un equipo que llamaron Las Amazonas de Yaxunah.

La lucha del equipo, cuyas integrantes son conocidas por jugar descalzas y vistiendo tradicionales túnicas indígenas, es el centro del documental Las Amazonas de Yaxunah, que se estrenó el domingo en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles, California.

El documental cuenta con la narración de la actriz mexicana Yalitza Aparicio, postulada al Óscar por Roma, y estará disponible en ESPN en inglés y español en septiembre. Está dirigido por el cineasta Alfonso Algara y producido por la sección Deportes de ese canal.

“Mi esposo nos decía: ‘no está bien que salgan las mujeres a jugar ¿Qué van a estar diciendo?’”, contó Enedina a Afp horas antes de pisar la alfombra roja.

“Pero le dije: ‘A mí eso no me importa. (Esto es) lo que me gusta de niña, ya tengo la oportunidad de volver a jugarlo y lo voy a hacer’.”

El beisbol era la pasión de Enedina en su niñez, pero por las convenciones sociales dejó de practicarlo en su adolescencia. La mujer es de la casa, esa frase marcaba la tradición en su Yaxunah, cuenta ella, que tiene cuatro hijos.

La idea de volver a jugar llegó cuando, en 2017, un programa gubernamental sugirió bailar en clases de zumba para combatir la obesidad en la pequeña comunidad.

Elegir el softbol costó el matrimonio a algunas amazonas. Sin embargo, Enedina no dio el brazo a torcer.

Cuando se acercaba la hora de salir a jugar, su marido le pedía que cocinara, y ella respondía: hay comida en la olla, yo me estoy yendo. Le pedía a su hijo, Joel Díaz Canul, que agarrara los bates y los guantes.

Aunque mi esposo está gruñendo allá en su casa, yo estoy ahí ya con las demás señoras jugando, recuerda.

La fama de las amazonas atravesó la selva gracias a un video que se difundió en redes sociales y se volvió viral.

Foto Afp

Fue cuestión de tiempo para que las cámaras llegaran a Yaxunah a retratar a estas mujeres que jugaban de huipil, el tradicional vestido que Frida Kahlo internacionalizó.

La historia captó la atención de un productor que trabajaba con ESPN, quien contactó a Algara para trabajar en el proyecto.

Lo que cautivó a realizador, de 38 años, fue que cada una de ellas estaba en su propia lucha. Era una comunidad superconservadora, donde literalmente hace pocos años todavía no podían salir a las calles solas, con muchas restricciones de todo lo que tenían que hacer.

Las mujeres no podían salir, conversar con hombres, expresar opiniones o ir a votar, relata Enedina. Lo que hacen los maridos: te dicen dame tu credencial, yo la voy a llevar (al centro electoral).

Pero la pasión de las mujeres por el softbol cambió las reglas del juego.

Hablando de hace cuatro años y ahorita hay una gran diferencia, porque hasta el machismo ya lo estamos como que deshaciendo poco a poco, afirma Sitlali Poot, capitana y nuera de Enedina.

Hemos metido a la cabeza de la mayoría de los hombres que también nosotras tenemos la oportunidad de salir a jugar, a divertirnos, porque un partido de softbol o beisbol es para unir a la familia.

Joel, esposo de Sitlali y mánager del equipo y quien vio esto de primera mano en casa con su padre, agrega: nos dimos cuenta del cambio que hemos hecho.

Enedina recuerda que en una ocasión su marido, que falleció hace año y medio, le dijo: “‘me siento orgulloso de ustedes’.

Doy gracias de que antes de que muriera aceptó que puedo jugar el softbol con mis hijos.

Con el reconocimiento vinieron los viajes para competir en otras ciudades, incluso en Estados Unidos. ¡Vamos a jugar chingón!, alentó Sitlali a sus colegas el viernes antes de entrar en la cancha de la secundaria Walnut, California, donde disputaron un amistoso con el equipo escolar como parte de su visita a Los Ángeles para el lanzamiento del documental.

No importa que perdamos, agregó mirando a las amazonas formadas en círculo. Lo relevante es que mostremos lo que sabemos hacer. Para eso estamos aquí.

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