Los riesgos de la política de espectáculo

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Vuelvo al tema por lo preocupante que representa caer en el establecimiento de una política baladí y que ésta vaya adquiriendo carta de naturalización, auspiciada por los propios institutos políticos encargados y responsables de llevar a las instancias de gobierno, a través del voto popular, a personas sin nociones y menos con experiencia política, así como a unas no bien vistas e incluso a veces hasta con el rechazo público y declaradas no gratas. Ellos, los partidos políticos, no hay otros, en muy buena medida son los responsables del empobrecimiento al que ha llegado la política y el servicio público. Vease el espectáculo que se ha tenido en algunos de ellos, en unos casos, incluso de película. Lo anterior, porque han mostrado poco interés en el forjamiento de buenos políticos, íntegros y pensantes, así como de serios, recios y responsables liderazgos y de operadores políticos de altura.

Por eso, los errores, los desatinos, las deslealtades y las traiciones están a la orden del día; apenas a la vuelta de la esquina; así de frágil. Y muchas veces se hace sin ningún recato político, por la falta de un sólido sustento en su formación oolítica y del sentido de la congruencia, gratitud, lealtad y responsabilidad. El resultado de todo esto, es por lo que los partidos políticos andan volando bajo y, por lo mismo, también la política ha caído bajo, con sus consecuencias y resultados de pobreza en el servicio público. Es triste ver un escenario así; de superficialidad en la política por la que se atraviesa, pero es una realidad, y así lo siente y expresa la voz popular.

Solo como un dato ilustrativo de esta degradación de la política, es el hecho de que los partidos políticos con más frecuencia y en mayor número, ahora tienen que estar recurriendo a personas, ajenas a la política, de diversas especialidades del espectáculo y del deporte, para llamar la atención de la gente y procurar votos a su favor, sin importar si tienen o no una visión completa de nación. Y hasta cierto punto es normal que no tengan esa visión de Estado que se requiere, porque en su vida diaria se han dedicado a la apropiada preparación y ejercicio de su profesión. Con esto, me parece que se está propiciando una especie de populismo electoral representativo tanto en los legislativos como en los ejecutivos en los diversos niveles de gobierno.

Biby Gaytán, candidata del PAN para la presidencia municipal de Ocoyoacac, Edomex

Ahora bien, en este mismo ejemplo, hay que mencionar que la relación original de personas del espectáculo nominadas en su momento para encabezar precandidaturas por parte de los partidos políticos, por lo menos las que se publicitaron, fueron las siguientes:

      Nombre                       partido político         cargo                         Estado

1.- Lupita Jones                  PAN-PRI-PRD       gobernadora              Baja California

(Ex Miss Universo)

2.- Bibi Gaytán                         PAN                        Alcaldía               Estado de México

(Cantante y actriz)

3.- Rommel Pacheco              PAN                Diputado Federal                   Yucatán

(Clavadista)

4.- Raúl Alcalá                         PRI                 Diputado Federal                Nuevo León

(Ex ciclista)

5.- Arturo Carmona                PRI                  Diputado Federal                 Nuevo León

(Actor y ex futbolista)

6.- Patricio Zambrano           PRI                  Diputado local                       Nuevo León

(Actor)

7.- Jorge “Travieso” Arce     PRI                  Diputado local                       Sonora

(Ex boxeador)

8.- Paquita “La del Barrio”   MC                 Diputada local                       Veracruz

(Cantante)            Partido Verde

9.- Sugey Abrego              MC                        Alcaldía                  Ciudad de México

(Actriz y conductora)  Partido Verde

10.- Gabriela Goldsmith   Morena              Diputada Federal       Ciudad de México

(Actriz)

11.- Enrique Garay          Morena                   Alcaldía                 Estado de México

(Comentarista deportivo)

12.- Blue Demon              RSP                    Alcaldía                    Ciudad de México

(Luchador)

13.- Mariana ¡Barby” Juárez RSP             Diputada Federal         Ciudad de México

(Boxeadora)

14.- Tinieblas Jr.              RSP                            Alcaldía               Ciudad de México

(Luchador)

15.- Malillany Marín       RSP                             Alcaldía               Ciudad de México

(Actriz)

16.- Alfredo Adame       RSP                              Alcaldía              Ciudad de México

(Actor)

17.- Ernesto D´Alessio      PES     Gobernador/Diputado Local       Nuevo León

(Cantante)

18.- Vicente Fernández Jr.  PES          Diputado Local                       Jalisco

(Cantante)

19.- Jorge Campos            PES            Alcaldía Acapulco                 Guerrero

(Ex futbolista)

20.- Carlos Villagrán “Quico”* FSM        Gobernador                           Querétaro

(Actor)

Como se podrá ver, de esta lista dos fueron postulados por el Partido Acción Nacional (PAN) y una en alianza  con el PRI y el PRD; cuatro por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y una en alianza con el PAN y el PRD; dos, en alianza, por Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido Verde Ecologista de México; dos por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena); cinco por Redes Sociales Progresistas (RSP); tres por el Partido Encuentro Solidario (PES); uno por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en alianza con el PAN y el PRI y también uno por Fuerza Social por México; sin embargo, este último renunció a su precandidatura inicial, al formar su partido alianza con el PAN en Querétaro, pero aceptó la de diputado. En total, veinte precandidatos del espectáculo, entre actores, cantantes, deportistas y protagonistas de la belleza. Pero habría que agregar por lo menos a otros dos, que ya son candidatos:  Eduardo Capetillo, postulado por Fuerza Social por México, quien es candidato a gobernador por el Estado de Guerrero y Manuel Capetillo, quien es candidato a Diputado Federal por Morena en el Estado de México.

Otro punto a destacar, es el relativo a que el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Redes Sociales Progresistas, fueron los que postularon más precandidatos del espectáculo: el primero para una gubernatura, diputados federales y diputados locales y, el segundo, para diputados federales y alcaldías en la Ciudad de México.

Alfredo Adame, candidato a diputado federal en Tlalpan por el partido Redes Sociales Progresistas

Igualmente, en términos generales, se postularon precandidatos de estos partidos para los tres niveles de gobierno; esto es, en la esfera federal, para diputados y, en el circuito estatal, para sus tres instancias de gobierno: gobernadores, diputados locales y presidentes municipales y/o alcaldes. En resumen, para los cuatro cargos de elección popular que en esta ocasión están en juego.

También cabe señalar, que los partidos políticos que ya contaban con registro, seis postularon precandidatos del espectáculo; el Partido del Trabajo no tuvo precandidatos de este perfil, y los tres partidos nuevos si contaron con precandidatos del medio que nos ocupa. Como un dato adicional, vale mencionar que dos de estos partidos, son los sucesores de otros que antes tuvieron registro, pero que lo perdieron en el proceso electoral del 2018, al no alcanzar el porcentaje del 3% de la votación que exige la normativa electoral para conservarlo. Estos son los siguientes: Redes Sociales Progresistas (RSP), antes Partido Nueva Alianza (PNA) y Partido Encuentro Solidario (PES), antes Partido Encuentro Social (PES).

Ahora que ha terminado la primera prueba eliminatoria de la competencia en el proceso electoral, que lo es el periodo de precampaña, se ha depurado a los aspirantes, decantándose el catálogo de éstos, quedando la lista formal definitiva ya como candidatos,  que han entrado a la pista para competir en la prueba final por los cargos públicos en disputa.

De por si los partidos políticos están estropeados en la percepción ciudadana y todavía se denigran más “echándole más leña a la hoguera”, al lanzar candidatos de este corte, en lugar de formar, como es su deber y obligación, cuadros políticos que llenen las expectativas de la gente, conformándose con postular a personas de estas profesiones, que no son despreciables y menos desechables, pero que primero hay que prepararlos para el servicio público, toda vez que carecen de una formación y visión política de legislador, de gobierno y de Estado.

Y es que metafóricamente, lo primero que tienen a flor de boca en sus credenciales de presentación ante la gente, es que ellos no son como los políticos ni tienen las mañas de la política, como si esto de la integridad personal, que es lo que dan a entender entre líneas, fuera el único tema de la agenda de la cosa pública, cuando que solo es, ciertamente muy importante, una hoja o a lo mucho un capítulo del libro de un proyecto y plan de trabajo a desarrollar. Pero no, esto no es todo en la política. La política es infinitamente más que borrar la corrupción del servicio público. Sin embargo, en muchos casos por falta de cultura político-cívica y a veces por inocencia, la gente lo compra creyendo que con esto se van a acabar y a resolver todos los problemas, y que se va a tener bienestar, vivir mejor y felicidad.

Jorge “El Travieso” Arce

¿Hay desviaciones de algunos que la ejercen?, sí. Pero no es la política en su sentido correcto. La estaríamos mal interpretando. Y si ellos dicen que no son políticos, ¿entonces qué es lo que están haciendo desde el momento que aceptan una candidatura, y qué es lo que van a hacer en los cargos públicos? ¿Qué acaso no es política? Porque de no entenderla así, entonces  deberían competir como candidatos independientes, sin ningún signo ni respaldo partidista. Y aun así, desde el momento que entran a participar en este terreno, quedan cubiertos con el manto político y están haciendo política. Si no, entonces habría que cambiarle la definición y alcances a la palabra “política”, que involucra a toda la sociedad; porque a ésta, ni siquiera recurriendo a los diccionarios especializados, sino a los diccionarios del lenguaje ordinario, la entienden, conceptualizan y definen como si fuera un espacio reservado en exclusividad para los que tradicionalmente se han dedicado a ejercerla y no para todos los ciudadanos en general. Ellos, en todo caso, por su nuevo ingreso, son noveles practicantes de la política.

En esta suerte, se pueden identificar estas debilidades que se convierten en riesgos al caer los partidos en la trivialidad política: 1. Deserción de liderazgos, operadores políticos, militantes y simpatizantes, que a veces se presentan en desbandada por decepción, y que no voten por el partido por el desencanto respectivo, sino por otro. 2. En el caso de las personas del espectáculo, deslealtad política y el chapulineo a otros partidos políticos, al no estar bien identificados con el que los respaldó con sus siglas; 3. De ganar los candidatos en el proceso electivo, que dejen que desear en el ejercicio del cargo para el cual se les postuló, por falta de conocimiento y experiencia, al no estar compenetrados en estos temas; 4. Que los partidos carguen con el desprestigio, reprobación y/o repudio de los ciudadanos, teniendo que asumir, porque no hay de otra, con el costo y castigo político de la gente para siguientes elecciones; 5. La posible comisión de faltas y errores de diversa índole, con los riesgos correspondientes, con lo cual también podrán salir “raspados” los partidos. Lo anterior, porque no pasaron por el tamiz de una enseñanza-aprendizaje del quehacer político, administrativo o legislativo. Ha habido y hay experiencias sobre el particular; y después, nadie se puede hacer el sorprendido. Y todo esto finalmente lleva al debilitamiento de los partidos.

Deben existir perfiles de legisladores o administradores, pero además con fino tacto político y perspectiva de Estado, y no solo de gobierno, y menos de Poder Ejecutivo o administrativo cortoplacista; es decir, solo con un enfoque sexenal de un gobierno. Y por lo que hace a los legisladores, que tengan una definición de proyecto de país, para que desde el Poder Legislativo, como lo mandata la Constitución y la naturaleza política y jurídica de este Poder, así como de su razón y misión al que está llamado, piensen y construyan el modelo de país que se requiere.

En estos tiempos, los partidos ya no crean cuadros políticos profesionales, para que cuando lleguen los tiempos electorales ya cuenten con activos que tengan trayectoria política profesional para el servicio público, sobre todo de quienes van encaminados al Poder Legislativo, toda vez que ahí es donde debe modelarse y remodelarse responsablemente al país. Es por ello, que a veces se conforman con poseer la anuencia de las personas del espectáculo para colgarse de su popularidad o de la que tuvieron, pero todavía recordados, a fin de que les den votos. Sin embargo, por un lado, con la predilección de los partidos políticos por esta clase de candidatos, todo indica que la crisis de los partidos políticos va viento en popa hacia su agudización ante el rostro y percepción de los ciudadanos y, por otro lado, como ya lo vimos, algunos militantes que no fueron fichados en una primera vuelta por su partido político, desilusionados por esta resta de espacios al darle preferencia a las personalidades del espectáculo, migraron y le entraron al reciclado en una segunda vuelta, buscando el patrocinio y repechaje con otros partidos políticos.

Bien le queda tanto a los partidos como a los personas del entretenimiento y  de la distracción, ese refrán popular que dice “zapatero a tus zapatos”. Esto es, los primeros, a crear cuadros políticos, para que no tengan que andar a la pesca de personajes de este perfil para candidatearlos; y a los segundos, mejor seguir ejerciendo dignamente y cuidando su profesión y el prestigio ganado a pulso, a veces incluso con mucho esfuerzo y sacrificio, como para que corran el riesgo de empañarlo en el quehacer de la política por su poco o nulo conocimiento, destreza  y experiencia en este campo.

Tal y como sucede en su propia profesión, ellos saben que no se permiten improvisaciones, por lo que tienen que estudiarla, prepararse y formarse para ejercerla con inteligencia, habilidad y brillantez; en dos palabras, con talento, de tal suerte que les permita sobresalir y destacar exitosamente. Para esos espacios, buscan a conocedores y talentos en la materia, no a espontáneos. Si en otros no se improvisa, luego entonces, cabe la pregunta: ¿y por qué para la política y el servicio público si?, si también debe ser de lo más serio y profesional. Aclaro, con esto no quiero decir de ninguna manera que estas personas no sean serias y bien intencionadas, pero no son profesionales de la política, como sí lo son en el desarrollo de la profesión a la que se han dedicado en su vida. No se postula a un médico, a un arquitecto o a un ingeniero, entre otros profesionistas, aunque tengan reconocimiento y prestigio en la comunidad profesional a la que pertenecen, simplemente porque no son lo ampliamente conocidos y populares entre el común de la gente, como sí lo son las personas del medio artístico y del deporte.

Para mal de la política y del gobierno, porque finalmente ésta repercute en el servicio público, en los últimos tiempos la percepción de los ciudadanos va en el sentido de que los partidos solo apuestan a los compromisos de grupo o de una relación cercana o estrecha para estas instancias, ignorando a la verdadera militancia que se esfuerza y trabaja, así como a procurar las candidaturas de espectáculo, aún sin tener la preparación que demandan los escaños en la Cámara legislativa o los cargos en la administración pública, como tampoco sin el mayor compromiso partidista, con tal de que los ayuden a obtener votos y ganar posiciones; por lo que, en el caso del legislativo, se convierten en legisladores volátiles que en cualquier momento pegan el vuelo a otras bancadas legislativas, sin más pudor ni congruencia política e ideológica, sino solo viendo la conveniencias del mejor provecho político personal.

Otra cosa distinta es ofrecerles cargos en instituciones que tienen que ver con su profesión de inicio y arranque, como por ejemplo las relacionadas con el deporte y la diversión, que bien podrían ser áreas idóneas para su estreno e iniciación en el aprendizaje de la política y del servicio público, y aun así, a veces vemos que ha unos no siempre les ha ido bien, pues han tenido algunos traspiés por su falta de pericia y experiencia. Bueno, pero como en todo, así se empieza, pero no de entrada y a la primera, en las esferas de primer orden, sumamente delicadas y estratégicas de la más alta responsabilidad, que impacta en toda la sociedad.

Rommel Pacheco, candidato del PAN a diputado federal

Hay quienes piensan que los culpables de esto son los partidos políticos y no los candidatos del espectáculo. Yo creo que es una verdad a medias. Ciertamente, como ya se ha dicho, los partidos tienen culpa, pero no solo ellos, también la gente del entretenimiento que se deja seducir y se presta al aceptar las candidaturas, a pesar de que saben, que no saben de las entrañas de la real política ni de lo que implica el ejercicio práctico de la administración pública o del real ejercicio y alcance del legislar, como tampoco de la alta responsabilidad que implica estar en estos círculos públicos. Yo creo que no se trata de culpar totalmente a unos y de exculpar completamente a los otros. Todos en buena medida tienen su parte de culpabilidad. Tanto “peca el que mata a la vaca, como el que le agarra la pata”.

Por otra parte, hay quienes piensan que es suficiente con tener como propuesta la anticorrupción y la agarran como molde o “caballito de batalla”, como dice el común de la gente, para buscar cargos públicos. En efecto, ahora todos se escudan en el combate a la corrupción como si esto fuera todo y bastara para gobernar. Todos toman esa bandera; pero no, se equivocan, porque no es suficiente con eso; eso no es todo. No todo es extirpar la corrupción, sino que hay que gobernar y gobernar bien. La corrupción es solo una arista, importante, pero no es todo, del mundo de temas que tiene y significa la gobernación. Creen que con erradicarla es suficiente. Ningún país vive y se desarrolla solo con suprimir la corrupción; que la saludamos, es bienvenida y aplaudida, pero no es todo. Se necesitan buenos gobiernos.

Hay que estar preparados no solo para eliminar la corrupción, sino también para gobernar. El servicio público exige tiempo completo. Los asuntos públicos no tienen días festivos ni horarios. Hay que trabajar tiempos extras. Destinar días y horas para otra cosa como ejercer paralelamente su profesión en otros renglones distintos al servicio público al que se comprometen, también es corrupción. La corrupción no solo es dinero y obtener cosas materiales o servicios para el beneficio personal, familiar o de terceras personas cercanas. Esta tiene muchas facetas.

Se confunden quienes piensas que basta solo con decir que van a extinguir la corrupción. Se requiere todo un plan y programa propositivo de trabajo bien pensado y viable en distintos tópicos políticos, sociales, económicos, culturales, etcétera, en lo cual va inmersa o contemplada la anticorrupción en el ejercicio de gobierno. Lo que se debe buscar es la unidad, armonía y bienestar de la sociedad, acompañadas de buenas oportunidades y espacios propicios para su mejor desarrollo, al que se tiene. Debemos recordar y tener muy presente lo que muy bien dice, refiriéndose a los presidentes pero que es totalmente aplicable a cualquier cargo público, la canciller de Alemania, Angela Merkel: “los presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano, por eso se hacen elegir para gobernar con el propósito de corregir esos problemas. Culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre”.

Manuel Cifuentes Vargas

mcifuentes51@hotmail.com

Doctorante en Derecho por la UNAM.

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