Por Sergio Grosjean
Hace unas semanas se cumplieron 110 años del Primer Congreso Feminista del país, el cual se desarrolló precisamente en nuestra nuestra blanca Mérida, o más bien, en la «pintarrajeada» Mérida. Leer las notas periodísticas de aquella época y adentrarse en los acalorados debates e ideas donde se utilizaba la materia gris —y no la bruta, como ayer 8 de marzo— resulta digno de admirar; del mismo modo, observar las imágenes de las mujeres marchando de manera ordenada en ese movimiento no puede resultarme menos que revelador.
Esas primeras manifestaciones buscaban visibilizar la lucha de las mujeres en un momento en el que su situación era realmente compleja. Gran parte de ellas vivían en condiciones indeseables, tanto en la vida cotidiana como en la laboral, y el seno familiar no era ajeno a ello; ya que en esas fechas, los padres le prohibieron a sus hijas participar en tales acciones, lo que nos da una pequeña idea de su condición.
Las manifestaciones son legítimas; sin embargo, DEFENDER UNA CAUSA JUSTA NO IMPLICA DESTRUIR SÍMBOLOS HISTÓRICOS Y DE IDENTIDAD que representan precisamente los avances en esa misma lucha. Vandalizar monumentos que honran el movimiento, como el teatro José Peón Contreras, sede de ese primer Congreso realizado del 13 al 16 de enero de 1916 donde participaron alrededor de 800 mujeres -un número alto para la época-; o el monumento a Felipe Carrillo Puerto, quien apoyó abiertamente el activismo femenino, o el monumento a la patria – entre otros- no fortalece la causa, sino todo lo contrario, la debilita, pues se corre el riesgo de borrar parte de la propia historia del movimiento y convertirlo en un vulgar acto vandálico.
Se dice que ayer salieron alrededor de 10,000 mujeres a la marcha, y en lo personal, nunca vi en algún momento ni al .01% de las participantes denunciando la «explotación» de las Chiapanecas, sobre todo porque ya utilizaban bebés, hasta que llegó la tragedia del niño Iker y se detuvo, por citar un ejemplo.
Es preocupante pues estas marchas cada vez son más violentas hasta llegar a quemas como ayer. ¿Será que están esperando que haya una tragedia para detener esta anarquía?
Finalmente, a prinicipios del siglo XX, a los que infringian la ley en la Mérida que se nos fue…, se les detenía y se les obligaba a barrer las calles y así exhibirlos, y muchos aprendían la lección. En el tenor, hay suficientes imágenes de personas que vandalizaron no sólo monumentos sino propiedades de gente inocente. ¿ Porqué no hacer lo mismo y ponerlas a limpiar lo que pintarrajearon? Sergio Grosjean Abimerhi 9 de marzo de 2026.



