domingo, julio 21, 2024

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¿Transformación digital en el IMSS?

Por Gustavo Leal F.*

Durante 2022 el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) realizó dos procesos para adquirir tecnologías de información y comunicación (TIC) como equipos de cómputo personal, ya distribuidos en las instalaciones operativas a escala nacional. Claudia Vázquez Espinoza, directora de Innovación y Desarrollo Tecnológico, asegura que la derechohabiencia seguirá recibiendo servicios oportunos y de calidad gracias a esa renovación del equipo, la más grande en la historia del IMSS ( El Heraldo, 19/12/22).

A diciembre 2022, se entregaron 52 mil 300 equipos nuevos en los Órganos de Operación y Administración Desconcentrados y en Unidades Médicas de Alta Especialidad. Para Vázquez, con ésta renovación tecnológica se continuarán brindando servicios oportunos tanto en régimen ordinario como en el Programa IMSS-Bienestar, porque la distribución de equipos se ha hecho siguiendo las necesidades prioritarias del IMSS: 25 mil 554 se ubican en unidades médicas de los tres niveles de atención; unidades de medicina familiar, hospitales de segundo y tercer nivel.

Doce mil 467 equipos corresponden a unidades operativas administrativas, mientras 14 mil 300 operan en el Programa IMSS-Bienestar logrando así un mejor acercamiento con los usuarios simplificándoles su interacción con el instituto y se contribuye al cumplimiento del objetivo prioritario 3 del Programa Institucional IMSS 2020-2024 que dispone el fortalecimiento de la infraestructura priorizando las unidades de primer y segundo nivel, así como la dignificación de las instalaciones y equipamiento.

También, asegura la profesionalización del personal, ahora con nuevos equipos –portátiles y de escritor– que tenían 11 años de antigüedad y que constituyen la inversión más grande en el IMSS en las últimas décadas.

¿Esa inversión y profesionalización busca la autonomía tecnológica institucional o refuerza el modelo de outsourcing que tanto costó a la administración pública federal durante el neoliberalismo? Entonces una licitación ¿es una renovación digital? De ninguna manera, para serlo el IMSS debió aclarar que sólo cambiar equipos de cómputo nunca será innovar y menos aún si ellos se siguen usando como máquinas de escribir.

Una verdadera renovación digital –como la que presume Vázquez– conllevaría dejar de emplearla sólo para levantar estadísticas y realmente ponerla al servicio de la labor de los equipos de salud –que conforman el frente de operación sanitario– para que ellos se beneficiaran del potencial informático. Lo cual implicaría atender de fondo aspectos organizacionales del IMSS que desde hace años vienen operando con una imbatible inercia y que, naturalmente, se expresa –por la propia fuerza/peso institucional como el principal agente de la seguridad social– en todo el sector salud.

Por ello y con razón se aguardó que semejante ajuste organizacional informático, profundo y estructural pudiera ocurrir en la principal institución de seguridad social durante la 4T, impactando e irradiando –por su peso y presencia– ese esperado ajuste en el sector salud. Lamentablemente, bajo las direcciones de Germán Martínez y Zoé Robledo, ello nunca ocurrió y ni siquiera se pudo apreciar su relevancia.

Antes de laborar en el IMSS, Vázquez se desempeñó en Scotiabank, Grupo Comex, Grupo Elektra y Hewlett Packard y ahora quiere hacer pasar por renovación una licitación (¿cuánto costó?) que dotó al IMSS de nuevos equipos, pero para seguir haciendo exactamente lo mismo. No hay en el horizonte informático del instituto un cambio de paradigma tecnológico o de régimen que sí se expresaría, como quiere Vázquez, en un mejor acercamiento entre los usuarios y el IMSS.

Pero que no ocurriera aún ese urgente ajuste no significa que no pudiera ocurrir en el futuro cercano. Ello dependerá, con mucho, de la calidad de las competencias de los equipos técnico-sanitarios que lleven adelante, después de la jornada electoral de 2024, la continuidad con cambio que ya oferta el naciente Programa 2024-2030 de Morena.

Por los resultados que legará el entero equipo en extenso que participó con AMLO en la actual reorientación de la política nacional de salud, la lección parece ser absolutamente clara: esas competencias técnico-sanitarias no pueden sino provenir del verdadero conocimiento en campo de la realidad institucional del IMSS y del entero sector salud y nunca de precipitadas improvisaciones para cumplir urgentemente el encargo institucional o improvisaciones cuasi-académicas, fundadas más en expectativas téoricas que buscan algún ensayo, sin experiencia probada sobre los desafíos generales e informáticos del sector salud. Todo ello enmarcado, por supuesto, en la fuerza que brinda el trabajo colectivo de equipo y no sólo como promesas de supuestamente brillantes individualidades portadoras de la única verdad. ¡Veremos!

* UAM-Xochimilco

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